EL ÁRBOL (UN PASADO REVELADOR)

EL ÁRBOL (UN PASADO REVELADOR)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

El árbol

Elena Garro (1920-1998) es considerada, claro siempre es cuestión de gustos, opiniones y sensibilidades, como la mejor dramaturga del siglo XX. Su teatro da la impresión de abordar temas sencillos, cotidianos, inmersos en el recuerdo, siempre un pasado revelador; predomina lo alegórico y cargado de ironía. No hay convenciones teatrales, surrealista, misterioso.

 

EL ÁRBOL (1983) es uno de uss textos más relevantes, nuevamente llevado a escena bajo la dirección de Miguel Romero e interpretado por Mahalat Sánchez y Ángeles Cruz (alterna Myriam Bravo). Hay quienes consideran que los personajes de Elena hablan sobre ella misma, tanto desde su dramaturgia como en sus novelas, la obra que hoy nos concierne no es la excepción. Un texto relativamente breve, sin embargo, profundo en su esencia.

 

Se conjuntan la fantasía y el realismo, en apariencia dos mujeres, pero según la lectura que cada quien le dé, estaríamos frente a una sola en distintas facetas. Si bien proviene de estatus diferentes poseen perspectivas hasta cierto punto contrarias, ya sea que hablemos de una o de dos protagonistas. Se conocen tiempo atrás y a la vez son dos desconocidas con relación a su devenir. Hay un retrato de un México que quedó en la nostalgia; mágico, poético el lenguaje, hasta cuando se narra un asesinato.

 

Uno de los personajes vive en la cotidianidad, se desenvuelve en la comodidad urbana; la otra una mujer del medio rural, aun cuando ha estado con anterioridad en la Ciudad de México. La segunda, Luisa, remite a un árbol que adquiere el carácter de confesionario, cobra “vida” y carga con las culpas ajenas, con los pecados, lo que a la postre provoca se seque. La primera, Marta, a pesar de su bienestar, por su estilo de vida se ha vuelto inamovible , como un vegetal, como…

 

Miguel Romero asume un reto, en esta época no es fácil comprometerse a dirigir las complicaciones de estilo planteadas por Elena. Sin embargo, sale adelante, le imprime un tono acorde, un ritmo ascendente, lo que en principio parece intrascendente va cobrando forma, el fondo brota por sí mismo, apoyado en una escenografía realista -el traspatio de una casa urbana- y semi minimalista, de Tenzing Ortega; el naturalismo aparece en escena; un vestuario de antaño para ambas, diseñado por Lisset Barrios, cada una con un ropaje de acuerdo a su condición social, y; música original y ambiente sonoro a cargo de Genaro Ochoa.

 

Mahalat es una gran actriz, le da personalidad a Marta, a través de ella se ve a una inamovible mujer, transita de la incredulidad al asombro. Ángeles Cruz, una gran actuación, caracteriza a una Luisa más inteligente de lo que parece; saca avante a la pueblerina con todos los requerimientos exigidos. Ambas hacen una mancuerna, logran una simbiosis actoral.

 

EL ÁRBOL, una oportunidad para acercarse al teatro de la gran dramaturga que fue Elena Garro. La cita es en La Gruta del Centro Cultural helénico (Ciudad de México), hasta el 17 de diciembre, los lunes a las 20:00 horas.