ELEFANTE (ÓPERA EN ESPACIO MÍNIMO)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen de Internet

elefanteSi por ópera entendemos -en su significado más simple- una representación teatral con acompañamiento orquestal, el canto como su principal protagonista, sin descontar la danza, artes plásticas… estamos frente a la conjunción de todas las bellas artes. Sin embargo, en nuestro país esta expresión artística tiene muy poco público, las temporadas -por llamarlas así en forma pretenciosa- en el Palacio de Bellas Artes, máximo recinto cultural nacional, no exceden de cinco o seis funciones. Tal vez, solo como especulación, una de las razones es que la mayoría son interpretadas en idiomas extranjeros, la gente -por desgracia- es perezosa para leer la sinopsis y el subtitulaje la más de las veces es un distractor.

Ante esta situación, es digno de toda loa la labor de la compañía Los socios del ocio, abocada a la promoción y difusión del bel canto, nada más y nada menos que entre los infantes. Así, nos encontramos con Elefante, ópera en espacio mínimo, propuesta que concluyó su más reciente temporada -con teatro lleno- en el Centro Cultural del Bosque (Ciudad de México). La dramaturgia a cargo de Mauricio Jiménez Quinto y Luis Felipe Lozada, la dirección escénica de Sofía Sanz y Jorge Reza.

Cinco ancianos, recluidos en un asilo, pasan sus últimos días, su forma de “matar el tiempo” es contando cuentos -cantando y actuando- historias, una competencia para decidir cuál es la mejor. Mitología, un gran maestro; un panteón cuyos moradores son niños muertos; un reino lejano donde el odio y el rencor estuvo a punto de acabar con todo, y… Narraciones imbuidas en mundos mágicos, oníricos, odiseas invaden la mente y el alma de quienes escuchan, por sí solas cada uno de los temas contiene valores humanos.

Si agregamos las voces de cinco hombres y una mujer entregando lo mejor de sus dones vocales, acompañados por un teclado -piano y clavecín-, movimientos corporales -coreografías-, todo en su conjunto da lugar a un gozo estético impactante. Ellos definen la propuesta como una ópera en espacio mínimo, literalmente es cierto. Cero escenografía, los cuerpos se convierten en todo lo imaginable, transforman lo invisible en una realidad óptica en un espacio de pocos metros cuadrados. Hay que confesar, admitir en forma sincera, no hay palabras para describir lo que este grupo de creadores logran en el escenario y, lo más importante, provocar la admiración, la alegría a través del arte, aprehender a niños y adultos.

Los magos de Elefante son: Virginia Álvarez (soprano), Jairo Calderón y Mauricio Jiménez (tenores), Galo Balcazar y Luis Felipe Lozada (bajos), Kevin Arnoldo y Ángel Luna (actores), Jaime Pullés y Emmanuel Vieyra (instrumentistas). Amenazan, para fortuna del arte operístico teatral con nuevas propuestas, desde ahora quedamos a la espera.