DESDE LA RIBERA SALVAJE

Por:  Eugenia Galeano Inclán

desde ribera ligero

 

Cuando alguien nace, se desconoce que le depara el destino, ni idea de cuál será su carácter, inteligencia, salud física y mental, aptitudes, aficiones o a qué se dedicará.  La única certeza es que morirá.  La vida está tan ligada a la muerte, como la muerte a la vida.  No debemos agobiarnos ni sentir temor porque es algo inevitable, es el ciclo natural de la vida, todo lo que nace muere.   Lo aconsejable es estar consciente de que habremos de morir para vivir de la mejor manera posible, aprovechar el tiempo al máximo y agradecer de corazón todo lo bello y lo grato.

 

A diferencia de lo que sucede en otros países, a los mexicanos nos gusta celebrar a los muertos.  Una de nuestras más arraigadas tradiciones es armar un altar adornado con flores de cempasúchil -de intenso color naranja-, velas o veladoras y fotografías de quienes se han ido.  Se pueden incluir crucifijos o imágenes de algún Santo o Virgen.  Tenemos la creencia de que en el Día de Muertos los difuntos regresan para visitar a sus seres amados, así que, como ofrenda, no pueden faltar los platillos que disfrutaban, dulces, algún refresco, licor o vino de su preferencia y hasta cigarros, a fin de rendirles honor y hacerles patente que los recordamos con cariño.  Por esas fechas, también se pueden degustar pan de muerto y calaveritas de azúcar.  Incluso, nos tomamos la muerte un poco a broma a través de calaveras literarias dedicando algún verso a personas vivas en relación con la forma en que supuestamente fallecerán.

 

Para relevarnos de la ansiedad que pudiera provocar el hecho de que habremos de morir, en ocasiones encontramos alguna frase de aliento, ya sea en la literatura, en una película, una obra de teatro, una conferencia o algún programa televisivo.  Cada quien tiene su forma de pensar y de expresar sus sentimientos, como por ejemplo, Anatole Broyard (1920-1990), originario de Luisiana, Nueva Orleans, Estados Unidos de Norteamérica.  Broyard era editor, crítico literario y ensayista.  Fue uno de los críticos más influyentes y carismáticos del Suplemento Literario del prestigiado periódico New York Times, trabajo que desempeñó durante 40 años, llegando a ser el Director de dicho Suplemento.  Colaboraba también con la agrupación de médicos laicos, en la cual utilizaba el seudónimo de Montaigne.

desde ribera2 ligero

Los temas que más apasionaban a Broyard eran la enfermedad y la muerte, sobre los cuales leía mucho y, por su cuenta, llevaba a cabo investigaciones, para luego escribir al respecto.  En lo personal, a lo largo de toda su vida mantuvo un fuerte vínculo con su padre.  Cuando éste enfermó de un cáncer de próstata muy agresivo, Broyard estuvo a su lado desde el diagnóstico hasta su fallecimiento.  Pasó largas y tediosas horas en clínicas y hospitales acompañando a su padre y conversando con él para tratar de animarlo o aligerarle la pesada carga.  Este triste y doloroso proceso lo dejó muy marcado.  Vivió muy de cerca la enfermedad de su padre y de primera mano supo lo que sentía, siendo también testigo presencial del avance de su deterioro físico y mental.  En 1954, Anatole Broyard escribió y publicó el artículo “Lo que dijo la cistoscopia“, donde hizo un recuento de sus vivencias al lado de su padre en su última etapa.

 

Décadas después de que su padre falleciera, en 1989, el propio Anatole Broyard fue diagnosticado con la misma enfermedad, ante lo cual rememoró lo sucedido a su padre y supo que la historia se repetiría.  Anaatole Broyard no se conmiseró de sí mismo, siguió las instrucciones de su médico, se sometió a tratamientos, pero también aprovechó el tiempo que le quedaba para escribir una serie de relatos y ensayos sobre su condición, así como un diario personal.  Lo que escribía era para Broyard una especie de catarsis, sintió que en retrospectiva podía dar a su vida un valor inconmensurable.

 

Poco después de su muerte, Alexandra Broyard, esposa de Anatole Broyard, se dio a la tarea de recopilar todos los textos escritos por su marido en su última etapa.  Esta compilación fue publicada como libro bajo el título “Intoxicated by My Illness: And Other Writings on Life and Death”  (“Ebrio de Enfermedad:  Y Otros Escritos sobre Vida y Muerte“).

