COSAS RARAS (LA MUERTE OCULTA LA LOCURA)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen de la puesta en escena de Cosas raras, tomada de la página de Facebook de Olivia Lagunas

CosasrarasEs frecuente, no solo en México sino en todo el orbe, ocultar, desaparecer y hasta “matar” a un pariente cuando éste se ve afectado de sus facultades mentales. Sin embargo, se puede internar a la esposa en un psiquiátrico para que los hijos no la vean en un estado deplorable, triste, lamentable, en concreto, evitarles la angustia del padecimiento de su madre. Lo interesante es si es válido urdir un deceso ficticio; se aplica aquello de si el fin justifica los medios.

Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio, mejor conocido como LEGOM, obtuvo el Premio Bellas Artes de Obra de Teatro para Niños 2016, con la obra Cosas raras. En ella hay un encuentro y desencuentro con el amor, el juego, la infancia, los silencios, la ausencia, los secretos, la fraternidad, la cosmogonía de los pequeños y, por qué no, la aracnofobia. La Nena y Beto han perdido a su mamá, en las circunstancias antes mencionadas, viven con su padre, quien un día no retorna a su casa. Los hijos se dan a la tarea de buscarlo, en su odisea descubren una serie de cosas raras en torno a su progenitor, a la postre se les revelará que su madre vive. Crecen, cada uno tomó caminos distintos, involuntaria y voluntariamente, y…

LEGOM es un dramaturgo inteligente, audaz, todos los temas que atañen al ser humano le son propios. Tiene un peculiar estilo, es irreverente, no tiene miedo a la crítica, una característica peculiar en él es el manejo y dominio del humor álgido, esto lo hace interesante, profundiza y en forma paralela hay una catarsis permanente, provoca a la razón, al sentimiento y al buen humor. Si lo anterior lo hace un autor buscado por los teatristas, de igual forma lo es por parte de los espectadores. En el caso de Cosas raras sigue su estilo, el “morbo” nace cuando se conoce al público al que va dirigido: niños y adolescentes. Lo logra con un lenguaje propio y accesible sin caer en lo fácil o lugares comunes. Un gran texto, punta de lanza para tomar conciencia de que la niñez y la juventud mexicanas son personas pensantes.

Para un maestro de la dramaturgia nada mejor que un maestro de la dirección escénica: Hugo Arrevillaga. Sin duda, un pilar en este rubro, comparte con LEGOM lo inteligente, audaz, propositivo, lejos de los convencionalismos, en estricto sentido, un creador del quehacer teatral. Junto con Auda Caraza (escenografía), Roberto Paredes (iluminación) y él mismo (escenografía y vestuario), Hugo crea una atmósfera para resaltar emociones, sentimientos, sacar a flote el subconsciente y volverlo consciente. Le basta una cantidad indeterminada de cascos (vidrio) de Coca-cola, unas rejas, de esas en las que se transportan los refrescos, una caja con forma de prisma en vertical simboliza un ataúd y una silla la figura paterna. Loable que no viste a sus niños con pantaloncillos cortos o con un vestidito, ropa común y corriente, a esto hay que agregar que no hablan como bobos, sino como lo que son: seres racionales con inquietudes. Por primera vez en su trayectoria escénica prescinde de cualquier tipo de musicalización. Afortunada la niñez y sus familiares cuando disfruten la propuesta del maestro Hugo.

Olivia Lagunas y Adrián Vázquez, fuera de serie, impresionantes, dos niños interpretados por dos histriones, no requieren caracterizaciones, hacen de sus movimientos una coreografía permanente, se desenvuelven con naturalidad, obvio, solo dos actores con su experiencia y dones aprovechados pueden convertir a dos adultos en la Nena y Beto, seres humanos en pleno descubrimiento de su entorno.

Cosas raras tendrá una corta temporada en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque (Ciudad de México), hasta el 17 de diciembre, sábados y domingos a las 13:00 horas.