ASATIA. TEATRO DENTRO DEL FESTIVAL CULTURAL POR EL 443 ANIVERSARIO DE LA CIUDAD

Texto y foto por Ana Leticia Romo García

IMG_2222Con una soberbia actuación y un excelente texto, el grupo Berenjena de la Ciudad de México, presentó su excelente obra Asatia. El montaje cuenta la historia de Paula, una cellista de veinticinco años obsesionada por llegar a ser parte de la Orquesta Sinfónica de Berlín (la mejor del mundo); para lograrlo, sabe que debe sacrificar todo.

Así, Paula pasa meses sin ver a sus amigos, años sin viajar o convivir con sus padres y, por supuesto, nunca ha tenido una pareja, hasta que conoce a Matías, un joven adorable e interesante, dueño de una galería, que le hace cuestionar su situación. Sin embargo, al ser aceptada para la beca tan ansiada, lo abandona en pleno romance, aun sabiendo que es el amor de su vida y que con él ha logrado sentirse, por primera vez y en muchos años, feliz y relajada.

Ya en Europa, a pesar de sus esfuerzos, nunca logra sobresalir, ya que el afán de perfección le impide ser ella misma y, por ende, no interpreta adecuadamente la música; su problema radica en vivir en el futuro y ser incapaz de disfrutar lo que ya ha alcanzado. Presa de una obsesión y de una ambición exagerada, Paula es incapaz de aceptar que su vocación no la satisface y prefiere la muerte a reconocer que se equivocó.

Asatia, según explican los personajes, deriva de la palabraanglosajona “sad”, supuesta raíz etimológica de tristeza y satisfacción, pero con la “a” privativa del castellano, es decir, la incapacidad de satisfacción y de ser felices que embarga a muchos seres humanos en la realidad.

Una obra en donde los actores (Verónica Bravo y Eduardo Orozco), nos internan en la cabeza de los personajes, en sus mayores miedos y conflictos sin límites. Convincente actuación por su naturalidad, haciendo ver al público la verdadera psiquis de Paula y Matías. La capacidad de Verónica de hacernos ver el lento deterioro de Paula es impresionante, y la sorprendente versatilidad de Eduardo para cambiar de personaje (Matías, papá y mamá de Paula, la compañera de cuarto de Paula, el maestro de Paula y el narrador), verdaderamente permiten apreciar el bellísimo arte de la actuación. Comentar que Eduardo Orozco fue integrante de la Columna de Aguascalientes, un gran valor histriónico.

Aun cuando el texto cuenta con situaciones y reflexiones comunes sobre el arte y el amor, está dicho con bellas palabras y metáforas. En cuanto a la escenografía, es increíble que con un sillón, dos sillas y un cello, los actores nos hagan viajar por la tecnología con skype o llamadas celulares, o a la playa e, incluso, a escuchar el mar y las gaviotas, o viajar dentro de un carro oyendo la radio (ellos cantan), o estar en el departamento de Paula recibiendo a Matías, o en su dormitorio, enredada en él, o en una fiesta o en el dormitorio de un escritor que narra la historia de amor y huida de Paula y Matías.

Un verdadero regalo al alma para reflexionar sobre las exigencias propias e impuestas por la sociedad, que a veces permitimos que nos rebasen. Muchas gracias a Alejandro Zúñiga,Director del IMAC, por la excelente selección y la oportunidad de compartir una excelente obra.