ALGO DE POESÍA

Texto por Ignacio Velázquez

Fuente: http://www.amediavoz.com/mutis.htm

Álvaro Mutis

Poeta y novelista colombiano nacido en Bogotá en 1923. Parte de su infancia transcurrió en Bélgica donde su padre ejerció como embajador. A su regreso, sin terminar estudios secundarios, empezó a colaborar con algunas revistas literarias; trabajó en diversos oficios y publicó su primer libro de poemas La balanza, en 1947. En 1953 apareció por primera vez su personaje Maqroll el Gaviero en el poemario: Los elementos del desastre, personaje que se repite a lo largo de toda su obra. En 1956 se radicó definitivamente en México, a raíz de una demanda en su contra por parte de la multinacional para la que trabajaba. Dedicado por completo al ejercicio literario desde 1986, ha publicado una importante obra de narrativa, poesía y novela de la que se destacan especialmente La mansión de Araucaíma, Un bel morir, Iona llega con la lluvia, La nieve del almirante, Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero, Summa de Maqroll el Gaviero, La nieve del almirante, Reseña de los hospitales de Ultramar, Crónica regia y Cita en Bergen. Entre los galardones obtenidos, se destacan el Premio Nacional de Letras de Colombia en 1974, el Premio de la Crítica de Los Abriles de México en 1985, el Premio Médicis Étranger de Francia en 1989, la Orden de las Artes y de las Letras de Francia, el Águila Azteca de México, la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio de España, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1997, el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y el Premio Cervantes de Literatura en el año 2001.

El deseo

Hay que inventar una nueva soledad para el deseo. Una vasta  soledad de delgadas orillas
en donde se extienda a sus anchas  el ronco sonido del deseo. Abramos de nuevo todas las
venas del placer. Que salten los altos surtidores no importa hacia dónde.
Nada se ha hecho aún. Cuando teníamos algo andado, alguien se detuvo en el camino para ordenar sus vestiduras y todos se detuvieron tras él. Sigamos la marcha. Hay cauces secos
en donde pueden viajar aún aguas magníficas.

Recordad las bestias de que hablábamos. Ellas pueden ayudarnos antes de que sea tarde
y torne la charanga a enturbiar el cielo con su música estridente.

Letanía

Esta era la letanía recitada por el gaviero mientras se bañaba las torrenteras del delta: Agonía de los oscuros recoge tus frutos. Miedo de los mayores disuelve la esperanza.

Ansia de los débiles mitiga tus ramas. Agua de los muertos mide tu cauce. Campana de las minas
modera tus voces. Orgullo del deseo olvida tus dones. Herencia de los fuertes rinde tus armas.
Llanto de las olvidadas rescata tus frutos.

Y así seguía indefinidamente mientras el ruido de las aguas ahogaba su voz y la tarde refrescaba sus carnes laceradas por los oficios más variados y oscuros

Nocturno

La fiebre atrae el canto de un pájaro andrógino y abre caminos a un placer insaciable que se ramifica y cruza el cuerpo de la tierra. ¡Oh el infructuoso navegar alrededor de las islas donde las mujeres ofrecen al viajero la fresca balanza de sus senos y una extensión de terror en las caderas!
La piel pálida y tersa del día cae como la cáscara de un fruto infame. La fiebre atrae el canto de los resumideros donde el agua atropella los desperdicios.