INSTINTO (CORRER POR NUESTRA VIDA)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro 

Imagen tomada de la página de Facebook de Bárbara Colio, autora y directora

InstintoBárbara Colio, una de las mujeres más activas y comprometidas con el quehacer teatral, nos adentra en una de las múltiples visiones de lo qué es el instinto, inclusive el concepto varía mucho si lo enfocamos desde la perspectiva de los humanos o de los animales. Una mujer cuida a su bebé por amor, una hembra de la fauna por instinto. En términos simples, el instinto es el estímulo interior que determina una acción dirigida a la conservación; es un sentimiento o actitud que obedece a una razón profunda pero no consciente para quien la realiza. La perspectiva de Bárbara parte de lo que acontece en nuestro entorno social, como las clases económicas, el grado de educación, el deterioro cultural… esto nos lleva, por instinto, a “Solo, correr por la vida”. Drástico pero respetable.

Cuatro desconocidos padecen una noche de insomnio. Cuatro personajes quienes en principio no tienen nada en común por más que se le busque: una corredora de bolsa, prepotente a más no poder; un fotógrafo, la imagen es su razón de existir; una mesera, sin más oficio que atender a los comensales, y un albañil, rarámuri, más ingenuo e inocente que la inocencia misma y honrado. El punto de encuentro, por increíble que parezca, una tienda de autoservicio. La primera con la prioridad de adquirir buen vino y queso; el segundo, llevarle alimento a su perro; la tercera, allegarse una gran caja de jabón y, por último, el rarámuri obsesionado con solo adquirir cinco rebanadas de un paquete de pan integral.

Cada uno de ellos, poco a poco, dejan ver (al público y a sí mismos) su formas de ser (pensar), sus prioridades, sus conceptos sobre el prójimo y, tal vez, su análisis del entorno social donde se desenvuelven. Bárbara, por fortuna y su talento, no cae en el panfleto o estudio sociológico, conocedora del teatro ha escrito un texto que conlleva a la reflexión, asume las “reglas” dramáticas. Hay una peculiaridad, los personajes antes mencionados se desdoblan, se transforman en una familia (padre, madre e hijos), degustan una cena y profundizan, fundamentalmente, pero no en forma tan obvia, sobre el instinto. Lo anterior enriquece, le da un atractivo más, la posibilidad de compenetrarse con el espectador o por instinto salir corriendo.

Bárbara es versátil, esto le permite asumir la dirección del texto. El momento de transición de los personajes es sutil, artístico, sin exabruptos, lo cual representa un reto para el público, un distraído se perderá el sentido del desdoblamiento. Un ritmo excelente, parece contradictorio pero no hay necesidad de correr. Junto con Mario Marín del Río, se sugiere el supermercado, mediante una estructura en alto, objetos propios de tal lugar en una cantidad mínima, un espacio al fondo, fuera del establecimiento, lamentablemente invisible para la gente ubicada en las butacas laterales. Matías Gorlero -iluminador- vuelve a constatar ser un pilar creando atmósferas.

Nailea Norvind, Harif Ovalle, Francesca Guillén y Tizoc Arroyo al nivel de las exigencias dramáticas, temáticas y psicológicas de los heterogéneos personajes, dan unidad y fuerza al texto en el escenario. Nailea cada día mejor, ya es parte del teatro de arte; Harif no necesita mayor comentario, posee talento y una larga trayectoria que lo avalan. Francesca y Tizoc enaltecen el trabajo de conjunto.

Lamentablemente mi ausencia de los teatros -por cuestiones de salud- me obligó a asistir cuando la temporada está por concluir, aún así hay que correr por Institnto al teatro El Galeón (Ciudad de México), los jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas, hasta el 10 de septiembre.