EMILIA Y SU GLOBO ROJO (BELLEZA PLÁSTICA Y MUSICAL)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen tomada de la página de Facebook de la producción

Emilia2Es poco frecuente encontrar producciones para infantes y para adultos, en el bien o mal llamado teatro comercial, que se caractericen por su belleza plástica y musical. Por fortuna el mundo de la magia escénica y la fantasía dramática está presente en Emilia y su globo rojo, idea original de Esmeralda Peralta y Leticia Negrete, responsables a la vez, de las direcciones artística y escénica, respectivamente. A tal grado se conjugan plasticidad y sonoridad que en todo el desarrollo no se pronuncia una sola palabra, lo increíble y admirable es cómo captan la atención -en alrededor de 40 minutos- de los pequeños, quienes están atentos y guardando un silencio sepulcral, cautivados, soñando despiertos.

Estamos ante una nueva temporada de Emilia y su globo rojo, la primera se llevó a cabo en 2003, desde entonces enriquece, como ahora, lo más profundo de la sensibilidad; padres e hijos, abuelos y nietos gozan de la remembranza de un pasado vivido en la capital de nuestro país, unos recuerdan, otros conocen, todos satisfechos. El propósito es realizar un recorrido por la Ciudad de México, lo cual no acontece, es recordar a sus personajes -algunos ya desaparecidos o en vías de extinción- como el organillero, el vendedor de paletas y helados con su carrito y tañendo sus campanitas, el barrendero con sus tambos recolectando la basura para beneplácito de las amas de casa, y unos más contemporáneos con sus grabaciones: “Ricos tamales oaxaqueños” o “Fierro viejo que vendan…” Una conmovedora retrospectiva de nuestra metrópoli. Un desfile de animales, como los realizaban los espectáculos circenses cuando arribaban a la urbe: elefantes, gorilas, jirafas, focas…

Los ladridos de los perros callejeros, los maullidos de los gatos rondando por las azoteas e infinidad de sonidos que envolvían el devenir de los citadinos. A fuerza de insistir no es un recorrido, en estricto sentido, por los paisajes, sabemos se trata de la Ciudad de México, porque al fondo del escenario se reconocen El Caballito, la Oficina de Correos, la Catedral Metropolitana, la Torre Latinoamericana, el Palacio de Bellas Artes y el Ángel de la Independencia (Victoria Alada). La escenografía -Alicia y Eduardo Montes de Oca- fundamental para la aventura de Emilia y el globo que cobra vida, juntos son los protagonistas de la enternecedora anécdota. Matías Gorlero en iluminación, con su talento crea un entorno onírico, en tono azulado, un dejo invernal, una ciudad que duerme en el sueño de los espectadores.

Recordar los viejos dibujos animados, inocuos e inocentes, proyectados en los cines hoy desaparecidos. Modelos antiguos de automotores. La lluvia acompañada de truenos. Títeres, si por esto entendemos cualquier objeto animado. En fin, una Ciudad de México auditiva y con la reminiscencia de sus personajes típicos, aquella que fue y ya no es; una delicia para la memoria de todos los que dejamos de ser jóvenes, una experiencia inolvidable para los que en la actualidad son el presente: los pequeñines. Reconocimiento para Iker Madrid por su música original, un concierto dramatizado. Todo en función de cuatro niñas y tres niños quienes alternan funciones para dar vida a Emilia y un travieso muchachito quien… El estreno estuvo engalanado por Paola Miguel Siller y Erik Valencia.

Se agradece esta producción artística intitulada Emilia y su globo rojo, misma que tiene lugar en el Teatro Julio Prieto (antes Xola), Ciudad de México, hasta el 17 de diciembre, los domingos a las 12:00 y 13:30 horas.