Mes: julio 2018

YANGA (NUESTROS ANTECEDENTES NEGROS)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen del cartel promocional

YangaLos mexicanos, al menos la mayoría, siempre hablamos de nuestro mestizaje, entendido éste como la fusión de dos razas: la indígena y la española. Prácticamente nadie se remite a nuestros antecedentes de la raza negra, más que discriminar a los miembros de este sector de la población, más bien los ignoramos, como si se tratara de seres invisibles. Son muchas sus aportaciones a la cultura nacional, sin embargo, hubo momentos en la historia, en particular en el siglo XVI, donde los negros eran más numerosos que los españoles, creo si no estoy en un error, que aquellos prácticamente desaparecieron del territorio que hoy conforma la República Mexicana por una epidemia que los diezmó. Sin embargo, aunque pequeñas hoy día sobreviven comunidades pobladas por negros en estados como Veracruz y Guerrero -inclusive en el corazón de Acapulco- sin descontar otras entidades federativas, no hay porque hacer caso omiso de sus danzas, su alegra música, sus artesanías, su vasta cultura y tradiciones, son nuestros hermanos, son mexicanos.

Lo anterior viene al caso por la más reciente obra llevada a escena por el dramaturgo Jaime Chabaud -quien además es investigador, pedagogo, catedrático y director de la revista Paso de gato, la mejor publicación en el ámbito nacional sobre la actividad escénica- intitulada Yanga, nombre de un personaje abocado a reivindicar los derechos, fundamentalmente la libertad de la raza negra en el México virreinal. En 1630 logró el reconocimiento como lugar autónomo de lo que entonces se llamó San Lorenzo de los Negros y en 1931 se rebautizó como el pueblo de Yanga. Un texto basado en un personaje y hechos reales, sólo como punto de inspiración para una dramaturgia original, sin caer, por fortuna, en el teatro documental o antropológico. Una combinación de narrativa -prácticamente monólogos- y diálogos, cierto con datos históricos y sociológicos sin caer en lo académico. Un lenguaje poético, casi en verso libre.

El lenguaje como la trama requieren de la atención permanente, concentración para asimilar todo el contenido, por momentos denso, si bien invita a la meditación, el mensaje es claro. Hay cuestionamientos agudos al virrey, a las clases sociales que explotaban y comerciaban con los negros, inclusive al clero, además de la inhumana costumbre de marcarlos con fierros calientes, no eran considerados personas sino animales. La traición, el asesinato, siempre presentes. Yanga, un personaje olvidado por nuestra historia, hoy sacado a la luz por Jaime, a través de tres documentos aportados por la investigadora Sagrario Cruz que dieron origen a esta obra.

La maestra Alicia Martínez Álvarez es la responsable del montaje. Opta por una escenografía sencilla, si a unos cuantos elementos se les puede denominar así. Unos cajones con diferentes simbologías, una hamaca, instrumentos como un arco (cuerda) una palangana, una guitarra, entre otros objetos-instrumentos. Los actores portan unos “palos”, los cuales van configurando diferentes espacios, inclusive situaciones; éstos se transforman en música de percusiones junto con los pies de los actores al repercutir en el entarimado, una delicia de melodías, de la sencillez a la profundidad auditiva. Un vestuario sugerente de una época, una retrospectiva dramática. El movimiento y el trazo escénico cobran identidad de coreografías. Un hecho histórico se convierte en una expresión artística con profundos toques de romanticismo.

Jesús Delgado  (Yanga), Marisol Castillo (Santiaga), Diego Garza (Don Pedro), Jorge de los Reyes y Esteban Caicedo (varios personajes) y Fabián Melón (acotador), llevan de la mano al espectador por esta sui géneris historia, como ya se mencionó, una acertada combinación de hechos reales con la ficción de la dramaturgia. Todos se integran en un conjunto estético, una sincronización perfecta, una gran puesta en escena, una labor de empatía entre dramaturgo, directora y elenco.

La producción es de Mulato Teatro, que encabeza Marisol Castillo. Por lo pronto concluyó su primera temporada en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque, con la develación de placa a cargo de Sagrario Cruz y Luisa Huertas. Jaime Chabaud ya está a la búsqueda de otra alternativa de recinto y provocar el deleite de quienes amamos el excelso teatro que escribe.

