EL JARDÍN DE LOS CEREZOS

Texto y fotos por  Eugenia Galeano Inclán

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Entre los dichos que acostumbramos decir los mexicanos está aquel de “nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira“.  Lo cierto es que no existe la verdad absoluta, toda verdad tiene algo de mentira y viceversa, pero en lo cotidiano, cada individuo tiene su propia percepción de lo que es verdadero y lo que no.   En el caso de la obra que nos ocupa, este dicho podría aplicarse por partida doble.  En cuanto a verdad o mentira, en uno de los momentos claves de la obra, alguien dice “al menos una vez en la vida, hay que mirar la verdad cara a cara“, lo cual es contundente, pues nadie puede eludir la verdad que enfrenta.  Por otra parte, en lo que alude al cristal con que se mira, la adaptación realizada por Angélica Rogel deja en claro que la visión del creador teatral es la piedra angular del montaje.

EL JARDÍN DE LOS CEREZOS es la última obra que escribió Antón Chéjov (1860-1904), originario de Rusia, que es considerado como el autor más representativo de la escuela realista de su país.  Su obra ocupa un lugar destacado tanto en dramaturgia como en narrativa dentro de la literatura universal.   Liberal por naturaleza, Chéjov fue de los primeros literatos en apartarse de los cánones moralistas que privaban en su época, al retratar la vida tal cual es sin artilugios.  Una de las características que lo distingue es mostrar los pensamientos más íntimos de sus personajes, cual si radiografiara su mente.  Esta complejidad interna resulta atrayente para cualquier actor o actriz, toda vez que es un reto interpretar a cualquier personaje chejoviano.   Resulta paradójico que Chéjov se haya convertido en tan prestigiado autor, considerando que su vocación era la medicina, carrera que cursó.  Fue ya adulto cuando se dio cuenta de que lo que más disfrutaba era escribir.  Continuó ejerciendo la medicina, pero la alternaba con su pasión literaria.  Solía bromear con sus amigos, diciendo “La medicina es mi esposa legal; la literatura, sólo mi amante“.

Entre sus obras más conocidas, se encuentran “La Gaviota” (1896),  “Tío Vania” (1897),  “Las tres hermanas” (1901),  y  EL JARDÍN DE LOS CEREZOS (1904).  Sus textos pueden ser trasladados a la actualidad y se han hecho infinidad de montajes en todo el mundo.  Lo que hace que la obra de ciertos autores perdure es que se fundamentan en el sentir del ser humano, toda vez que éste sigue siendo el mismo a pesar del transcurso del tiempo.  Pueden cambiar los entornos, las circunstancias, pero no lo que se siente.

El más reciente montaje de EL JARDÍN DE LOS CEREZOS está a cargo de Angélica Rogel, egresada de la Escuela Nacional de Arte Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes -INBA-, quien se ha desempeñado como actriz y directora.  Cuenta con una trayectoria de poco más de dos décadas.  Como actriz ha trabajado con importantes directores.  En su faceta de directora escénica debutó con “Placer y Dolor” de Chantal Bilodeau en el año de 2006, a partir de la cual se ha anotado varios éxitos, entre los que destacan:  obras de varios ciclos de los tradicionales “Antinavideños” del Teatro La Capilla,  “Riñon de cerdo para el desconsuelo“,  “El juego de la silla“,   “Happy”  y  “La piel de Venus“.  Angélica es una mujer profesional, inquieta y muy sensible, gusta de explorar técnicas y ha adquirido experiencia en diversos ámbitos teatrales, lo que le ha servido para plasmar en escena justo lo que visualiza.

En los dos rubros que le fueron encomendados Angélica Rogel realiza un trabajo formidable.  En su adaptación de EL JARDÍN DE LOS CEREZOS, respetó el brillante texto de Antón Chéjov, pero lo proveyó de atemporalidad, puesto que, en realidad, es una historia que podría suceder en cualquier época.  En el programa de mano, Angélica menciona:  “a poco más de 100 años de distancia, la voz de Chéjov sigue haciendo eco en nuestras cabezas, sus obras son dardos certeros que atacan nuestra mediocridad que nos gritan ¡muévete!

En cuanto a su labor de dirección, Angélica cuidó todos los detalles para crear un concepto integral de EL JARDÍN DE LOS CEREZOS.  Su trazo escénico es fluido, asume riesgos, por ejemplo, la entrada de ciertos actores es a manera de presentación, lo cual es original.  Incorpora varias técnicas, entre las cuales está el teatro de sombras.   El diseño sonoro juega un papel importante para marcar ciertos momentos.  El desplazamiento de su elenco es coordinado y preciso, las coreografías están bien administradas, balancea los parlamentos con las pausas y el ritmo es preciso.

