INSTINTO

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

Con su evolución, nuestro planeta ha sufrido grandes cambios. La población se ha incrementado en forma constante. Los adelantos tecnológicos han abierto nuevos horizontes y brindado comodidad a las personas, pero han afectado al medio ambiente. La contaminación de todo tipo se ha vuelto incontrolable. Los ecosistemas han sufrido daños -algunos irreversibles-, cada vez son más las especies que se encuentran en extinción y el calentamiento global es preocupante.

P1160627Las grandes urbes están sobrepobladas y la cantidad de autos en circulación vuelven el tránsito realmente caótico. El transporte público es lento e insuficiente. Las distancias y las horas que se ocupan en ir de un lado a otro han hecho que se pierda la costumbre de encontrarse con amigos o parientes y se sustituye mediante mensajes, llamadas o correos electrónicos, lo que ocasiona que el contacto humano disminuya cada vez más. La pérdida de tiempo para traslados, lo mucho que queremos abarcar, las responsabilidades laborales y familiares dan como resultado que la gente viva estresada. Hay que correr para cumplir con las obligaciones cotidianas.

En algunas ciudades con menor índice de habitantes, los pobladores no sienten tanto estrés. Incluso, hay ciertas etnias que han tratado de vivir apartadas de la civilización, por ejemplo, los rarámuris residen en la Sierra Tarahumara aislados de las ciudades.  Al depender de la naturaleza, sus sentidos se alertan y actúan conforme a su instinto.  Están acostumbrados a correr, a fin de abreviar tiempo, pues si requieren de provisiones o implementos tienen que cubrir grandes distancias en plena montaña. Lo malo es que las células de narcotráfico y otros negocios ilícitos en su afán de ocultarse están invadiendo esos espacios.

Los animales reaccionan por instinto, mientras que los humanos atienden a su intelecto. El estrés tan extremo que se vive en la Ciudad de México ha provocado que actuemos por inercia y nuestros instintos se han adormecido. Aun cuando hay instintos que prevalecen siempre, como el de supervivencia que sale a flote en eventos en que hay riesgo de perder la vida, en general, ya no hacemos caso al sentir instintivo.  Tiene que suceder algo fuera de lo normal que detone el permitir que nos guíe nuestro instinto. Ejemplo claro de esto fue el instinto de solidaridad que afloró en casi todos los habitantes de la Ciudad de México para brindar ayuda luego de los derrumbes ocasionados por el terremoto del año de 1985.

Barbara Colio, originaria de Mexicali, Baja California, México, quien se ha desempeñado como actriz, dramaturga, periodista e ingeniero aborda el tema del Instinto, en su obra más reciente. Bárbara inició su trayectoria teatral en 1988 como actriz y fue hasta 1997 cuando incursionó como dramaturga, tras diplomarse en el Centro de Artes Escénicas del Noroeste -Tijuana, B.C.- y en La Escuela de Letras de Madrid -España-.

Entre los diversos galardones que se le han sido otorgados, se encuentran: ser la primera dramaturga mexicana invitada al Royal Court International Residency for Emerging Playwrights -Residencia Internacional para Dramaturgias Emergentes en la Corte Real- que se lleva a cabo en Londres, Inglaterra; el Premio Estatal de Literatura de Baja California en 2002  y  en 2004; ser escritora residente en el Writers Room, Cuarto de Escritores, de Nueva York, N.Y., E.UP1160647.A. en 2003; el Premio Internacional María Teresa León para Autoras Dramáticas 2004 en Madrid, España. Varias de sus obras han sido traducidas a otros idiomas para ser presentadas en ciudades americanas y europeas.

La anécdota de Instinto ocurre en un supermercado de esos que están abiertos las 24 horas y que venden grandes cajas de productos con el fin de abaratar costos, no obstante la posibilidad de que quien las compre no alcance a consumir todo el contenido antes de su fecha de caducidad. En un día cualquiera coinciden allí cuatro personas muy distintas entre sí. Jamás se han visto antes y cada quien va pensando en sus asuntos mientras mete en el carrito lo que habrá de comprar.

Eñe es una mujer bella, adinerada, que ocupa un puesto ejecutivo en una casa de bolsa. De figura estilizada gracias a todo lo que se ejercita, disfruta enganchar clientes, conquistar hombres y comer carne. En cambio, Eme, es una chica dulce y tímida, siempre sonriente -sabe que si es grata sus propinas superarán el magro sueldo que recibe como mesera-. Ir de compras la hace sentirse importante. Hache es un hombre que desde niño ha tenido tendencias de escapar del mundo real para sumirse en el de la ilusión, huye de apegos y compromisos. Se dedica a la fotografía, no le va mal. O es un albañil rarámuri, ama a su familia y lo que más le preocupa es lograr que no sufran carencias. Para ellos una buena cena es un pan y un poco de leche. Su corazón es sensible y su honestidad a toda prueba. Extraña la wérachi -alta montaña- y a su gente de transparente arewá -alma-. O solo fue a comprar unos cuantos panes, al ver la enorme caja de pan, no sabe qué hacer. Por un lado, el costo rebasa su presupuesto, por el otro, ¿qué haría con tantos panes?

