LA DIVINA ILUSIÓN

Texto y fotos por:  Eugenia Galeano Inclán

 

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Entre los más destacados dramaturgos canadienses se encuentra Michel Marc Bouchard, quien, además de ser un extraordinario creador de relatos interesantes y estructurados, posee una enorme sensibilidad y es un gran observador de la vida.  Una de sus principales características es definir el sentir íntimo de sus personajes.  Se inició en la dramaturgia en el año de 1983 y desde entonces ha escrito alrededor de una treintena de obras.  Sus temas son muy variados y los enfoca a partir de la mirada de quienes viven la experiencia.   A lo largo de su trayectoria ha recibido numerosos premios, galardones y reconocimientos.

En México lo conocemos gracias a Boris Schoemann, quien desde hace años ha llevado a escena varias de las obras de este autor, comenzando por “Los endebles o la repetición de un drama romántico” –la que dio origen a la denominación de la Compañía Los Endebles, fundada y dirigida por Boris Schoemann–, para luego seguir con “El camino de los pasos peligrosos“,  “La historia de la oca“,  “Tom en la granja“, “Bajo la mirada de las moscas“.  Ahora, esta dupla vuelve a unirse para presentar  LA DIVINA ILUSIÓN.

En LA DIVINA ILUSIÓN Michel Marc Bouchard engloba toda una serie de cuestiones teológicas, filosóficas, literarias, teatrales, humanísticas y culturales, asimismo, aborda temáticas sobre relaciones familiares, ilusiones, diferencia de clases, doble moral, poder, abusos, injusticias, toma de decisiones e, incluso, pederastia.  El eje de la narrativa es la diva Sarah Bernhardt, nacida en París, Francia (octubre 1844-marzo 1923), quien fue una de las más grandes actrices de la escena francesa durante finales del siglo XIX y principios del siglo XX.  Todos alababan sus dotes histriónicas y su potente e inconfundible voz.  La llamaban “La Divina Sarah”.  Una mujer admirable que con esfuerzo y mucho talento fue escalando peldaños hasta alcanzar la fama total.  El esplendor de Sarah fue tan notable que entre su séquito de admiradores estaban  relevantes personalidades.  Se dice que Sigmund Freud tenía una fotografía de ella en su consultorio, en tanto que Oscar Wilde escribió “Salomé” para ella.  La férrea voluntad de Sarah la hizo sortear todo tipo de adversidades, como ser hija de una cortesana y de padre desconocido, y cuando apenas tenía 4 años de edad sufrió un terrible accidente que le dejó una lesión permanente en la rodilla derecha, la cual derivó en que muchos años después a causa de una grave infección en esas rodilla, tuviera que amputársele la pierna.

El texto de Michel Marc Bouchard capta el interés de principio a fin, es un relato bellísimo, a través del cual describe la vida y sentimientos de cada uno de sus personajes, con varias escenas de teatro dentro del teatro.  Así mismo, incluye diversas citas literarias, bíblicas y litúrgicas, en tanto que paulatinamente se van develando realidades y secretos.  Lo cierto es que “el teatro despierta conciencias y abre corazones“.

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En LA DIVINA ILUSIÓN la acción comienza en la habitación de un Seminario en el año de 1905.  Michaud, joven seminarista, sueña con ser escritor, es aficionado al teatro -quizá alguna de sus historias llegue a representarse en un foro- y ferviente admirador de Sarah Bernhardt, a quien es capaz de ver aunque sea con los ojos de la imaginación.   Michaud está por darle la bienvenida a su nuevo compañero Talbot, quien llega acompañado de su madre.  Al poco rato, se une a ellos Casgrain, uno de los superiores del Seminario, quien les transmite las encomiendas del señor Obispo:  Talbot deberá brindar su apoyo en la Misa que está por oficiarse.  Michaud habrá de entregar una carta ni más ni menos que a Sarah Bernhardt.  El entusiasmo de Michaud dura muy poco, en la carta el Obispo prohíbe terminantemente a la actriz permanecer en la ciudad.  Michaud se siente devastado, él no se siente capaz de entregar semejante prohibición a la gran diva …

Boris Schoemann hace una labor espléndida en los dos rubros a su cargo.  Logra una traducción fiel de un texto tan profundo como complejo.  No sólo lo traduce a nuestro idioma sino al lenguaje teatral.  Además, su dirección es inigualable.  Su trazo escénico es más que acertado.  Aprovecha el espacio a fondo y lo dimensiona en tal forma que alberga a un elenco numeroso para el foro donde se representa.  Es riguroso en el desempeño actoral, corporal, vocal y expresivo de su equipo.  Hace que los actores y actrices cubran funciones de técnicos, acomodando ellos mismos los elementos escenográficos mientras siguen actuando, cantando, caminando, lo cual propicia que todos y cada uno de los cambios fluyan en forma tan natural que son casi imperceptibles para el espectador.  Los movimientos y coreografías son pertinentes y coordinados.  El ritmo es preciso.  Logra crear una maquinaria donde cada engranaje funciona con indescriptible eficacia.