La historia versa sobre una familia adinerada, aristocrática, venida a menos.  Han dispendiado su fortuna y están atravesando serios problemas económicos.  Andrea, quien nació en cuna de oro y sábanas de seda jamás aprendió a cuidar el dinero y lo malgasta a diestra y siniestra, sin pensar que le es vital para su manutención.  Están a punto de perder la propiedad familiar que ha sido su hogar durante generaciones.  Lo que más teme Andrea es tener que prescindir de su adorado jardín, donde abundan los árboles de cerezo.  Una tragedia la hizo alejarse por un tiempo, en su ofuscación se enamoró de un hombre que la explota económicamente para luego abandonarla.  Al saberla sola, su hija Ana va a buscarla, para convencerla de que regrese.  La acción comienza cuando ambas llegan a la finca.

El elenco está conformado por Blanca Guerra (Andrea),  Carlos Aragón (Leonardo),  Concepción Márquez (Duna),  Adriana Llabrés (Ana),  Alejandro Morales (Aleks),  Ana Beatriz Martínez (Varia),  y  Nacho Tahhan (Pedro).   Todos ellos ofrecen una labor histriónica y laboral estupenda.   Destaca, desde luego, Blanca Guerra, no sólo por la gama de emociones que infunde a su personaje, sino por su belleza, su porte y su impactante presencia escénica.  Los demás también realizan un excelente trabajo.  Carlos Aragón encarna al hermano de Andrea, tratando de administrar los recursos y salvar la finca.  Concepción Márquez aporta su dulzura a la fiel ama de llaves,  Adriana Llabrés es la amorosa hija, cuyo principal objetivo es evitar sufrimientos a su madre,  Alejandro Morales se muestra multifacético, navegando entre la sumisión y la ambición, sin dejar ver sus verdaderas intenciones,   Ana Beatriz Martínez es una hija adoptiva, tierna, enamorada y con muchas ilusiones, además de ejecutar el violín,  y  Nacho Tahhan, un alegre estudiante que trata de conquistar a Ana.

El equipo creativo lo complementan:  Aldo Vázquez Yela en diseño de escenografía y vestuario.  Fabulosa labor en ambas áreas.  La escenografía, a base de bastidores flexibles accionados por los propios integrantes del elenco, permite crear diversos entornos, en tanto que el vestuario en tonos neutros, con telas de buena caída y alta confección.  Patricia Gómez Martínez en asistencia de escenografía.  Félix Arroyo en diseño de iluminación.  Hans Warner en música original y diseño sonoro.  Dan Petris y Patricia Trujillo en diseño gráfico.  Alberto Hidalgo en fotografía.  Maricela Estrada en asesoría de peinado y maquillaje.  Diego Santana en asesoría de magia,  Antonio Pérez / Constructores escénicos en construcción de escenografía,  Giselle Gutiérrez y Patricia Gómez Martínez en pintura escénica.  Elda Mar en realización de vestuario.  Pedro Martínez es el sastre.

La producción es de:  BH5,  La Rama de Teatro  y  Oscar Uriel.    Los productores son:  Oscar Uriel, Rodrigo Trujillo y Jacobo Nazar.  El productor ejecutivo es Diego Flores.  La supervisora de producción es Mónica Bravo.  Producción La Rama de Teatro a cargo de Sofía Sereno y Denisse Prieto.  Producción administrativa a cargo de Víctor Hugo Pujol y Ángel Trejo Santos.  Contabilidad a cargo de José Guadalupe Miranda.

Icunacury Acosta en relaciones públicas,  Alma Reyes es coordinadora de lanzamientos,  Alejandra Vidal es la Digital Project Manager,  y  María José Santana se encarga de la animación gráfica.

Un insigne autor, una obra clásica, una acertada adaptación, un concepto integral, impecable dirección, entrañables actuaciones, ¿qué más se puede pedir?  Nos congratulamos de que nuestro cierre del 2017 haya sido con broche de oro, al ver esta auténtica joya teatral.  Así que ahora, te recomiendo ampliamente que corras a verla.  Empieza bien el año viendo teatro de calidad.  Están dando funciones diarias.  Adquiere tus boletos con anticipación porque están teniendo teatro lleno.

EL JARDÍN DE LOS CEREZOS

Se presenta a las 20:30 horas del jueves 4 al miércoles 10 de enero de 2018 en el FORO PRINCIPAL del TEATRO SHAKESPEARE,

ubicado en Zamora número 7, colonia Condesa -cerca de la Estación Chapultepec del Metro-, Ciudad de México.

El costo de la localidad es de $350.00