LAS PEORES (LAS OLVIDADAS DE LA INDEPENDENCIA)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

Si hoy día en muchos sentidos existe la marginación, la vejación y la discriminación en contra de las mujeres, no es de extrañar lo que padecieron en tiempos pasados. En concreto estamos hablando de los momentos históricos que darían paso al surgimiento de México como país, como nación. Más en concreto, hablamos de las olvidadas de la guerra de independencia y el rol fundamental que tuvieron en la victoria de los insurgentes sobre los realistas, de sus contribuciones, muchas no tomaron en forma directa las armas, sin embargo, sus acciones, por ejemplo como mensajeras, fueron vitales, su recompensa: ser calificadas como las peores.

 

Gabriela Ynclán, incansable dramaturga mexicana, rinde tributo a esas mujeres en LAS PEORES. Un texto con la estructura de planteamiento, desarrollo y conclusión. Dos seres encerrados en una mazmorra, esclavizadas, padeciendo hambre, atocigadas por la enfermedad, por la debilidad. María y Francisca representan a cientos de féminas. Un sacerdote encarna al poder sirviendo al virrey, la inmoralidad fundamentada en preceptos religiosos; anhelar la libertad es pecado, pensar no es propio de su condición de sexo, la reivindicación es condenarse a muerte. La historia está ubicada a principio del siglo XIX en Guanajuato. Ambas a punto de enfrentarse, una por defender sus ideales, la otra por una existencia menos penosa o lastimosa. El texto denuncia, un intento para revalorar al pueblo, a las que realmente sostuvieron la lucha. Gabriela hace justicia aun cuando “sólo” sea dramatúrgicamente, no sabemos sus nombres en particular, María y Francisca son ficticias, sin embargo, son el vínculo con nuestro pasado y presente. Un texto sin mayores complicaciones de forma, mucho contenido de fondo, muy al estilo de las obras de Gabriela, varias de las cuales la han hecho merecedora de reconocimientos y premios en el ámbito nacional.

 

Edna Ochoa da sentido en escena a lo antes mencionado. Su propuesta parte de una producción de bajo costo: dos petates, una pequeña repisa, unos jarritos y una piedra -ésta asumirá un papel protagónico-, una sencilla iluminación y unos andrajos por vestuario. Un ritmo pausado con algunos exabruptos cuando los personajes entran en crisis, en el desquiciamiento psicológico. Capta a la perfección el fondo del texto, guía a su elenco adecuadamente por el ser de los personajes, por fortuna no incurre en lo melodramático, evidencia una realidad, como ya se dijo olvidada, más bien desconocida, hecho atribuible a la historia oficial.

 

Gloria Andrade es María. Es la joya de la corona, en ella recae toda la puesta, convincente cuando manifiesta alegría por los recuerdos buenos de tiempos pasados; igual o más cuando una sombra altera su sueño; atinada -no por casualidad- cuando reivindica sus ideales y derechos. Susana Romero es Francisca. Es el complemento de dos personas en la misma situación pero con diferentes puntos de vista; apoya a la primera en forma correcta. Álvaro Espinosa, una participación breve -cura-, representa la falta de ética del clero, actuación firme, sólida para reforzar el planteamiento. Jorge Rojo, el fantasma.

 

LAS PEORES no es para quienes buscan super producciones, es para personas sensibles, le interesa, asista al Teatro Coyoacán “Enrique Lizalde” (Ciudad de México), los miércoles, hasta el 13 de diciembre, a las 20:00 horas.