A OCHO COLUMNAS (LA PERVERSIÓN DEL PERIODISMO)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

No sin razón a los medios de comunicación se les ha denominado el Cuarto Poder (prensa, radio y televisión), por la influencia que ejercen en la opinión pública, ya sea por dar a conocer la verdad con objetividad sobre una persona o acontecimiento, lamentablemente también pueden desvirtuarla. Esto último es la perversión de los mismos, como lo plantea Salvador Novo en A ocho columnas.

El autor -quien conocía el ámbito noticioso- nos adentra en ese universo desde la prostitución de la palabra a cargo de esa mafia que desde la impunidad de su escritorio manipula la verdad, de cómo el principio -considerado como un derecho social- de la libertad de expresión se corrompe y se convierte en un chantaje, la forma de destruir, en este caso, la dignidad de un médico, cuyo único “pecado” es acabar con los monopolios de los laboratorios (medicinas), la mala administración de los hospitales… El afectado es el titular de la Secretaría de Salubridad, a quien le inventan una serie de mentiras, se le tilda de comunista y se le endilga el fallecimiento de su esposa, quien en realidad se suicidó. De un prominente doctor pasa al desprestigio. Una verdadera conspiración, un complot como diría…

Se le encarga a un incipiente reportero la nota que da lugar a la trama para el periódico más importante de la ciudad: El Mundo. Descubre que los valoras éticos son sólo un ideal, en la práctica no por fuerza se aplican, lo que conlleva tomar una decisión trascendente para su futuro. Si bien la anécdota gira en torno a lo anterior, Leñero entremezcla situaciones personales -inclusive sentimentales- de cada uno de los protagonistas. En principio es una obra de denuncia, imbuida con toques de sarcasmo e ironía provocando la hilaridad.

La dirección corre a cargo de Fernando Bonilla, pulcra, con buen ritmo, los clímax propuestos con la sutileza que requiere acorde a la temática, delimita la personalidad de los protagonistas de forma adecuada. Junto con Estela Fagoaga (vestuario), Elizabeth Álvarez (escenografía realista, la recepción de la oficina del director del periódico) y Tenzing Ortega (iluminación) crean la atmósfera ideal para el desarrollo de los vericuetos.

Luis Miguel Lombana, Sophie Alexander Katz, Alondra Hidalgo, Pedro de Tavira, Jerónimo Best, José Carriedo y Arnoldo Picazzo dan vida a tan singular historia. Luis Miguel excelente, destacan Sophie y Pedro, sin dejar por descontado un trabajo de conjunto.

A ocho columnas, expresión antigua con la que se destacaba una noticia relevante y trascendente en los periódicos, se representa en el marco de la programación del Centro Cultural del Bosque, Ciudad de México, Teatro Orientación, hasta el 23 de septiembre, jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas.