EL CARRO DE LA COMEDIA DE LA UNAM CON LA OBRA LOS EMPEÑOS DE UNA CASA

Texto y foto por Ana Leticia Romo García

carrocomediasLlevar el teatro a plazas y calles es un acierto, pero llevar obras del siglo de oro mucho más. Por azar, el pasado 25 de noviembre, aniversario luctuoso de Lope de Vega, se presentó en el Patio de las jacarandas el Carro de la comedia de la UNAM con la obra Los empeños de una casa, comedia de caracteres de Sor Juana Inés de la Cruz, donde a través de los discursos realiza una crítica contra las pasiones desenfrenadas, la inconstancia en el amor, y contra el egoísmo y la preponderancia masculina bajo la que se encuentra la mujer.

El montaje nos presenta a dos tipos de mujeres que actúan libremente, enfrentándose a las normas establecidas por el patriarcado: por un lado Leonor, dama que destaca por su inteligencia, que no teme a la autoridad masculina representada por su padre (Rodrigo), pues se niega a acatar su voluntad siendo ella quien elija a su marido, y por otro Ana, mujer ingeniosa, que se caracteriza por su hacer y deshacer libremente, siempre a escondidas de su hermano (Pedro).

También utiliza dos personajes: Celia, criada de doña Ana, incondicional de su ama, quien se muestra caprichosa, celosa y de voluntad mudable, capaz de desdeñar a su amante (Juan) para conquistar a don Carlos, aunque sea a través de engaños; el otro personaje es Castaño, criado de don Carlos, de quien Sor Juana se vale para ridiculizar a don Pedro, un personaje codicioso y tirano, cuyo único afán es conseguir a la mujer que anhela por medio de deshonrosos ardides. Para ello, la autora hace que Castaño se disfrace de mujer con los vestidos de Leonor, de este modo don Pedro lo confundirá con su amada hasta el extremo de darle palabra de esposo. Así pues, Sor Juana utiliza la figura del gracioso para ridiculizar tanto al personaje de don Pedro como a todo lo que representa: la prepotencia masculina.

Además para hacer más atractiva la puesta en escena, los actores musicalizan la obra, y se valen de situaciones actuales logrando que el público se ría e identifique con las situaciones, a pesar del lenguaje y la rima que caracteriza a la época en que la obra fue realizada (se estrenó el 4 de octubre de 1683).

Obra de dos horas donde la aparente comicidad dejó mucho en qué pensar acerca de la moral y la deshonestidad, situaciones tan vigentes aún en nuestros días. ¡Enhorabuena a estos jóvenes talentosos dignos representantes de la UNAM!