HANDEL (FICCIÓN DOCUMENTADA)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen tomada de la página de Facebook de la producción

HandelDiego Álvarez Robledo, a partir de sucesos reales, presenta tres historias dramatizadas, las cuales giran a partir de una interrogante: ¿Pueden convivir la enfermedad social y el amor? Ahora bien, ¿cuál es la patología referida? En concreto, la trata de personas -mejor conocida como la trata de blancas, aunque se trate en algunos casos de hombres-, la prostitución obligada, la violencia sexual, la necesidad, la crueldad, la podredumbre de un entorno donde la dignidad y la libertad son inexistentes. La obra lleva por título Handel.

Sin embargo, el autor, por fortuna, no olvida que más que inmundicia, lo bueno del ser humano subsiste, sobrevive a todas las adversidades, tal es el caso de la fraternidad, el amor, la solidaridad, el anhelo. Si bien parte de varias realidades, lo que él denomina “ficción documentada”, es un texto dramático en el más amplio sentido, no es un documental, no es un tratado sociológico estrictamente hablando, sí una denuncia donde el teatro es el medio y el espectador, a través de sus reflexiones, el fin. Esto y más es Handel.

A diferencia de otras propuestas, el dramaturgo narra las historias en forma simultánea, no cuenta primero una, después otra y por último la tercera, éstas se llevan a cabo en forma yuxtapuesta, los actores se desdoblan en diferentes personajes, metamorfosis a primera vista casi imperceptible, traslados en el tiempo, un hilo conductor temático, independencia y autonomía entre cada narración, un todo integral a partir de tres partes conjuntadas magistralmente. Narrativa por momentos monologada, diálogos fuertes, escenas brutales, mente y ánimo del espectador provocados, tal vez irritados. Todo se expone, si se quiere se denuncia, no hay falsa moral, sólo cómo se desquebraja ante la impotencia de las víctimas y la corrupción de quienes deberían impartir justicia.

Excelsa dirección de Luis Eduardo Yee. Una escenografía minimalista -una mesa y dos sillas-, aprovecha el espacio para que sus actores asuman a cada uno de los personajes caracterizados. Un vestuario intemporal e híbrido, modificaciones a éste frente al público, no hay “piernas”. La penumbra se puede leer como una analogía con la soledad, con la impotencia existencial, con un devenir sin futuro, con la conformidad involuntaria, efectos emocionales bien logrados por la dirección. Apoyado con un guitarrista en vivo, efectos sonoros y una tenue iluminación para crear una atmósfera más interna que externa. Isaí Flores responsable del diseño sonoro y ejecutante en vivo; Fernanda García del vestuario y Natalia Sedano de escenografía e iluminación.

Portento de actuaciones de Sofía Sylwin, Pablo Marín y Miguel Romero, quienes logran cambios impresionantes de personalidades y estados de ánimo, bien conjuntados los tres trabajan en equipo, asumen el texto y conmueven al público.

Handel, que según el programa de mano significa en polaco, alemán e inglés, trata, comercio, tráfico…, se representa en su cuarta temporada, producción a cargo de Teatro Mondo, los martes a las 20:30 horas, hasta el 11 de septiembre, en el renovado Foro La Gruta.

ANIMALES (POESÍA Y LOCURA, NACER Y MORIR)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografía del cartel promocional

AnimalesSi por creación, en términos sencillos, entendemos una artística original, estamos frente a este hecho, poco común en la concepción de un texto dramático concretado con la puesta en escena. La obra que hoy nos convoca lleva por título Animales, inspirada en Animal cracker sin my soup, de Charles Bukowski. En este caso la “versión” es de Aristóteles Bonfil. Una propuesta donde se reúnen un decrépito poeta, alcohólico y vagabundo, y una loca amante de los animales -en todo el sentido de la palabra- con la salvedad que su existencia está cobijada por la solvencia económica.

Para qué estar inventando el fondo de la obra con palabras rebuscadas, creo es mejor la opción de transcribir las ideas de Pábel Ortega: “La obra plantea varios paradigmas que enfrenta el creador -protagonista- ante el bloqueo creativo, así revisamos los temas recurrentes en este autor: las mujeres, el alcohol y una sociedad encaminada a la autodestrucción. Cuenta con una propuesta estética muy potente de atmósfera onírica y con una fuerte influencia del cine negro, en la que el teatro de sombras resulta ser una elección bastante natural y acertada. Hank -nombre del protagonista- nos narra esta punzante historia de sexo, excesos, inspiración y muerte”.

