EL NAHUAL

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

 

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En Notas anteriores, hemos comentado sobre el DRAMATURGIAS AMBULANTES, en donde cada mes participan uno o dos creadores para expresarse y mostrar su trabajo al público.  En el mes de septiembre toca el turno a dos destacados dramaturgos.  Ellos son:  Carlos Talancón con EL NAHUAL y Antonio Zúñiga con HISTORIAS COMUNES DE ANÓNIMOS VIAJANTES.

 

Carlos Talancón, actor y dramaturgo mexicano, se dio a conocer al resultar ganador en el séptimo Rally de Teatro Independiente con EL NAHUAL, monólogo escrito y actuado por él.  Tiempo después se anotó otro éxito con su obra “Últimas alucinaciones de un hombre muerto”, para luego impactar con “La Cría”, la cual fue tan bien recibida por el público que cubrió varias temporadas en distintos foros.

 

Ahora, ya con más seguidores, Carlos Talancón decidió regresar a su origen dramatúrgico, eligiendo EL NAHUAL para el Ciclo de DRAMATURGIAS AMBULANTES, lo cual es un acierto para que quien no la haya visto tenga oportunidad de hacerlo.

 

El título nos refiere al más allá, tema que nos resulta fascinante.  La muerte es vista de manera particular por los mexicanos.  Nosotros vemos el lado festivo de la muerte.  Una de las imágenes representativas de nuestro país es “La Catrina“, originalmente llamada “La Calavera Garbancera” creada por José Guadalupe Posada y bautizada por el muralista Diego Rivera, misma que es el esqueleto caricaturizado de una dama elegantemente ataviada.  Celebramos a lo grande el Día de Muertos, para honrar a quienes se han ido.  En ciertas poblaciones es una de las fiestas más importantes del año y, en los hogares se erigen altares de muertos, adornándolos con flores de cempasúchil -de intenso color naranja-, velas o veladoras y fotografías, crucifijos o imágenes de algún Santo o Virgen y, como ofrenda, agregamos aquello que disfrutaban en vida, como platillos, dulces, algún refresco, licor o vino y hasta cigarros, a fin de dejar constancia de que los recordamos con cariño.

 

Independientemente de estos rituales, nuestro país es conocido en todo el mundo por “jugar” con la muerte.  En ciertos aspectos, la usamos para reír.  Se hacen calaveras literarias para seres vivos, basta que rimen y sean divertidas.  En ellas se aluden características específicas de la persona a quien van dirigidas.

 

Esto ocurre desde nuestros ancestros, en la cosmovisión mexica los nahuales eran protegidos por Tezcatlipoca, el Señor de la Noche.  Según la leyenda, un nahual podía desprenderse de su piel y transformarse en una determinada criatura, es decir, cualquier animal.

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En el caso de EL NAHUAL de Carlos Talancón, sólo es el mote con el que decidieron llamar los vecinos a un joven que tristemente fue asesinado por equivocación.  Los homicidas lo confundieron con un narcomenudista que les debía mucho dinero.   De inicio, EL NAHUAL lee en voz alta una noticia que llamó su atención en un periódico:  ““Fuentes de la procuraduría confirmaron el hallazgo de seis cadáveres que ya habían fallecido y cuyos cuerpos muertos fueron encontrados sin vida en uno de los parajes del barrio conocido como el hoyo…”  El hoyo… si ése era mi barrio. Pinches escalofríos que era entrar ahí. Me cae que sólo hace falta poner un pie adentro pa’entender por qué lo llaman así… EL HOYO”  y es precisamente en El Hoyo donde se desarrolla la acción.

 

Se dice que quienes mueren en forma violenta o abrupta, no toman conciencia de que ya no están vivos y su alma continúa vagando por los lugares donde acostumbraba rondar.  Esto es lo que le sucede a EL NAHUAL.  Su ánima es la que compartirá lo que ve, lo que recuerda e, incluso, los planes que tiene.  Con lenguaje sencillo y coloquial irá narrando sus vivencias y será el espectador quien lo acompañe en sus remembranzas.  Se trata de un güero simpático, humilde, noble, sincero y amistoso que se dedica a la venta de pistaches, los cuales tuesta con todo cuidado para mejorar el sabor.  Relatará cómo vive la gente en El Hoyo o en La Ratonera y dará a conocer anécdotas e incluso secretos de su madrina Eduviges, de don Lupe, de la linda Arcelia, de Chuy, Mike, el Chanclas, el Natas y platicará cuál es la mayor gracia del Pipis.  De paso, aludirá a la bella “Demi Murr” o hará referencia a películas populares, como Avatar , o bien, a melodías como Thriller.

 

El texto de EL NAHUAL es de buena factura, las características del protagonista están bien delineadas y capta la atención de principio a fin.

 

La labor de dirección por parte de Luis Alcocer es formidable.  Su trazo escénico es solvente y variado.  Incorpora el uso de una manta que resulta multifuncional, dado que a lo largo de la función va transformándose en variados elementos.   Luis Alcocer también se encarga de la iluminación y lo hace en forma impecable.

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La música incidental es provista por Rodrigo Castillo Filomarino, quien como siempre, capta la esencia del montaje y logra el entorno idóneo.  En esta ocasión agrega con acierto sonidos cotidianos de la gran urbe.

 

Carlos Talancón logra un desempeño histriónico y corporal entrañable encarnando a EL NAHUAL.  Carlos utiliza distintos matices no sólo para retratar los estados anímicos del protagonista sino de todo aquel que interactúa con él durante la narrativa.

 

Complementan el equipo de EL NAHUAL:  Erick Saúl y Erika Medina en producción,  Aarón Zoé en diseño,  e  Irving Juárez en coordinación técnica.

 

¿A poco no se te antoja enterarte de todo lo que sucede en el barrio marginal El Hoyo?   Acompaña a EL NAHUAL en su transición entre vida y muerte.  Serás su confidente y te divertirás mucho.

 

 

EL NAHUAL

se presenta dentro del Ciclo de DRAMATURGIAS AMBULANTES

los miércoles a las 20:30 horas en el

CENTRO CULTURAL CARRETERA 45 TEATRO

ubicado en Juan Lucas de Lassaga número 122, colonia Obrera

–cerca de la Estación San Antonio Abad del Metro–, Ciudad de México

La temporada concluye el miércoles 27 de septiembre de 2017