NUMANCIA (TRAGEDIA EN VOZ DE LOS POBRES)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen compartida por Iván Romo en la página de Facebook de la CNT

 

Numancia

Juan Carrillo, director de Numancia, considera que Miguel de Cervantes Saavedra, autor del texto, pone la tragedia en voz de los pobres, aspecto con el que adquiere, conserva, un carácter contemporáneo. La puesta en escena que hoy nos ocupa parte de una versión de Ignacio García. Un pueblo débil es asediado por las legiones romanas, hay que elegir entre morir con dignidad o vivir en el sometimiento; una “batalla” donde los muertos -todos los habitantes de Numancia- son víctimas de la inanición, de la privación de la existencia por sus seres queridos para evitar el sufrimiento de sus existencias y el cautiverio, por actos heroicos, por el suicidio…

Una lección -muy avanzada para su época- a través de una lucha social para reivindicar los derechos de hombres, mujeres y niños, hecho que sucede en varios lares del orbe en la actualidad y, en cierto grado, en nuestra República Mexicana. La derrota es la victoria, solo moral si se quiere; la victoria es la derrota ante la ineficiencia de aplastar la voluntad férrea mediante las armas.

La producción corre a cargo de la Compañía Nacional de Teatro (CNT) y el Festival Internacional Cervantino (FIC). El estreno se llevó a cabo en 2016 en la edición XLIV del FIC para conmemorar los 400 años del fallecimiento del dramaturgo español. La obra fue escrita hacia 1585 con el título El cerco de Numancia. Esta versión está modernizada, y aun cuando está presente el verso, se pronuncian expresiones como “hijos de la chingada”.

Carrillo hace una dirección impecable, por una parte conjuga a sus actores sin caer en lo homogéneo, salvo momentos donde los legionarios se posesionan de la escena o el pueblo tras la muralla; por la otra parte, aprovecha las cualidades de quienes llevan los protagónicos, a cada uno le brinda el personaje que le corresponde, su selección individual embona con maestría en el todo escénico.

Es de considerarse la importancia fundamental, esencial, crucial, de Jesús Hernández, diseñador de escenografía e iluminación; crea un mundo físico, es indiscutible, más allá de eso hay un contexto dramático, estructuras (muralla exterior y parte del interior de la ciudad), éstas adquieren personalidad propia, las tonalidades lumínicas no reflejan, son la vivencia de la tragedia; ambas propuestas dignas de ser recordadas por siempre, complementan en semejantes condiciones, el vestuario de Jerildy Bosch y el maquillaje de Mario Zarazúa, sin pasar por alto la excelsa sonorización de Valeria Palomino. Un montaje para la semiótica: carretillas (de las usadas en la construcción) simbolizan, entre otros, escudos; una sustancia negruzca y líquida, la sangre; unas telas son espadas; un “bulto”, un cuerpo humano… Todo el equipo creativo se confabula para que el espectador se sumerja, penetre las profundidades del infierno: hambre-enfermedad-muerte.

Veintiseis actores de la CNT, todos dando lo mejor de sí mismos. Del conjunto destacan, sin apartarse de la unidad grupal: Andrés Weiss, Rodrigo Vázquez, Arturo Beristáin, Óscar Narváez, Érika de la Llave y Pauilana Treviño.

Numancia, en brevísima temporada en el teatro Julio Castillo, Ciudad de México, hasta el 17 de diciembre, jueves y viernes a las 20:00, sábado 19:00 y domingo 18:00 horas.