FRIDA KAHLO DE VÍCTOR VÁZQUEZ

Texto y foto  por Ana Leticia Romo García

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Hay personajes que nos atrapan por su personalidad, historia e impacto sobre nuestro sentir, una de ellas es indiscutiblemente Frida Kahlo, pintora y militante del Partido comunista y, por supuesto, esposa de Diego Rivera. Frida una vez dijo: “Sufrí dos graves accidentes en mi vida… Uno en el cual un tranvía me arrolló y el segundo fue Diego”. El accidente de tranvía la dejó inválida físicamente y Rivera la dejó inválida emocionalmente.

De todo esto da cuenta la obra escrita por Víctor Vázquez y representada por Janis Guzmán el pasado sábado en el auditorio DIMO.

Y así durante la obra sabemos que Frida nació en Coyoacán, el 6 de julio de 1907, y murió el 13 de julio de 1954. A la edad de 18, sufrió graves heridas en un accidente de autobús. Paso alrededor de un año en la cama, recuperándose de roturas en su columna vertebral, hombros y costillas, una pelvis astillada y daños en el pie. Sufrió más de 30 operaciones a lo largo de su vida y durante su convalescencia empezó a pintar. Cuando tenía 22 años, se casó con el muralista mexicano Diego Rivera, 20 años mayor que ella. Sus pinturas, principalmente autorretratos y naturalezas muertas, eran deliberadamente ingenuas y llenas de colores y formas inspiradas en arte folklórico mexicano.

La dramaturgia también relata algo de su cuadro Autorretrato con traje de terciopelo, hecho para su novio Alejandro Gómez Árias, donde le explica que el mar del fondo es un símbolo de la vida y lo que la aleja de él, de la misma forma le pide que lo coloque bajo, para que la vea a los ojos. Cuando realizó esta obra solo tenía 19 años. En la obra, el autor intenta demostrar las rupturas emocionales de Frida por sus dos amores: Alejandro y Diego.

Buena actuación de Janis y una escenografía simple pero adecuada, sin embargo, la obra adoleció de una lentitud excesiva, que si a ello le aunamos la tardanza de inicio de más de 40 minutos, en definitiva, rebasó la paciencia del público. Y al final, cuando los actores pidieron una colaboración para fotografiarse con ellos, fue como se dice: “la gota que derramó el vaso”.