En varias ocasiones los cuatro se cruzan por los pasillos, si acaso se miran de reojo, hasta que ocurre algo que detona algo dentro de ellos.

El texto de Bárbara Colio es de buena factura e interesante. Se aventura a presentar un conjunto de monólogos donde la interacción es escasa. Define en forma precisa a sus personajes, al grado de que el espectador podrá considerar que alguien a quien conoce se parece a uno o a más de estos. La labor de dirección por parte de Bárbara Colio es impecable. Aprovecha a fondo el espacio y le imprime buen ritmo.

Formidable trabajo histriónico y corporal por parte del elenco. Ellos son: Tizoc Arroyo (Hache, el hombre de la comida para perro), Francesca Guillén (Eme, la chica de la caja de jabón), Nailea Norvind (Eñe, la mujer del vino), y Harif Ovalle (O, el hombre del pan).

El espectador ve en teatro el producto terminado, pero detrás de éste, hay un meticuloso trabajo para lograrlo. En Instinto, todos y cada uno de los participantes se comprometieron con el proyecto y desplegaron su talento y creatividad. Para el texto, Bárbara Colio realizó una exhaustiva investigación sobre los rarámuris. El elenco fue elegido con gran tino; todos los integrantes cuentan con una larga trayectoria y su físico ayuda a dotar de personalidad a quienes interpretan. Mario Marín del Río hizo que sus tres rubros fueran idóneos para el concepto: en diseño de escenografía utilizó armazones metálicos y mediante su colocación recrea el almacén; en el diseño de vestuario brinda elegancia a Eñe, sencillez a Eme, prP1160659acticidad a Hache y pulcritud a O;  en utilería predominan enormes frascos de plástico. Matías Gorlero alcanza un consistente diseño de iluminación. Rossana Filomarino hace gala de su talento y experiencia diseñando la coreografía con base en los atributos naturales de cada personaje. Hace que Eñe luzca felina, Eme apocada, Hache huidizo y O recio. Rodrigo Castillo Filomarino crea la música y el diseño sonoro con maestría, dando el entorno adecuado y el realce necesario a ciertos cuadros.

Complementan el equipo creativo: Sheila Flores en producción ejecutiva, Arturo Aquiahuatl en asistencia de dirección, Félix Arroyo en asistencia de iluminación, Adela Luna y Raúl Niño en asistencia de producción ejecutiva, Leonel Sagahón en diseño gráfico, Corina Rojas y Adriana Filoteo -POP Comunicación en difusión y relaciones públicas-, Sakre en fotografía de cartel. Macedonio Cervantes e Iván Cervantes en realización de escenografía, Valentín González en realización de elementos escenográficos y de utilería. Israel Ayala Beltrán en realización de vestuario,  Alessandro Lameiras en realización de video promocional. La producción general es de BarcoDrama y Cacumen Teatro.

Cabe señalar que Instinto es un proyecto de responsabilidad social, parte de lo recaudado en taquilla se destinará a apoyar a las jóvenes corredoras ultramaratonistas rarámuris en sus competencias mundiales.

Corre a ver Instinto, una obra donde encontrarás entretenimiento, estética, originalidad, belleza, sonoridad, interpretaciones convincentes y formidable corporalidad. De paso, podrás reflexionar. Tal vez sea momento de escuchar a nuestros instintos y confiar en estos. Podrían distraernos del caótico universo que nos rodea y, como dicen, las buenas intenciones no sirven y definitivamente es mejor arrepentirse de lo que hiciste que de lo que no te atreviste a hacer. Todo esto, mientras apoyas a las multimaratonistas rarámuris a lograr su sueño de representar a México en otros países.

Instinto se presenta jueves y viernes a las 20:00, sábados a las 19:00, y domingos a las 18:00 horas en el Teatro El Galeón del Centro Cultural del Bosque, ubicado en Paseo de la Reforma y Campo Marte sin número, Bosque de Chapultepec -atrás del Auditorio Nacional-, Ciudad de México. Las localidades tienen un costo de $150.00; para gente de Teatro: $45.00; Jueves al Teatro: $30.00; Viernes al Teatro en Bici: $45.00 pesos. Descuentos acostumbrados con credencial. Promoción especial si eres maratonista, al presentar tu número en taquilla, obtendrás un 2 x 1.

Aviso: El viernes 25 de agosto se suspende la función. Para sustituirla, habrá función el miércoles 30 de agosto. La temporada concluye el domingo 10 de septiembre de 2017.