ANIMALES (POESÍA Y LOCURA, NACER Y MORIR)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Fotografía del cartel promocional

AnimalesSi por creación, en términos sencillos, entendemos una artística original, estamos frente a este hecho, poco común en la concepción de un texto dramático concretado con la puesta en escena. La obra que hoy nos convoca lleva por título Animales, inspirada en Animal cracker sin my soup, de Charles Bukowski. En este caso la “versión” es de Aristóteles Bonfil. Una propuesta donde se reúnen un decrépito poeta, alcohólico y vagabundo, y una loca amante de los animales -en todo el sentido de la palabra- con la salvedad que su existencia está cobijada por la solvencia económica.

Para qué estar inventando el fondo de la obra con palabras rebuscadas, creo es mejor la opción de transcribir las ideas de Pábel Ortega: “La obra plantea varios paradigmas que enfrenta el creador -protagonista- ante el bloqueo creativo, así revisamos los temas recurrentes en este autor: las mujeres, el alcohol y una sociedad encaminada a la autodestrucción. Cuenta con una propuesta estética muy potente de atmósfera onírica y con una fuerte influencia del cine negro, en la que el teatro de sombras resulta ser una elección bastante natural y acertada. Hank -nombre del protagonista- nos narra esta punzante historia de sexo, excesos, inspiración y muerte”.

Bonfil se vale del mundo onírico, eso que sólo es posible emane de los sueños, si se me permita lo reiterativo, de un creador en todo o más amplio sentido del término. Crea un mundo fantástico, una odisea, una auténtica aventura, a primera vista imposible, con un lenguaje accesible, poético, sin caer en la retórica. Lo más loable, a través de una historia irreverente, fuerte, realiza un análisis, por fortuna no académico sino dramático, de la decadencia moral y existencial de la sociedad contemporánea occidental. Invita a la reflexión, por momentos en forma consciente, en otros el espectador inconscientemente se ve inmerso en ella. Relevante la profundidad a partir de la sencillez.

Geovani Cortés -director- presenta, sin temor a mi exageración, una puesta en escena magistral. Ante nuestros ojos aparece, no propiamente un títere sino una gran cabeza con movimiento de ojos y boca, fiel imagen del decrépito poeta; una imagen del alma más que física. Vestida con una gabardina, al desabotonarla y abrirse, aparece una pantalla, ahí se desarrolla la historia mediante títeres de sombra. Combina a la perfección el planteamiento del autor al mezclar la narrativa y los diálogos. Capta perfectamente la esencia de cada palabra, frase u oración. Sin mayores aspavientos, la presencia del elenco -voces y manipulación- engrandecen la propuesta, ellos son: Ana María Aguilar, Rodrigo Hidalgo y Aristóteles Bonfil. Una excelente musicalización del propio Bonfil y realización de títeres de Geovani Cortés.

Animales, producción de Maldito Teatro se representa en la Sala del Centro Cultural del Bosque (Ciudad de México) hasta el 22 de julio, jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas.