SEATTLE

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

 Adrián Vázquez obtuvo su Licenciatura en Teatro en la Universidad Veracruzana (UV). En el año 1993 inició su carrera profesional en Tijuana, Baja California. Desde entonces ha actuado en más de medio centenar de obras de teatro. A nivel nacional, se podría decir que se dio a conocer por su actuación en Más pequeños que el Guggengheim, de la autoría de Alejandro Ricaño. En su faceta de director ha participado en Fractales, Fragmentos del llano, Algo de un tal Shakespeare y El Ventrílocuo, entre otras. Como dramaturgo, el montaje que más éxitos le ha dado es Wenses y Lala, en la cual también participaba como actor y director. Una historia muy humana sobre una pareja unida en las buenas y en las malas, donde Wenses prodiga a Lala el amor que toda mujer anhela. Por lo general, Adrián gusta de dirigir las obras de su autoría.

P1140187Hace doce años fundó la compañía Los Tristes Tigres, cuyo objetivo es basar sus propuestas en el trabajo actoral. Sus montajes ofrecen una visión optimista y esperanzadora de la realidad mediante el humor sin concesiones.

Además de sus actividades como actor, director y dramaturgo, Adrián Vázquez también se ha dedicado a la docencia en las Facultades de Teatro y Danza de la UV, e impartiendo talleres de Interpretación y creación escénica en varios estados de la República Mexicana.

Hace tres años en la ciudad de Tijuana los creadores escénicos y bailarines profesionales de danza contemporánea: Nancy López Luna y Elia Mrak acudieron a ver El hijo de mi padre, monólogo escrito, dirigido y actuado por Adrián Vázquez. El trabajo los dejó impactados y coincidió que por ese tiempo ellos tenían la inquietud de incursionar en teatro para ampliar sus experiencias, así que tomaron la decisión de contactar a Adrián para trabajar juntos en algún proyecto. Fue a partir de ese momento que comenzó a gestarse la creación de Seattle. Un año después, se reunieron de nuevo con Adrián y le transmitieron las ideas que deseaban plasmar en escena como, por ejemplo, su preocupación por el aumento de violencia en las calles y los asesinatos de personas conocidas. Poco a poco, los tres fueron acordando la línea que debían seguir y, finalmente, Adrián les presentó Seattle de su autoría.

Seattle es una obra donde la danza y el teatro convergen. Los personajes son Luna y Mrak, quienes conversan en forma directa con el público y les van compartiendo algunos de sus recuerdos de infancia, ciertos encuentros o desencuentros familiares, con quiénes vivieron, sus apegos, entretenimientos y preocupaciones, hasta decidir que se dedicarían a bailar. En forma paralela se entreteje una historia llena de magia, en el sentido de que el universo los tenía predestinados el uno al otro. Desde la primera vez que sus miradas se cruzaron ella pensó: “¡Es él!”, al igual que él pensó: “¡Es ella!”. No obstante, será hasta la tercera ocasión en que se vean que se unirán. Esto ocurre en Seattle, Washington, E.U.A., donde está ubicada la Space Needle (Aguja Espacial), una torre que es el símbolo de esa región, construida en 1962 en el centro de la ciudad.

Antes, ellos habían estando dando vuelcos en su vida. La mamá de Luna solía irse a retiros y se alejaba de todo. Luna vivió al lado de su abuela Chayo, quien le dio el hogar y el amor que ella requería, quien acostumbraba a decirle: “Tú eres Luna, la de movimientos lentos y armónicos“. Además, Chayo era un poco bruja. Luna aprendió mucho de ella. Por su parte, la mamá de Mrak era una groupie (fanática) empedernida, que viajaba por todos lados siguiendo a sus grupos musicales preferidos, mientras Elia tenía que quedarse al lado de su hermana. Luna siempre supo que se dedicaría a bailar, pero Mrak andaba indeciso en su vocación; trabajó como bombero, le fascinaba el baseball, vivió en varios lugares, como Florida o California. Años más tarde, con tal de estar con Luna, fue que se decidió por el baile. Finalmente, tenía facilidad para bailar, hasta imitaba a Michael Jackson.

P1140217Sin duda alguna, Nancy López Luna y Elia Mrak tomaron la mejor decisión al elegir a Adrián como su compañero de viaje. Con la sensibilidad que le caracteriza, Adrián Vázquez realiza una labor impecable tanto en el texto como en la dirección escénica. El texto es conciso y fluido, capta interés de principio a fin. El montaje es totalmente minimalista, no hay escenografía y son muy escasos los elementos de apoyo teatral, en cambio, el trazo escénico es pulcro y bien planeado. En este proyecto interdisciplinario, queda claro que para Adrián el arte no tiene etiquetas, pues logra fusionar la danza y el teatro en forma asombrosa. Aprovecha las habilidades de su elenco, les da lucimiento y, a la vez, los conduce a la expresión oral, aunada a corporalidad, expresión facial y actitud. La interacción es tan natural que el público se siente parte integrante del equipo. La estética es parte fundamental de la propuesta, incorporando cuadros de gran belleza plástica.

Nancy López Luna y Elia Mrak realizan una fabulosa labor, tanto en danza como en lo histriónico. Dejan ver que realmente se comprometieron en este trabajo y lo disfrutan. El resto del equipo creativo lo conforman Rafael Balderas en musicalización y Kenia Delgadillo como asistente de dirección. Sandra Narváez se encarga de prensa y difusión.

Acude a ver Seattle, un proyecto donde el arte no tiene fronteras y el amor menos. Disfruta del teatro tanto como de la danza. Te sorprenderán los bailes y terminarás encariñándote con Luna y Mrak. Una historia original que nos deja con la esperanza de que un ser humano sí puede encontrar a alguien que sea compatible y esté dispuesto a la conciliación y a la renuncia. Admirable labor de todos los integrantes del equipo. ¡No te la pierdas! Apresúrate, porque ya sólo les quedan tres funciones a la temporada actual.

P1140227Seattle se presenta los miércoles a las 20:00 horas en el Teatro La Capilla ubicado en la calle Madrid, número 13 -casi esquina con Centenario-, Coyoacán, Ciudad de México. El costo del boleto es de $250.00 pesos. La temporada concluye el miércoles 19 de abril de 2017.