ARROJADOS AL MUNDO SIN COBERTOR DE LANA

Texto y foto de Marcela Mondragón

aroojados_marcelaComo parte de la vida cotidiana, es común ir por la calle, rodearte de gente extraña, sonreír o fruncir el ceño y continuar por tu camino; qué decir cuando en una mirada dos personas se dicen tanto sin pronunciar una sola palabra. No hay lugar perfecto o incómodo, o quizás lo  parezca, la vida nos sorprende siempre si de hablar y coincidir con alguien se trata, es sencillo, no hay un momento idóneo, un escenario ideal, es aquí o allá, es cualquier rincón del mundo.

El lenguaje es hermoso, es un poema dicho desde diversas perspectivas, desde cientos de enfoques; lo mejor de vivir en un mundo donde cada individuo tiene una necesidad de comunicarse, es que existen inmensidad de formas para hacerlo; el lenguaje es visual, es escrito, es corpóreo, es verbal, son cientos de notas que viajan a través de nuestros oídos, y a través de cada una, percibimos ira, frustración, amargura, alegría.

Entonces todo ocurre ahí… una silla en medio de un parque, dos desconocidos, cada uno con una historia de vida, con muchas anécdotas que podrán contarse.

Arrojados al mundo sin cobertor de lana, es una comedia existencial escrita por Mario Cantú Toscano, y fue puesta en escena durante el mes de febrero por la compañía Arte Escénico el Ombligo, en el Teatro Café situado en avenida Madero núm. 723, esquina con Constitución, con la actuación de Marcela Morán y Pedro Arredondo.

Una obra cuya trama expone una conversación entre un hombre y una mujer con una necesidad evidente de ser escuchados, un vacío exponencial y una frustración interna; en ella se hablará de todo y nada, y cualquier tema irá tornándose familiar cuando de a poco las palabras comiencen a fluir.

¿Qué puede hablar un hombre y una mujer en una primera charla? Dicen por ahí que la primera impresión nunca se olvida, pero esta vez no se trata de buscar solo una conquista, quizás solo el querer ser escuchado, hablar del clima, política o sexo casual, puede ser opción, quizás sí, o quizás no.

Hablar, no solo por hablar; esta obra va más allá de solo dos seres discutiendo diversos temas; Arrojados al mundo sin cobertor de lana es un montaje que nos permite meditar la conducta del ser humano, esa conducta que reflejamos cuando nos sentimos en confianza para decir lo que nos venga en gana, y por otro lado, esa actitud defensiva que tendemos a poner cuando nos sentimos incómodos al expresar lo que tenemos que decir.

Incomodidad que se ve reflejada, incluso, cuando nos vemos expuestos al peligro del enamoramiento o la conquista; cualquier palabra o actitud será válida para no permitirnos sentirnos invadidos. Algo así como ese cobertor que tejía la abuela, y que usamos cuando creemos que es necesario, pero cuando no, simplemente somos nosotros, ¡y nos sentimos libres!

En un estira y afloja, en cada diálogo nos sentiremos identificados con el deseo, la necesidad, la desconfianza y el odio generado por nuestras frustraciones. Y como resulta irónico que, teniendo la oportunidad de ser felices, nuestros miedos son los únicos responsables de evitarlo a toda costa. Sin duda, una excelente obra que nos hará meditar en cada minuto expuesto en escena.

Continúa pendiente de las obras que se estarán presentando en Teatro Café, y síguelos en su página de Facebook: @arteescenicoelombligo.