Bonfil se vale del mundo onírico, eso que sólo es posible emane de los sueños, si se me permita lo reiterativo, de un creador en todo o más amplio sentido del término. Crea un mundo fantástico, una odisea, una auténtica aventura, a primera vista imposible, con un lenguaje accesible, poético, sin caer en la retórica. Lo más loable, a través de una historia irreverente, fuerte, realiza un análisis, por fortuna no académico sino dramático, de la decadencia moral y existencial de la sociedad contemporánea occidental. Invita a la reflexión, por momentos en forma consciente, en otros el espectador inconscientemente se ve inmerso en ella. Relevante la profundidad a partir de la sencillez.

Geovani Cortés -director- presenta, sin temor a mi exageración, una puesta en escena magistral. Ante nuestros ojos aparece, no propiamente un títere sino una gran cabeza con movimiento de ojos y boca, fiel imagen del decrépito poeta; una imagen del alma más que física. Vestida con una gabardina, al desabotonarla y abrirse, aparece una pantalla, ahí se desarrolla la historia mediante títeres de sombra. Combina a la perfección el planteamiento del autor al mezclar la narrativa y los diálogos. Capta perfectamente la esencia de cada palabra, frase u oración. Sin mayores aspavientos, la presencia del elenco -voces y manipulación- engrandecen la propuesta, ellos son: Ana María Aguilar, Rodrigo Hidalgo y Aristóteles Bonfil. Una excelente musicalización del propio Bonfil y realización de títeres de Geovani Cortés.

Animales, producción de Maldito Teatro se representa en la Sala del Centro Cultural del Bosque (Ciudad de México) hasta el 22 de julio, jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas.

 

¡LA PUTA VIDA!

Texto y foto por Iris Millán

puta vidaEl pasado 23 de junio tuve el gusto de asistir a la obra ¡La puta vida!, presentada en el Teatro Antonio Leal y Romero en la Casa de la Cultura, puesta en escena por la Compañía de Teatro Tres Más, con guión y dirección de Rafael Güero Juárez y actuaciones de: Norma Rubio, Mónica Pedroza, Rafael Güero Juárez y Peluco.

Durante la tercera llamada, Rafael Güero Juárez nos dio una introducción sobre Franca Rame y Darío Fo, quienes buscaban presentar la situación y el maltrato de las mujeres. La compañía decidió tomar como inspiración el material literario y las obras de estos personajes para presentar esta función, y buscar hacer algo por la trata de personas y la violencia de género, cada vez más frecuente.

La obra nos muestra a varias historias de mujeres: una ama de casa, la pareja de un hombre abusador (que se convierte en una respetable doctora) y, finalmente, a una prostituta que se hizo su camino a través de diferentes conexiones. El montaje muestra la historia de cómo estas mujeres se desarrollaron en ambientes hostiles, con hombres que las maltrataban y abusaban de ellas, implicando temas como las drogas, la prostitución y, la más presente, la trata de personas.

Las historias tienen un toque de humor y lenguaje coloquial, pero llegando al final pudimos experimentar mejor el mensaje; el manejo del espacio y la iluminación nos hizo sentir sufrimiento, lucha y esperanza. Al finalizar la obra se hizo un espacio para comentar el impacto en el público, quien tuvo varios comentarios significativos.

Puedo concluir que esta obra ayuda a presentar problemas de las mujeres a los cuales podríamos sentir ajenos, pero que realmente pasan y debemos hacer conciencia de ellos y tener precaución. También nos mostraron que a pesar de las dificultades siempre podemos ver una forma de avanzar y buscar apoyo.

 

ESPERANDO A GODOT

Texto y foto por Ana Leticia Romo García

esperando godotSamuel Bekett, dramaturgo irlandés, creo la pieza a fin de realizar una crítica social, religiosa y política. Sus personajes siempre dependen de otro, por lo que los hace esclavos de su dependencia; seres deformes y eternamente aburridos por carecer de creatividad, atados a la constante repetición y esperando eternamente a Godot que los libre del tedio. De alguna forma ejemplifica la falta de sentido humano. En esta pieza de teatro del absurdo, se observa la incertidumbre y expectativa ilusoria que rodea al hombre, ya que fue creada en tiempos de la posguerra (1950), donde los valores que regían a la humanidad perdieron su significado. Se considera esta pieza como una innovación del teatro por ahondar en la crisis de todos los discursos ideológicos mantenidos por años.

La obra fue el tercer montaje del Ciclo Teatro para canarios, bajo la dirección de Sandra Rosales, proyecto de exploración escénica creado para los estudiantes del octavo semestre de la Licenciatura en Artes Escénicas, el cual se basó en un tratamiento escénico de collage con tres estilos diferentes, para que se aplicara las herramientas conceptuales y prácticas adquiridas durante la carrera.

