ALGO DE POESÍA

Colaboración por Ignacio Velasquez

Fuente; http://www.jornada.unam.mx/2018/02/07/cultura/a03n1cul

Fuente; http://www.jornada.unam.mx/2018/02/07/cultura/a04n1cul

 

fernando pessola

Fernando Pessoa

Fernando Pessoa escribió a través de uno de sus heterónimos más recurrentes, Álvaro de Campos, que todo arte es una forma de literatura, porque todo arte consiste en decir algo. Desde esa convicción, el poeta e intelectual más sobresaliente del siglo XX, en Portugal, reflexionó e impulsó los movimientos vanguardistas en su país natal, que crearon sus propios códigos, escuelas y tendencias estéticas, y en ningún caso se dejaron arrastrar por el influjo que llegaba de París, entonces capital del arte mundial. Portugal, de la mano de Pessoa, construyó sus propias corrientes artísticas, como el paulismo, el interseccionismo y el sensacionismo.

Agitador de la vida cultural

El universo literario e intelectual de Pessoa era tan prolífico, en parte, porque siempre defendió que un hombre para ser respetable tiene que contradecirse varias veces al día. Él mismo adoptó varias voces a través de sus heterónimos, que a lo largo de su vida fueron 130 personajes o nombres inventados, a los que incluso les hizo sus propias cartas astrales y cada uno tenía su particular forma de escribir y sus inquietudes bien definidas. Estas fragmentaciones, que Pessoa atribuía a su desorientación existencial, eran capaces de mostrar las contradicciones intrínsecas que deben guiar el arte, según defendía el poeta.

Si hay un texto que explica por qué Pessoa se interesó tanto por las vanguardias y por dejar escritas propias reflexiones sobre el devenir del arte en los albores del siglo XX, es el siguiente, que atribuyó a su heterónimo Álvaro de Campos, el que utilizaba para referirse precisamente a los movimientos artísticos de la época: Todo arte es una forma de literatura, porque todo arte consiste en decir algo. Hay dos formas de expresar, hablar y callarse. Todas las artes, salvo la literatura, son proyecciones de un silencio expresivo. En todas las artes que no sean la literatura hay que buscar la frase silenciosa que contienen, o el poema, o la novela, o la obra teatral. Con esto basta hasta que lo demás se presente.

Pessoa, quien murió en 1935 a los 47 años y tras haber publicado solo un libro en vida, fue un incesante agitador de la vida cultural y artística no solo de Lisboa, sino de todo Portugal, ya sea a través de sus conferencias, sus escritos en revistas y diarios o sus cartas a pensadores o críticos de la época. Él estaba convencido de que el arte es una interpretación de la vida. Todo arte que no sea misterioso errará el sentido de la vida. Esa idea la asumieron otros artistas, sobre todo pintores y escenógrafos, que orbitaron en torno a las ideas, escritos y propuestas expresivas del poeta que, paradójicamente, nunca escribió sobre pintura, pero que construyeron un movimiento fugaz, con señas de identidad propias y poco conocido para el gran público, que emergió cuando Portugal dejaba atrás un pasado colonial.

 

Es decir, el paulismo, el interseccionismo y el sensacionismo nacieron en medio de un país empobrecido, sin prestigio y desmoralizado que Pessoa se empecinó en abrir a la modernidad mirándose en el espejo de las vanguardias parisinas que recorrían Europa, encarnadas en el cubismo, el futurismo y el orsismo. Pero mirando solo en el espejo de esas vanguardias y en ningún caso copiando sus manifiestos o sus atributos estéticos, sino dándose a la tarea de construir sus propios lenguajes, aprovechando precisamente la libertad creativa que trajeron las vanguardias al arte.

Pessoa no es exactamente un vanguardista. Entiende que hay nuevos lenguajes pero crea sus propios modelos que se alejan de las vanguardias de su tiempo. Así lo explicaba Pessoa: La base de todo arte es la sensación. Para pasar de la mera emoción sin sentido a la emoción artística o susceptible de volverse artística, esa sensación tiene que ser intelectualizada.

Lluvia oblicua*

Fernando Pessoa

I

Atraviesa este paisaje mi sueño de un puerto infinito

Y el color de las flores es transparente como las velas de grandes navíos

Que zarpan del muelle arrastrando en las aguas por sombra

Los bultos al sol de aquellos árboles antiguos…

El puerto que sueño es sombrío y pálido

Y este paisaje está lleno de sol por este lado…

Pero en mi espíritu el sol de este día es puerto sombrío

Y los navíos que salen del puerto son estos árboles al sol…

Liberado dos veces, me abandoné al paisaje a mis pies…

La figura del muelle es el camino nítido y tranquilo

Que se levanta y se yergue como un muro,

Y los navíos pasan por dentro de los troncos de los árboles

Con una horizontalidad vertical,

Y sueltan amarras al agua por entre las hojas una a una…

No sé quién me sueño…

De pronto toda el agua del mar del puerto es transparente

Y veo en el fondo, como una estampa enorme que allí estuviese desdoblada,

Este paisaje entero, hilera de árboles, camino ardiendo en aquel puerto,

Y la sombra de una nao más antigua que el puerto que pasa

Entre mi sueño del puerto y mi contemplación de este paisaje

Y llega hasta mis pies, y entra dentro de mí,

Y pasa hacia el otro lado de mi alma…

* Fragmento del poema Lluvia oblicua, de Fernando Pessoa, incluido en la exposición Pessoa: todo arte es una forma de literatura, publicado con autorización del Museo Reina SofíaColaboración