ENEMIGO DEL PUEBLO (CONFLICTO ENTRE LO PÚBLICO Y LO PRIVADO)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen del cartel promocional

El enemigo del pueblo1Acabamos de concluir un proceso electoral en la República Mexicana, un toma y daca entre los candidatos, un preocupación e incertidumbre reales entre los inversionistas y empresarios particulares, y las posturas de los entonces candidatos a la presidencia, verdaderos conflictos entre los intereses públicos y privados. Por ello nada más oportuno que la reposición de Enemigo del pueblo, de Henrik Ibsen, en versión libre y dirección de Daniel Gaitán.

La adaptación se caracteriza por varias modificaciones con relación al texto original, sobre todo a la estructura dramática. En concreto, se redujeron los personajes a tan sólo seis; se deslizan hechos que rebasan en tiempo el final del siglo XIX donde transcurre la historia y, por último, lo más alarmante: el cambio de carácter y forma de ser del Dr. Stockmann, personaje principal, quien pasó de un hombre bonachón originalmente a un misógino, agresivo, malhablado y medio desadaptado con relación a su entorno familiar y social. La gran pregunta era: ¿Ante todas estas modificaciones qué quedaba de la esencia de Ibsen en esta versión mexicana? Una segunda interrogante: ¿No era más “fácil” elaborar un nuevo texto?

A través de dos hermanos, los Stockmann, uno el alcalde y el otro el doctor del pueblo. El primero representa lo público, el poder, el manejo de los recursos, la manipulación, la corrupción; el segundo, el interés de la comunidad, la salud como prioridad ante lo económico. Más que un conflicto político es ético. Profundiza Gaitán en conceptos, con una visión contemporánea, tales como la democracia, la censura y la autocensura de la prensa, el bien común, los derechos humanos. Además hay un análisis sobre las consecuencias al interior de una familia. En concreto: ¿qué se debe hacer?

El conflicto se centra en un balneario. