AIRE

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

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En tanto que vivimos angustiados por las guerras y por personas que quieren dividir naciones o construir muros, es grato saber que el arte no tiene fronteras. La mexicana Marién Luévano es una de las más destacadas exponentes del arte flamenco. Marién nació vivaz e inquieta; desde niña se sintió atraída por el baile y la música. Todo cuanto aprendía lo asimilaba. A temprana edad decidió que buscaría un lenguaje personal para expresar su arte y se inclinó por el flamenco. Hace aproximadamente quince años, con el apoyo del FONCA para Creadores, Marién presentó su primera creación como solista, bajo la dirección de Nora Manneck, intitulada Mar, misma que surgió a resultado de una investigación coreográfica de los cantes de ida y vuelta del flamenco.

Desde entonces, Marién Luévano ha realizado diversas creaciones, algunas en colaboración con otras bailaoras reconocidas, como por ejemplo: Un poquito de compás, Teoría y juego del duende, y Dos en compañía y un momento. Marién es fundadora y directora de la Compañía de Baile Flamenco Marién Luévano.

Inspirada en sus raíces, dado que es nacida en Torreón, Coahuila, Marién captó la esencia de las zonas protegidas del desierto en Coahuila, así como de la obra Música del desierto (Museo) Saltillo, Coahuila, creada por Antonio Russek. La creación coreográfica y electroacústica fue denominada Sonidos del desierto, para la cual Marién creó la coreografía y el artista sonoro Antonio Russek la música. Este proyecto también fue apoyado por el FONCA en su programa de Creadores Escénicos A y se presentó bajo la dirección de Nora Manneck. Luego vinieron: Son Flamenco, que Marién realizó en colaboración con el grupo Chéjere de música mexicana contemporánea y Vaivén -conjuntando son, música barroca y flamenco- creado por Marién con el grupo Tembembe Ensamble Continuo.

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Marién es una artista que transgrede límites y gusta de explorar distintas formas de expresión. Igual presenta sus creaciones en espacios no convencionales. Marién ha aprovechado su presentación en dichos espacios para guardar constancia, reuniendo así varias videodanzas inspiradas en este tipo de intervenciones. Por el contrario, en ciertas ocasiones, también se ajusta con rigor a los formatos típicos, como lo hizo para Flamenca y Transeúntes, espectáculos de flamenco tradicional.

En forma alterna a la presentación de sus diversas producciones, Marién continúa sus estudios e investigaciones sobre el cante flamenco y los principales exponentes de la danza española.

Marién ha presentado su arte en los escenarios más importantes de muchos países. En el Palacio de Bellas Artes, que es el máximo recinto cultural de México, se presentó en una Gala de Flamenco que conjuntó a tres exponentes mexicanas, cada una representando a una generación. Los talentos reunidos fueron la Compañía de baile Marién Luévano, la Compañía Flamenca Rubio Cuevas y María Elena Anaya Compañía de Danza Española. En esa Gala, Marién presentó un fragmento y adaptación de su proyecto Tres generaciones, investigación coreográfica sobre la danza española en México entre 1950 y 1980, donde exploró estilos y lenguajes y rindió homenaje a grandes artistas del flamenco como Óscar Tarriba, Manolo Vargas, Pilar Rioja, Martha Forte y “La Morris”, por su legado a este arte que en México tienen raíces profundas. Lo presentado en la Gala por parte de Marién, también contó con la dirección de Nora Manneck.

En la emisión vigésima segunda del Festival Internacional de Danza en Paisajes Urbanos, que se realiza en La Habana, Cuba, en el encuentro Habana vieja: Ciudad en movimiento, Marién Luévano representó a México y al flamenco. En el encuentro estuvieron presentes artistas de 16 países: Alemania, Argentina, Bélgica, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, España, Estados Unidos, Francia, México, Noruega y Uruguay.

Es un hecho que la joven Marién Luévano ha encontrado un lenguaje propio de gran resonancia en el arte flamenco. Con amplios estudios de diversas técnicas y corrientes, su experiencia en la ejecución y su constante búsqueda ha creado su particular forma de bailar, mediante exploraciones personales donde se ha nutrido de ideas, instrumentos, tendencias musicales, prácticas dancísticas y las ha llevado al terreno de lo flamenco, en combinaciones peculiares y sorprendentes.

Marién es una bella mujer de armoniosa figura que vibra con cada sonido y, sin duda alguna posee duende -calificativo que se da en el arte flamenco a las bailaoras majas que conjuntan técnica y sentimiento en forma pertinente. La ejecución por parte de Marién es cadenciosa, rítmica, estética y artística. Para cualquier persona es un verdadero placer ver a esta joven interpretando el baile flamenco en un perfecto balance entre lo delicado y lo vigoroso. Sus taconeos, sus giros, la femineidad con la que se alza la falda o juega con distintos elementos, como pueden ser una bufanda, un abanico, los crótalos, siempre en precisa concordancia con la música. En forma particular, llaman la atención sus desplantes, mismos que son característicos de Marién y muy espectaculares. La energía que emana envuelve al público y lo deja asombrado en un entorno pleno de magia.

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En fechas recientes Marién Luévano presentó Aire en el Lunario de la Ciudad de México, un espectáculo fabuloso, en donde todos y cada uno de los detalles fueron cuidados al máximo para hacer un concepto integral absoluto y presentar al público un paisaje escénico plasmado con arte, sentimiento y experiencia. La acompañaron los integrantes de su compañía, quienes ofrecieron un formidable desempeño en el área de sonoridad. En la dirección musical y ejecutando el violín estuvo Ulises Martínez; en el contrabajo, César Martínez y en la guitarra El Carrizo. Así mismo, tres cantaores, quienes al igual que el cante hondo se encargan de las palmas. Cada uno de ellos un artista en su instrumento. Mientras Marién se cambiaba de ropa, ellos se alternaron para deleitar al público con solos prodigiosos.

Parte esencial para la estética visual es el vestuario que utiliza Marién Luévano. La encargada de este rubro es la experta en Diseño de vestuario y modas, Beatriz Russek. Marién portó cuatro atuendos totalmente distintos, todos de excelente confección, con telas de gran caída y original diseño que la hicieron lucir como lo que es, una auténtica reina. El primero de los vestidos era en color verde botella en tonos difuminados; el segundo, en color marrón oscuro con finísimas flores bordadas en dorado, un poco al estilo torero con chaquetilla y falda larga; el tercero un sobrio y elegante vestido negro aterciopelado, el cual engalanó con un sofisticado mantón de manila, y el cuarto, también en negro, con falda ligeramente amplia a dos tonos y la parte superior con femeninas transparencias en delicada gasa, así como algunas aplicaciones.

A los mexicanos nos llena de orgullo que una compatriota nuestra esté representando a nuestro país en el mundo. Para todos los que tuvimos oportunidad de ver Aire, nos encantó tener un grato suspiro artístico que nos alejó de lo cotidiano. Marién Luévano y su compañía se llevaron un cálido aplauso de varios minutos y algunas ovaciones por parte del público.

Marién Luévano es bella, talentosa, sensible, profesional y brillante. Como comentamos, viaja mucho llevando su arte a otras naciones, pero les sugiero que estén muy al pendiente de la cartelera y tan pronto vean el nombre de Marién Luévano acudan a verla. Les aseguro que saldrán fascinados.