La labor histriónica y corporal es excelente.  Los integrantes del elenco ofrecen interpretaciones cálidas y emotivas, denotando un vehemente trabajo en la creación de sus personajes.  Pilar Boliver representa a Sarah Bernhardt con todo su glamour y grandeza;  Miguel Conde da vida a Meyer, el profesional y atareado representante de la diva;   Miguel Corral encarna al intransigente Patrón de la Fábrica de Zapatos;   Dali González es el joven Michaud, dispuesto a alcanzar sus sueños;  Gabriela Guraieb es la obrera Thérèse Desnoyers;  Olivia Lagunas infunde su gracia a Madeleine, joven actriz en busca de aventuras;  Constantino Morán refleja la resignación interpretando a Casgrain;  Carmen Ramos es la sufrida tía Emma Francoeur;   Servando Anacarsis Ramos dota de todo el ímpetu juvenil a Leo;  Eugenio Rubio le pone intensidad a Talbot,  y  Mahalat Sánchez es la imagen de la abnegación como la señora Talbot.  Todos juntos forman un grupo homogéneo en beneficio de la puesta en escena.

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La escenografía diseñada por Fernando Flores Trejo es de apariencia sencilla, pero conlleva una versatilidad asombrosa, bastan unos cuantos cambios para modificar la ambientación por completo.  La iluminación, también a su cargo, está muy bien impartida, acorde a la acción.    Estela Fagoaga realiza un diseño de vestuario impresionante, cuidando cada detalle, sin dejar un solo cabo suelto.  Gran trabajo de Joaquín López “Chas” en el diseño sonoro, con los acordes propicios para dar el entorno acústico adecuado.

Complementan el equipo creativo con resultados extraordinarios:  Samuel Sosa como productor;  Alejandra N. Ramos en producción ejecutiva;  Anabel Caballero como asistente de dirección;   María Laura Luna como stage manager;  Jesús Morales en fotografía y diseño gráfico;    Pop Comunicación en relaciones públicas y medios;  Corina Rojas en coordinación de medios;   Adriana Cervantes en asistencia de RP;  Domo Volcánico como community manager;  Sergio Carreón en diseño de gráfica para póster;  Karen Morales Pinzón como asistente de producción;  Atrezzo Cero,  Ricardo Reyes Téllez,  Mario Alberto Hernández Flores,  Jonathan Palazzo  y  Fernando Flores Trejo  en construcción de escenografía;   José Manuel Majul como asistente de vestuario;  Trama & Drama vestuario y producción, S.A. de C.V. en coordinación de vestuario;  Enrique Jiménez,  Yesenia Olvera,  Cristina Castañeda  y  Carmita Soria en realización de vestuario;  Francisco Piña y Daniel Moreno en zapatería;  Cristina Romo y Rebeca Guzmán en servicio Social vestuario,  y  Cinthia Espinos  y  Karla Ortega  en contabilidad.

La producción es de Compañía Los Endebles, A.C., en alianza con Petit Comité Teatro.  Producción teatral realizada con el apoyo iscal del artículo 190 de la LISR (EFIARTES).

El texto de Michel Marc Bouchard es un diamante de singular esplendor, engarzado a la perfección por Boris Schoemann, a través de su fiel traducción y su magistral labor de dirección, cuyos destellos son provistos por las luminosas interpretaciones del elenco.  LA DIVINA ILUSIÓN es una genuina joya teatral plena de magia.  Teatro mexicano de la más alta calidad.  Definitivamente es imperdible.  Como dijera Sarah Bernhardt:  “Sin el arte, ¿qué sería de la vida?“.  No dejes pasar la oportunidad de verla, pero apresúrate porque sólo quedan dos funciones.

 

LA DIVINA ILUSIÓN

Se presenta a las 20:00 horas el lunes 20 de noviembre  y

el martes 21 de noviembre de 2017  en el TEATRO LA CAPILLAubicado en la calle de Madrid número 13, Coyoacán, Ciudad de México.

La duración es de dos horas y media, con un breve intermedio.

La localidad tiene un costo de $250.00, con descuentos acostumbrados para personas con credencial vigente.