KUSA RAHO

Texto y foto por Diana Arzola

kusa

Nuevamente tuvimos la oportunidad de presenciar la obra Kusa Raho que nos transporta a ese lugar místico en el que todos tenemos derecho a ser felices, puesta en escena llevada a cabo por el grupo de teatro de la prepa Madero y escrita por el colectivo de Fernando Percha.

En punto de las 18:00 horas en el Teatro del seguro fuimos capaces de presenciar la interacción entre personajes con el público, increpándolos, así como hablando y conviviendo con ellos, logrando así adentrarnos aún más en la historia.

Lo primero que presenciamos al entrar al teatro es el escenario, ya que es un viejo templo de piedra con una fuente que permite comunicarse a los personajes, además de los telones colgantes cubiertos de hojas que representaban la selva.

Los vestuarios coloridos y llamativos llamados Saris, para las mujeres, y Doti, para los hombres, sin duda fueron elementos clave para captar la atención del público.

En la base de una familia disfuncional, el amor fue el eje central que manejó la obra, esa representación de amor que varía entre los avatares que habitaban en Kusa Raho, como en los integrantes de la familia. Rafa, uno de los hijos de esta familia, se enamora de Kareena, hermana del futuro líder de Kusa Raho, pero al no entender sus tradiciones es despreciado tanto por su tía Nandini como por ella. Rafa va cambiando en el transcurso de la obra, ayudado por los dioses Parvati y Hanuman, que le apoyan en conquistar el corazón de la dura Kareena, hasta que llegamos al diwali, fiesta que celebran los avatares, donde Rafa, por fin tiene el valor de confesarle su amor a ella. Todo parece felicidad hasta que Nandini irrumpe en la fiesta teniendo la necesidad de mantener las tradiciones y la seguridad de su pueblo, sin importar la felicidad de su sobrina. Finalmente, son términos que ella desconocía, ya que nunca encontró a esa persona que le llenara el alma, al final de la obra, Nandini comprende el error que estaba cometiendo tratando de impedir la felicidad del pueblo, sin embargo, todos tienen derecho a ser felices.

Por último, Laolji habla con su hermana, ya que solo Kareena tiene el derecho a escoger con quien será feliz. La obra finaliza con la canción Ser feliz, donde se reúnen todos en el escenario, incluido el director, Luis Fernando Pérez Chiu, quien logró cautivarnos nuevamente reviviendo esta puesta en escena, ¡15 años de trayectoria que no dejan de sorprendernos!, ¡Nos vemos en el teatro!