 

Cuando el destacado creador teatral Hugo Arrevillaga leyó el libro “Ebrio de Enfermedad: Y Otros Escritos sobre Vida y Muerte” se sintió vulnerado.  Llevó a cabo una revisión personal sobre un tema que le resultaba fundamental desde la pérdida de su madre y otros seres amados, cuyas ausencias le quedaron como heridas que hasta el día de hoy siguen sangrando.  Con la convicción de que el teatro es la mejor brújula que ha encontrado en su vida para orientarse después de esas tormentas, decidió compartir esta experiencia con el público.  Fue así como surgió DESDE LA RIBERA SALVAJE p, una adaptación libre a partir de los textos de Anatole Broyard.

desde ribera 3 ligero

Con respecto a su adaptación, Hugo Arrevillaga dice:  “Indudablemente, para mí, hablar sobre la muerte no tiene otra intención mas que hablar sobre la vida, revalorarla, resignificarla, reconciliarme con ella. Porque al paso del tiempo, y supongo que a todos nos sucede, vamos dando por hecho que la vida seguirá ahí sin más, y no somos conscientes de que la vida de cada uno de nosotros es un momento brevísimo en la historia de la humanidad y que al final pasaremos mucho más tiempo muertos que vivos“.  Desde la perspectiva de Hugo, DESDE LA RIBERA SALVAJE es una celebración, justo en ese lugar enigmático y poderoso que es el teatro, porque justamente es el teatro el que, para llevarse a cabo y presenciarlo, nos obliga a estar vivos y de cuerpo presente. No hay manera de iniciar la función si no estamos juntos, artistas y espectadores, en ese mismo lugar, y con vida. El simple hecho de estar ahí, una noche de función, nos hace sobrevivientes de los días, héroes de nuestras propias historias, compañeros de este viaje en el aquí y ahora“.

El relato está narrado en primera persona, un actor encarna a Anatole Broyard y comparte con los espectadores su propia experiencia.  Comienza con la frase “Uno no muere por una enfermedad, uno muere por estar vivo“, lo cual ya de principio es esperanzador.  Luego pasa a hacer una remembranza de la enfermedad de su padre en forma tan vívida que pareciera que el público está atestiguando lo que ocurre a cada momento.  Habla de todo, recuerdos de su niñez, del trabajo, del hogar, de amor, temores, anhelos y, desde luego, de todas las incomodidades que representa una enfermedad, someterse a estudios, análisis, diagnósticos, tratamientos, medicamentos y sus secuelas, estar internado en un hospital, ver que las facultades se van mermando, escuchar la opinión de médicos, el trato de enfermeros y todo lo que una situación de este tipo conlleva.  Sin embargo, no todo es tristeza, hay momentos divertidos, esperanzadores y de fe.

El texto de DESDE LA RIBERA SALVAJE está escrito por Hugo Arrevillaga con la sensibilidad que lo caracteriza y avalado por la amplia experiencia teatral que posee.  Está bien estructurado y contiene un relato entrañable que toca el corazón de cualquier espectador, puesto que todos hemos sufrido pérdidas.

La labor de dirección por parte de Hugo Arrevillaga es impecable.  Su trazo escénico es pulcro.  Aprovecha a fondo el espacio y en complicidad de su actor, ambos logran una gran propuesta teatral.

Enrique Arreola es quien encarna al protagonista de DESDE LA RIBERA SALVAJE.  Sin lugar a dudas, Enrique Arreola es uno de los mejores actores mexicanos y, como es su costumbre, ofrece una interpretación memorable, revistiendo al personaje de una amplia gama de matices emotivos.  La forma en que utiliza sus manos para subrayar sus parlamentos es asombrosa.

El equipo creativo de DESDE LA RIBERA SALVAJE está conformado por:  Hugo Arrevillaga en Dramaturgia, Diseño de Vestuario y Musicalización:  Enrique Arreola en Actuación:  Miguel Moreno Mati en Diseño de Escenografía e Iluminación;  Lizbeth Rondín en Asistencia de Escenografía e Iluminación;  Gissela Sauñe en Diseño de Cartel;  Alejandro Contreras en Asistencia de Dirección;  Frida Chacón Huicochea en Producción Ejecutiva;  Agencia Lado A / Alicia Garzón en Relaciones Públicas, Prensa y Difusión.

DESDE LA RIBERA SALVAJE es una coproducción del Foro Bellescene y MALVA.

Justo acaba de concluir la exitosa temporada de DESDE LA RIBERA SALVAJE en el FORO BELLESCENE de la Ciudad de México.

Productores de Aguascalientes, Aguascalientes, hagan lo posible por llevar DESDE LA RIBERA SALVAJE a su bella ciudad, para que la gente se atreva a vivir un recorrido de vida hacia la muerte, donde al igual que en nuestro cotidiano encontrarás rosas y espinas.  Quedémonos con aquella frase que decían los abuelos cuando alguien moría “pasó a mejor vida“.  Después de todo quien muere deja tras de sí como legado el amor que lo unió a sus allegados, sus logros personales y profesionales, sus enseñanzas, gratos momentos compartidos, risas, llantos y mucho más.  Ayuda pensar que despojarse de un cuerpo enfermo y deteriorado es una liberación.  Debemos revalorar la vida y vivirla lo mejor posible.  DESDE LA RIBERA SALVAJE dignifica la vida a través de un montaje intimista muy conmovedor.