LA PIEL DE VENUS (DIFÍCIL DISTINGUIR ENTRE REALIDAD Y APARIENCIA)

Texto y foto por Alejandro Laborie Elías, crítico teatral

En muchas ocasiones las personas se encuentran ante un conflicto, a veces en forma consciente, en la mayoría inconscientemente, como es el hecho de no distinguir entre la realidad y la apariencia. Por este laberinto de confusiones, tal vez sin salida, nos atrapa David Ives -en la actualidad radica en Nueva York- a través de La piel de Venus, bajo la dirección de Angélica Roel.

En el fondo es una disertación dramatúrgica sobre el poder, el sexo y las relaciones sadomasoquistas; todo se permite: insultos, vejaciones, golpes, pérdida de la dignidad… humillar es gratificante, igual ser humillado. En ganar se juega la existencia.

la peil de venusEstamos frente a un estudio teatral -como ya se mencionó- de la naturaleza humana, la deplorable, sin embargo, no es un tratado psicológico. Como se expresa en alguna escena: “vamos al teatro para vivir pasiones”, hecho que no sucede en forma habitual en la cotidianidad. Una joven cuyo carácter no es más que la ausencia del mismo, igual se puede decir del varón. Conclusión: “Tanto en el amor como en la política, solo uno debe tener el poder”, aun cuando se alterne, claro está, predominará, según las circunstancias, el conocido como dominante.

Angélica Roel asume las limitaciones del Teatro La Capilla, sobre todo el espacio, concibe una puesta intimista, los espectadores son intrusos de la pervertida relación. Una escenografía realista y sencilla (un diván, un escritorio, una mesita para la cafetera, y tazas y objetos de utilería). Su planteamiento no cae en la vulgaridad o escenas obscenas, tan solo plantea la trama, proyecta en forma precisa cómo el dolor puede producir placer. Eso sí, lleva a los actores a situaciones límite, tanto física como emocionalmente, hay una gran exigencia en estos rubros, por fortuna sus actores salen más que avantes.

Gerardo Trejoluna y Gabriela Zas dan un concierto actoral, interpretan por nota, convierten el montaje en una sinfonía, las palabras adquieren musicalidad terrorífica, si se quiere; al final el público ha gozado de un concierto teatral bajo la batuta de Angélica, como si en verdad todo aconteciera en una sala de conciertos. Los espectadores, en completo silencio, de principio a fin, a pesar de ver a un hombre y a una mujer convertidos, alternadamente, en un martillo lastimando y en un yunque dejándose lastimar.

Tomás, director de teatro, está en busca de una actriz para interpretar a un personaje que se vea de unos 24 años de edad, protagonista a la postre de un texto del citado antes. Terminadas las audiciones del día y a punto de partir, se le aparece Wanda, ésta ha llegado tarde, sin embargo, se las ingenia para representar el rol. El director-autor- asume el papel masculino. Una joven quien conoce y ha estudiado -la explicación se descubre durante el desarrollo- al personaje. En una vuelta de tuercas ella se convierte en la directora y el otro obedece las instrucciones y caprichos de aquella. En concreto: dos entes en un mundo inexplicable, pero en muchas ocasiones real, el submundo de los sadomasoquistas. Al final…

La piel de Venus se representa en temporada hasta el 17 de septiembre, los viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas, en La capilla (Coyoacán, Ciudad de México). Es una producción realizada con el estímulo fiscal de la Ley de Impuesto sobre la Renta.