ALGO DE POESÍA

Por Ignacio Velázquez

Fuente: amediavoz.com/buesa.htm

 

José Ángel Buesa

Poeta cubano nacido en Cienfuegos en 1910 y fallecido en el exilio, en Santo Domingo en 1982. Publicó su primer libro de poesías a los 22 años de edad y continuó con una producción constante que se difundió ampliamente por todos los países de habla hispana. Entre sus libros más conocidos, se cuentan «La Fuga de las Horas», «Oasis», y «Poeta Enamorado».

Canción a la mujer lejana

En ti recuerdo una mujer lejana,

lejana de mi amor y de mi vida.

A la vez diferente y parecida,

como el atardecer y la mañana.
En ti despierta esa mujer que duerme

con tantas semejanzas misteriosas

que muchas veces te pregunto cosas

que solo ella podría responderme.

 

Y te digo que es bella,

porque es bella, pero no se decir, cuando lo digo,

si pienso en ella porque estoy contigo

o estoy contigo por pensar en ella.
Y sin embargo si el azar mañana

me enfrenta con ella de repente

no seguiría a la mujer ausente

por retener a la mujer cercana.
Y sin amarte mas, pero tampoco

sin separar tu mano de la mía,

al verla simplemente te diría:

“Esa mujer se te parece un poco”.

 

Canción para la esposa ajena

Tal vez guardes mi libro en alguna gaveta,

sin que nadie descubra cuál relata su historia,

pues será simplemente, los versos de un poeta,

tras de arrancar la página de la dedicatoria…

 

Y pasarán los años… Pero acaso algún día,

o acaso alguna noche que estés sola en tu lecho,

abrirás la gaveta – como una rebeldía,

y leerás mi libro- tal vez como un despecho.
Y brotará un perfume de una ilusión suprema

sobre tu desencanto de esposa abandonada.

Y entonces con orgullo, marcarás la página…

y guardarás mi libro debajo de la almohada.

 

Poema del secreto

Puedo tocar tu mano sin que tiemble la mía,

y no volver el rostro para verte pasar.

Puedo apretar mis labios un día y otro día…

y no puedo olvidar.

 

Puedo mirar tus ojos y hablar frívolamente,

casi aburridamente, sobre un tema vulgar,

puedo decir tu nombre con voz indiferente…

y no puedo olvidar.

Puedo estar a tu lado como si no estuviera,

y encontrarte cien veces, así como al azar….

puedo verte con otro, sin suspirar siquiera,

y no puedo olvidar.

 

Ya ves: tú no sospechas este secreto amargo,

más amargo y profundo que el secreto del mar…

porque puedo dejarte de amar, y sin embargo…

no te puedo olvidar!