FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO (FIL) 2017

Texto y foto por Ana Leticia Romo García

filComo cada año, asistir a la FIL, aunque sea un solo día, es un privilegio y una delicia para la mente y el espíritu. Este año me sorprendió ver que la FIL crece, ya que abrieron tres salones más (arriba de la zona de exposición de libros nacionales), donde programaron a los autores más famosos para que todo el público deseoso de escucharlos pudiera hacerlo cómodamente. Tal fue el caso de los escritores Paco Ignacio Taibo, Elena Poniatowska  y Rosa Montero. En cuanto a las presentaciones, es tan difícil poder estar en todos los eventos, que al elegir una nunca sabe si hizo bien o mal, y a veces una se lleva sorpresas agradables y desagradables, tal fue el caso de la presentación anunciada como Haikuentos, que resultó ser más bien la presentación de una editorial para niños, o el caso del libro Flasback (de un autor novato), cuyo precio superaba en mucho al de otros libros de autores y editoriales reconocidas.

Sin embargo, la mayoría de las pláticas fueron interesantes y de excelente calidad, en especial las de los autores con mucha trayectoria. También hay pláticas de humor, como fue el caso de las realizadas por los caricaturistas e ilustradores en El encuentro internacional de caricatura e historietas.

Todo un día escuchando acerca de la palabra, deja muy poco tiempo para ir a buscar y adquirir libros de buen precio, así que este año decidí solamente escuchar a algunos de mis autores y temas favoritos. En el caso de teatro, escuchar a Estela Leñero; en el caso de autor, conocer a Michael Schuessler, autor del libro Elenísima, quien fue entrevistado de manera pícara e inteligente por Rosa Beltrán, con la sorpresa de tener como público a Elena Poniatowska. En cuanto a literatura y género, quién más que Rosa Montero.

Por supuesto que como todos los años, no podía faltar el encuentro fortuito con personalidades, como la que tuvimos con el periodista cultural de canal 11 y promotor de lectura, Miguel de la Cruz, o la actriz Ofelia Medina, además de los muchos escritores a quien admiro.

Como siempre, faltó tiempo para ir al encuentro de periodistas, de cuenteros, al salón de poesía, a las pláticas científicas, ver con calma los stands nacionales e internacionales o asistir a las pláticas del país sede, que en este caso fue Madrid, quien colocó como foro un ruedo al estilo de una plaza de toros, para escuchar del oficio de escribir.

Ojala el próximo año sí pueda, al menos, estar tres días en este maravilloso encuentro que resulta ser la FIL de Guadalajara, la mayor feria de libros de habla hispana en el mundo con la suerte de tenerla tan cerca de Aguascalientes.