LA HUIDA DE QUETZALCÓATL (IMPRESIONANTE)

Texto y fotos por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Quetazalcóatl2Muchos soñamos con no perder nuestra capacidad de asombro, pero si fuéramos presas de la apatía frente al hecho artístico y estético, un remedio es asistir a la puesta en escena de La huida de Quetzalcóatl, la cual merece con justicia el calificativo de impresionante. A partir de una dramaturgia del maestro Miguel León-Portilla, único texto dramático escrito por el historiador a la edad de tan sólo 29 años. “Una conmovedora disertación filosófica en la voz del mítico sacerdote Ce Acate Topietzin Quetzalcóatl, uno de los personajes históricos más ambiguos y contradictorios de Mesoamérica”.

Continuo citando: “Sacerdote y rey de Tula, a quien se recuerda como el gran protector, gestor y desarrollador de las artes, la arquitectura, la orfebrería y la cerámica, una especie de héroe espiritual y cultural”. Semblanza que creo es de la autoría de Mónica Raya, adaptadora, cabeza de la labor de investigación en escena y, enhorabuena, responsable de conjuntar a un talentoso equipo creativo en torno al montaje, enumerar cada uno de sus integrantes requeriría un gran espacio, simplemente un reconocimiento para todos los artistas, actores, acróbatas y bailarines, en total 160 participantes.

Una propuesta donde la palabra -las ideas filosóficas- tienen un gran peso, es la fuerza de la reflexión: solo quienes se consagran a lo que hoy se llama cultura pueden ser dioses en la tierra como Quetzalcóatl. Mónica, en su adaptación hace más ligero el lenguaje, suprime la densidad original, dicho por ella misma. A la par, lo verdaderamente impresionante es la puesta en escena. Loable en el más amplio sentido del término es el manejo del espacio a cargo de la propia Mónica, con la colaboración del diseño escenográfico digital de Ary Ehrenberg y Medusa Lab. Más que impresionante, de fondo una pirámide sugerida, ahí cobran vida una serie de imágenes, imposible describirlas con simples palabras, algo similar a un caleidoscopio, a la vez ahí reptan serpientes, vuelan seres míticos…; los colores, la belleza plástica es inigualable, espectacular, marco para filosofar sobre la realidad y mito de Quetzalcóatl. Además cuatro estructuras movibles con las mismas características visuales. Una mecánica teatral con grandes requerimientos tecnológicos, un “espejo” se apodera del espacio en forma fenomenal, en él Quetzalcóatl descubrirá su verdadera imagen, su esencia.

Quetzalcóatl1En escena, danzantes y acróbatas con atavíos esplendorosos, inundados por el colorido, tal vez una recreación de cómo fue en realidad. El maquillaje facial y la pintura corporal una ensoñación; el desplazamiento es una danza de principio a fin, los que están en escena hablan con sus movimientos, con sus manos, con su gesticulación. Del “cielo” descienden los danzantes aéreos, en “tierra” los toltecas danzan con frenesí. Diálogos profundos, disertaciones a cargo de Quetzacóatl y Axcantéotii (dios del tiempo), en medio de la acción dramática. Una invitación para descubrir o redescubrir de qué y por qué huyó el mítico personaje y el que al final se convirtió en una estrella. Un universo sonoro, tanto en efectos como musicalización, complementan el mundo onírico, una versión moderna del realismo mágico. El elenco, encabezado por Muriel Ricard y Juan Carlos Vives, igual de impresionante.

Si Mónica tenía en su haber méritos teatrales para su reconocimiento, con este montaje se consagra como una de los máximos pilares del teatro mexicano. Por mi parte quedé conmocionado, solo lamento no encontrar las palabras -creo no las hay- para describir y transmitir la belleza intrínseca y extrínseca de La huida de Quetzalcóatl. La temporada culminará el 10 de diciembre, los jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas, en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón del Centro Cultural Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México.