PETER PAN (VOLVER A SER NIÑO)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro 

Imagen tomada de la página de Facebook de NTC

El teatro por antonomasia es mágico y ensoñador, cuando estos calificativos se conjugan en el escenario nos dan la posibilidad a los adultos de retornar a la mejor etapa de nuestra existencia: la infancia; volver a ser niños(as), olvidar las cargas y responsabilidades cotidianas, quedar inmersos en el mundo onírico, la fantasía hace posible lo imposible, la ficción es realidad, ambos mundos en una simbiosis emocionante e inolvidable.

Peter Pan_nacBajo la producción del National Theatre Live se proyectó en el Lunario (Ciudad de México) Peter Pan, del dramaturgo británico J. M. Barrie. El personaje fue concebido con un rol secundario en una novela; después fue llevado al teatro en 1904, y en 1911 fue el centro de la novela Peter Pan y Wendy; en 1953 Walt Disney lo consagró a través de la cinematografía.

La historia es sencilla: Peter Pan entra en la recámara de Wendy, la niña lo ayuda a recuperar su sombre. El líder de los niños perdidos (desconocen el paradero de sus mamás), le enseña a volar, a desafiar la gravedad, el requisito es recordar un buen momento vivido. La lleva junto con sus hermanos al País del Nunca Jamás, donde varios niños y Garfio los reciben. La aventura inicia.

Sally Cookson dirige el texto de Barrie -dramaturgia, como se entiende y maneja en Europa, a cargo de Mike Akers-, todo lo convierte en un deleite para la imaginación, lo visual se regodea en las mentes de los adultos-niños y, claro, de los infantes dispuestos a disfrutar las tres horas de duración. Está presente la estética de las marionetas, la danza aérea, Peter y compañía vuelan, cables y cuerdas a la vista y al mismo tiempo invisibles; convierte lo complicado en aparente sencillez. Montaje minimalista, el escenario desnudo, unas “cajas”, el entarimado decorado pictóricamente, unas estructuras sostienen las poleas que permitan el desplazamiento por el aire, los cables se deslizan con el personaje y contrapeso de seres humanos, no hay maquinaria de por medio; el barco de Garfio (éste interpretado por una mujer). Música en vivo, canciones que convierten algunas escenas en un musical. Los efectos “sencillos” crean la fantasía. Sin embargo, Sally sostiene no es mágico o de ensueño el lugar propuesto.

Las actuaciones son de primer nivel, histrionismo, acrobacia y sensibilidad en cada uno de los que participan. Anna Francolini, cautivadora, impresionante, en concreto, excelsa como Garfio; de igual forma se puede considerar a Madeleine Worall como Wendy y la destacada personificación de Paul Hilton caracterizando a Peter Pan. La hilaridad y ternura emanan de Ekow Quartey.

Autor, directora, elenco, creativos convierten el escenario en un cuento para el recuerdo, dan paso a un teatro donde todo lo mundano queda fuera del recinto, los espectadores son transportados, literalmente, a otra dimensión, si los personajes vuelan, la mente de los asistentes surcan los aires con ellos; la inocencia y la alegría se convierten en esencia, experiencia que solo el teatro alcanza.

El Lunario será sede de la proyección, en el marco de la temporada 2016-2017 del National Theatre Live, de Salomé, los días 12 y 13 de noviembre; le seguirán Ángeles en América, 3 y 4 de diciembre, y enero 28 y 29.