TODOS LOS PECES DE LA TIERRA

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

P1150659 NO QUIEREN SUBIRAcostumbramos considerar que si un autor escribe sobre algún tema es no solo porque lo ha estudiado y/o investigado, sino porque tiene alguna experiencia personal al respecto. No siempre es así, por ejemplo, la compositora Consuelo Velázquez saltó a la fama al componer Bésame mucho, uno de los temas más representativos de la música mexicana que ha sido grabado en muchísimos idiomas. En alguna entrevista, la señora Velázquez sorprendió a todos al confesar que en el momento en que compuso ese tema era tan joven que todavía no había besado a nadie. En iguales circunstancias está la novel dramaturga Bárbara Perrín Rivemar, oriunda de Tijuana, quien antes de cumplir los 20 años escribiera AmorAmor, texto de compleja estructura, donde sin cronología, el tiempo iba y venía en forma abrupta y a través del cual Bárbara abordó muchísimos tipos de amor -imposible que a su edad los hubiera experimentado-.

Entre otros, habló del amor tierno, del apasionado, del frágil, del eterno, del fraternal y filial, del que se da por lástima, del que se compra e, incluso, del incestuoso. Cuando este texto cayó en manos del prestigiado creador teatral Hugo Arrevillaga, quedó tan cautivado que lo eligió para el examen final de los alumnos de Casa del Teatro de la generación 2011-2016. De la mano de Hugo, los jóvenes egresados lograron un extraordinario lucimiento e iniciaron su trayectoria profesional con el pie derecho. Así mismo, el público de la CDMX conoció una obra de esta notable dramaturga que mostró pericia al entrelazar la historia de dos familias a lo largo de varias épocas.

Ahora, se nos presenta la oportunidad de ver otro texto de Bárbara Perrín Rivemar. Se trata de Todos los peces de la tierra, escrito por Bárbara e inspirada en un caso de la vida real, donde Marina relata cómo ha sido su vida de niña a mujer y comparte con el espectador su sentir y sus más íntimos pensamientos, así como sus anhelos, logros y pesares.

Desde temprana edad, Marina ha sufrido ausencias inexplicables, lo cual ha ido forjando su carácter de modo particular. Nació a 1,200 metros sobre el nivel del mar y la costa más cercana a su casa queda a 500 kilómetros de distancia. Uno de sus sueños es conocer la playa, sin saber que debido a ciertas circunstancias, no le será tan maravilloso como creía.

Lo que más duele a Marina es la partida de su madre. Sus recuerdos infantiles se han ido desvaneciendo con el tiempo. En su memoria guarda la voz de su madre, quien cantaba como los ángeles. Marina considera que si ella pudiera cantar como ella, tendrían un lazo de unión indisoluble.

P1150672Al vivir solo con su padre, ambos han desarrollado un tremendo apego. “Él es un viejo lobo de mar”, suele decir Marina. Esto es tan cierto que es por ello que el nombre que eligió para ella es Marina. Como el padre sale de casa a trabajar y hacer sus deberes, Marina pasa mucho tiempo sola. Para hacer esos momentos más llevaderos, ha creado una amiga imaginaria, a la que ella llama “la vocesita”, igual podría ser la de su conciencia.

La vida da muchos vuelos y las situaciones cambian. Al tener la edad suficiente para independizarse, Marina se va de casa. El alejamiento de su padre le resulta doloroso, pero se ha propuesto no molestarlo, así que esperará hasta que sea él quien quiera verla. El día que él lo hace, el reencuentro es inefable y prometen volver a estar juntos. Por fin, Marina se siente plenamente feliz.

Desafortunadamente, a los pocos días, Marina recibe una llamada “Tu padre ha desaparecido en el mar”. Marina está dispuesta a encontrarlo. Buscará hasta en los rincones más recónditos del océano y del dolor y, si fuera preciso, se comerá a Todos los peces de la tierra.

Un texto emotivo, humano, desde la perspectiva de una mujer a lo largo de las etapas de su vida. No cabe duda de que Bárbara Perrín Rivemar tiene el don de narrar historias.

La dirección escénica corre a cargo del destacado dramaturgo y director Alejandro Ricaño, quien, como siempre, logra en este montaje una labor formidable. En el caso particular de Todos los peces de la tierra, Alejandro intensifica su fórmula acostumbrada, que consiste en utilizar la capacidad histriónica de su elenco, así como la expresividad y las inflexiones de voz para que el discurso adquiera la fuerza requerida. Esto privilegia el hecho escénico al captar toda la atención del público. En general, para sus montajes Alejandro pide escenografías carentes de espectacularidad, mas no de eficacia y practicidad, con lo cual incrementa la viabilidad de que sean representados en cualquier foro. El trazo diseñado para la escenificación de Todos los peces de la tierra lo circunscribe a un andamio/columpio sin que esto reste estética a la acción corporal.

El elenco está conformado por Gina Martí y Adriana Mintes de Oca, quienes dan vida a Marina y a su voz interior. Extraordinario trabajo histriónico de ambas, así como su corporalidad y dicción, dotando de matices a sus personajes.

P1150681El resto del equipo creativo está integrado por: Ricardo Ricaño en escenografía, Mauricio Ascencio en diseño de vestuario, Roberto Paredes en iluminación, Ángel Luna en asistencia de dirección, Sandra Nárvaez en prensa y RP, Alberto Orozco en construcción de escenografía, Perrín Créatif en diseño gráfico, y Nuri R. Melgarejo en ilustraciones.

La producción es de Todos los peces de la tierra. Una obra que confronta al espectador con sus propias ausencias, así como con lo que se anhela y la realidad. Un relato emotivo que captará tu interés de principio a fin. Acompaña a Marina en su aventura y ayúdala a encontrar a su papá en medio del mar. Teatro de calidad por parte de un gran equipo.

Todos los peces de la tierra se presenta los miércoles a las 20:30 horas en el Teatro La Capilla, ubicado en la calle Madrid número 13 -casi esquina con Centenario, Coyoacán, Ciudad de México. El costo de la localidad es de $250.00 pesos. La temporada concluye el miércoles 30 de agosto de 2017.