Al final de la obra, la maestra Mariana Torres hizo hincapié en la importancia del teatro como elemento cohesionador de encuentro, sensibilización y reflexión, elementos tan necesarios en nuestro actual y desgarrado país.

 

FIN DE CURSOS ESCÉNICOS

Texto por Julieta Orduña Guzmán

Fotos del archivo de A Escena

Como ya es costumbre, año con año, en los meses de mayo, junio y principios de julio, las instituciones educativas muestran sus mejores trabajos realizados durante todo un año o semestre, según sea el caso, como en escuelas de estudios superiores. En este año se anunciaron en redes sociales varias propuestas escénicas de Teatro y Danza, mencionaré algunas de ellas.

En mayo se dio cita un proyecto de la Universidad Politécnica con la obra Y no quedó ninguno… en la verdad encontrarán su destino, basada en el best sellar de Agatha Christie: Los diez negritos. En este montaje debuta como director Diego Cervantes y lleva a escena a varios estudiantes cuyo perfil estudiantil no es propiamente de artes y humanidades, sin embargo, la universidad ha tratado que por medio del teatro se les dé una muestra de esta disciplina, al igual que en otros grupos de teatro como el del Tecnológico de Aguascalientes o el del Tecnológico de Monterrey campus Aguascalientes.

BONANZA_GALOtro de los grupos que, sin duda, siempre es recordado y nombrado cuando se refiere a teatro estudiantil es Rosa Guerrero, de la Preparatoria Benito Juárez, ya con más de 20 años de existencia, y con dos directores a su cargo; en su primera época, José Luis Araiza y en la segunda, Abdallah Téllez. Este último ha llevado al grupo a ser reconocido a nivel nacional, ya que fueron ganadores en alguna ocasión en un Festival Nacional Artístico de Preparatoria Federales. La obra que presentaron como graduación del taller de teatro, que dura tres años, fue Bonanza, de Arturo Amaro, dirigida por Abdallah y Marcela Martínez. Bonanza ya había sido montada hace algunos años en fin de cursos, pero por la temática muy adoc para los adolescentes, se retomó y tuvo el mismo éxito que en ocasiones anteriores.

madre ligeraEste camino de éxito de puestas en escena de corte estudiantil lo sigue también el taller de teatro de la Preparatoria Francisco I. Madero. Particularmente, considero a los grupos Rosa Guerrero y Madero los que despuntan en constancia y profesionalismo, ya que de ellos han surgido talentos que ahora no sólo trabajan en el estado, sino que han mostrado sus trabajos a nivel nacional. El maestro Luis Pérez Chiu, quien también funge en sus obras como dramaturgo, presentó este año otra temática: el duelo, la pérdida de un ser querido, sentimiento que varios estudiantes han experimentado como situación de vida, por lo que Madre, ¡No te vayas! fue un conmovedor trabajo que, a diferencia de los anteriores, presentó un melodrama que a más de uno conmovió.

No únicamente las escuelas de nivel medio superior están vigentes año con año sino también las secundarias y hasta las primarias; una de ellas es la Escuela Robregil, dirigida por el maestro Gilberto Breceda, con más de 40 años de fundación del grupo Titiritín, quien este año presentará El príncipe de Egipto en un gran espacio, el Teatro Aguascalientes. Cabe destacar que más de 100 niños y adolescentes participarán en esta puesta en escena, gran hazaña para cualquier maestro la de coordinar a tanto niño y joven con el fin de encauzarlos en el arte y la cultura.

uniendo_ligeroDe las escuelas que inician con estos festivales artísticos anuales se encuentra la bilingüe New World Multicultural School, que en su evento integraron música, danza y teatro titulado Uniendo al mundo, cuyo tema fue los mundiales de fútbol que se han llevado a cabo por todo el mundo.

La Danza no podía quedar atrás, y por ello en el mes de junio, en el Teatro Morelos, se dieron cita las prácticas escénicas de la Licenciatura de Danza Contemporánea y de la Licenciatura de Danza Clásica, ambas de la Universidad de las Artes, con una gran entrada en todas las funciones.

Esto y más se ha dado en estos meses de graduación, y en verdad es un gusto ver a tanto talento joven que no sólo cumple una materia humanística, sino que plasma su entusiasmo al estar en escena, lo cual me lleva a pensar que el talento existe, oportunidades también, únicamente es decisión y ganas de hacer las cosas. ¡Nos vemos en el teatro!