DHL (BÚSQUEDA PARA ENCONTRARSE A UNO MISMO)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico teatro

Foto de la publicación de Los Bocanegra en la página de Facebook de la producción

 DHL

 

Hay diversos caminos en la búsqueda para encontrarse a uno mismo, las posibilidades varían según las circunstancias de cada persona, de su idiosincrasia, de su capacidad intelectual, del entorno, de sus sueños e ilusiones, de quienes lo rodean, de la percepción de cada uno, de sus ambiciones.

 

Féliz un ser ensimismado, quien se subvalora, su mundo se reduce al sector cuatro, su único universo es como mensajero profesional, su única actividad y razón de ser es entregar paquetes. Un día se angustia por sus sueños, entre ellos convertirse en un papalote a pesar de su fobia a las alturas. Trata de darle una interpretación lo que a la postre se transforma en una pesadilla. En su búsqueda hace una remembranza, regresa a su niñez cuando cursaba el jardín de niños, cuando conoció a Rosa, su amor eterno.

 

Luis Eduardo Yee como autor y actor nos adentra en lo anterior a través del monólogo DHL. Un planteamiento inicial intrascendente, no aporta gran cosa desde el punto de vista dramatúrgico, alarga sin sentido los antecedentes, sin embargo, hay un giro afortunado para el espectador, desafortunado para el personaje: encontrar una dirección que no existe y por ello la imposibilidad de entregar un paquete con carácter de urgente. A partir de esto, el texto se enriquece, cautiva, provoca la solidaridad con el personaje, son su situación, con el abandono de Rosa y olvidarse de lo que le daba sentido a su existencia: su trabajo. El teatro todo lo permite, otro giro inusitado, por qué no increíble y más onírico que sentirse papalote, lleva a un desenlace conmovedor… Félix se ha encontrado consigo mismo.

 

Ricardo Rodríguez, director, capta a la perfección la intencionalidad del dramaturgo, lleva de la mano al personaje por todos los vericuetos que transforman su devenir. Aun cuando hay una tienda de campaña con una fuerte carga simbólica, se puede afirmar que no hay escenografía, todo queda en el histrionismo de Yee, quien solventa la carga emocional que él mismo se ha impuesto. Por fortuna la propuesta de dirección le da lucimiento al texto y explota las posibilidades del actor y atrapar a los espectadores.

 

Luis Eduardo con una gran caracterización de ese ser apocado; sabe cómo provocar la catarsis con toques de humor, darle a la narrativa sentido, regresar a la infancia sin caer en la bobería, convencer cuando la ingenuidad es protagonista. Remata con la conclusión inesperada, ahí se gana sentimentalmente al respetable. Su trabajo lo lleva a merecer loas.

 

DHL, en una más y última temporada, así lo anunció Luis Eduardo, hasta el 14 de agosto, lunes y martes a las 20:00 horas, en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque (Ciudad de México).