TRÄNENPALAST

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

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Hace unos cuantos años, Josué Almanza nos presentó la obra Sturm ruger, una obra en la que narraba un terrible evento acerca del joven Marc Lépine, quien realizó una masacre en la Escuela Politécnica de Montreal, en 1989, en donde portando un rifle semiautomático y un cuchillo de caza tomados de su propio hogar, abrió fuego en contra de casi una treintena de mujeres, dando muerte a 14 de ellas y dejando heridas a otras 14, tras lo cual se suicidó. Quienes presenciamos su obra, quedamos impactados, pero de algún modo nos sentimos ajenos a la tragedia. Esos asesinatos sin sentido ocurrían comúnmente en Estados Unidos y, eventualmente, en otros países -como Canadá-, pero no en México. Lamentablemente, esa violencia nos ha alcanzado. Ocurrió en fecha reciente un hecho similar en una preparatoria de Monterrey, Nuevo León, donde un adolescente de apenas 15 años acudió a sus clases y, de pronto, abrió fuego contra su maestra y algunos de sus compañeros, con una pistola que sustrajo de su propio hogar.

 

El recuerdo de Sturm ruger ahora nos impacta mucho más y, parece ser, que Josué gusta de impactar al espectador. Josué Almanza es un joven actor, guionista, dramaturgo, director y gestor cultural. Nacido en Puebla, obtuvo su licenciatura en Actuación y en Dirección Escénica en Casa del Teatro, es egresado de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Estudió guionismo en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Fue Becario del Programa de Residencias Artísticas México-Quebec y también es egresado de Panorama Sur, a la que acudió gracias a una beca otorgada por el Goethe Institute de Buenos Aires. Es un joven consciente de la época que vive y, a través de su obra, traslada a escena sus propias preocupaciones, nostalgias y dolores.

 

Ha fundado y dirige dos compañías: Puente Serendipia y Epitafios Laboratorio Teatral, constituido en forma independiente con la finalidad de crear proyectos básicamente en las ciudades de México y Puebla. Su objetivo primordial es la exploración dramatúrgica y actoral para diseñar dispositivos plásticos que construyan lenguajes poéticos en escena. El hecho de que Josué intitule a su Laboratorio Epitafios, una palabra que no acostumbramos utilizar en conversaciones cotidianas, nos indica que Josué está influenciado por los que se han ido. Tal vez su anhelo sea dar voz a quienes han partido. Aquellos que tienen algo qué decir desde el más allá. La obra más reciente de Epitafios Laboratorio Teatral es Tränenpalast, la cual resultó ganadora en la Muestra Estatal de Teatro como representativa del estado de Puebla.

 

Hace unos meses Tränenpalast se presentó unos cuantos días en la Ciudad de México, dentro del marco del Séptimo Ciclo de Teatro de los Estados que año con año presenta el Teatro El Milagro, con buena respuestas de público. Por estas fechas acaba de iniciar una temporada formal, lo cual brinda oportunidad de que la vea un mayor número de espectadores.

 

El texto de Tränenpalast, concebido por Josué Almanza, versa sobre la memoria. Como es costumbre en Josué, da a su obra una sólida estructura donde confluyen varias historias, las cuales se van intercalando hasta quedar entrelazadas y coincidir en el dolor. Tränenpalast  es la denominación que se da a la terminal central de trenes de Berlín, Alemania, misma que constituye el eje de comunicaciones para el tráfico ferroviario de la capital alemana. El nombre se le puso en la época en que existía el Muro de Berlín. Era el lugar obligado para encontrarse con familiares, amigos o seres queridos que se veían precisados a vivir separados a causa del Muro. Es normal que las despedidas o los reencuentros provoquen lágrimas. La traducción literal de Tränenpalast en nuestro idioma es Palacio de Lágrimas.

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En Tränenpalast de Josué Almanza convergen cuatro historias distintas. La primera es sobre Ava y Viveka, dos hermanas que desde su niñez fueron separadas por el Muro alemán. Al reencontrarse desean reunificarse, pero la educación y las circunstancias se los hacen difícil. Viveka sufre de parálisis a causa de polio infantil, mientras que Ava está dispuesta a vivir su vida. La segunda historia transcurre en el año 1915 en Bosnia, donde tres hermanas se dedican a atender heridos de la guerra y convierten su hogar en un hospital transitorio. Lo que los heridos no saben es que ellas libran su propia batalla, pues las acecha el fantasma de su hermano, a quien se le conoce como el asesino de Sarajevo. Mató a Francisco Fernando, archiduque de Austria del Este. Se dice que este asesinato precipitó la declaración de guerra por parte de Austria a Serbia y esto fue lo que desencadenó la Primera Guerra Mundial. La tercera historia es sobre Marie, una bailarina de charlestón estadounidense que en 1943 viaja a Francia con la ilusión de alcanzar fama en los espectáculos de variedades. Lo triste es que de pronto llega la guerra y la invasión, y ella termina prostituyéndose con soldados. La cuarta historia alude al temible Josef Mengele, médico, antropólogo y oficial alemán de las SS durante la Segunda Guerra Mundial, quien aprovechó su cargo en el campo de concentración de Auschwitz para seleccionar a personas que serían ejecutadas en las cámaras de gas tras someterlas a experimentos totalmente inhumanos. En forma alterna, también se hace referencia a la conquista del espacio, al lanzamiento de naves llevando como pasajeros a animales y al alunizaje.

 

A fin de evitar que el espectador se confunda entre una y otra historia, en el ciclorama se proyectan palabras que referencian personajes, fechas, lugares.

 

En resumen, Josué nos ofrece una selección de imágenes oscuras que develan horrores de la guerra y del ser humano. Si bien las dramatizaciones son creadas por el autor, están fundamentadas en sucesos que realmente ocurrieron. La acción comienza con un grupo de jóvenes que gritan al espectador “Escúchame“, “Aléjate“, “Siénteme” y ese es el punto de partida del caos.

 

Dramaturgia y dirección son de Josué Almanza. En ambos rubros, Josué realiza un trabajo impresionante.

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El elenco de Tränenpalast está conformado por jóvenes que acaban de obtener su licenciatura en actuación en la ciudad de Puebla. Ellos son Delia López, Rocío Ramírez, Jaide Galicia, Alejandro Arenas, Israel Sosa y Ludwig Berlinea. Ofrecen un trabajo estupendo de histrionismo y corporalidad. Hacen gala de su fuerte compromiso, entregándose con toda su alma y cuerpo.

 

Cabe mencionar que es muy loable que un grupo independiente acuda a su creatividad para suplir la falta de recursos. La escenografía de Tränenpalast  está construida con cosas que han sido desechadas y que Epitafios Laboratorio Teatral recicla. La producción es de Epitafios Laboratorio Teatral.

 

Tränenpalast  es una obra digna de verse. Enfrentar hechos históricos nefastos o, incluso, demonios que nos acechan, pudiera servir para prevenir que se repitan. Es un grito contra la violencia, el abuso, la falta de libertad, la violencia, las injusticias. Quedas cordialmente invitado a sumergirte en un palacio de lágrimas… el llanto sana. Te advertimos que algunos cuadros son escenificados con crudeza. No pierdas la oportunidad de verla.

 

Tränenpalast se presenta los viernes a las 18:00 horas en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico, ubicado en avenida Revolución número 1500 -cerca de la estación Barranca del Muerto del Metro-, Ciudad de México. La temporada concluye el viernes 11 de agosto de 2017.