EN LA ESQUINA DE LAS DESDICHAS (REFLEXIONES SOBRE LA AMARGURA)

Por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

Medardo Treviño es, probable, el mejor dramaturgo oriundo del noreste de la República Mexicana; lleva a escena -también como director- la primera parte de lo que a la postre será una trilogía de monólogos relacionados con el vampirismo. La obra se intitula En la esquina de las desdichas, bajo la interpretación de Beatriz Moreno.

Una mujer, en el ocaso de su vida, hace una serie de reflexiones sobre la amargura. Parte desde el mismo momento de su nacimiento, cuando su padre la somete a… por considerar que la niña lleva un vampiro en su interior. La trama está estrechamente ligada con ese mito, de esos chupa sangre que producen interés literario al igual que miedo, tema muy ad hoc cuando están por celebrarse 150 años del surgimiento en las letras universales del personaje de Drácula.

Petra -nombre del la susodicha- carga con una gran soledad, sin embargo, pretende destacar aplicando tinte a su cabello y pintándose los labios; ejerce la prostitución, tal vez para aminorar su aislamiento. Las figuras de su padre y su marido son fundamentales en su devenir. Cree que su imagen no se refleja en el espejo, se niega a enfrentar uno de ellos para no tener razón o fundamento de sus miedos, no quiere que la verdad disuelva sus sueños. En el fondo, Medardo asume una filosofía de la amargura, de los seres que avanzan en vida, quienes creen que viven solo porque caminan. Un ser a quien el destino no le tenía guardadas sorpresas agradables.

Nuestro autor nos conduce a través de un texto conmovedor y al mismo tiempo desgarrador, por fortuna no es patético, por momentos sí lastimero; de excelente estructura dramática, sin dejar de ser, hasta cierto punto, lineal; varios clímax marcados en lo escrito, no siempre en la oralidad. Si bien ha tenido reconocimiento en su natal Tamaulipas, es uno de los dramaturgos-directores que han tenido que trasladarse a la Ciudad de México para consolidarse y recibir el reconocimiento merecido.

Como director de este unipersonal emplea una escenografía realista y mínima para dar paso al potencial histriónico de la actriz: una tarima cuadrangular, unos cuantos muebles y objetos, más decorativos que escénicos. Su trazo es exacto, permite que la protagonista se desenvuelva con naturalidad y transmita toda la podredumbre que consume su alma.

Por otra parte, Beatriz en un portento de actuación, como se dice en el argot teatral: mueve y conmueve; sus cambios de actitudes frente a sus males son impresionantes, no en balde sus 45 años de trayectoria por los escenarios. Aprovecha al máximo la gran escenografía de Mónica Kubli, el vestuario de Cristina Sauza, la caracterización de Carlos Guizar -tal vez el mejor en este rubro- y el excelente diseño sonoro de Minerva Consejo. Beatriz, indudablemente, en el mejor momento de su carrera; ¡este monólogo la consagra en el gusto de los espectadores!

 

En la esquina de las desdichas se representa en su segunda temporada –si a seis funciones se le puede denominar así- en el Círculo Teatral (Ciudad de México), los sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00 horas, hasta el 13 de agosto.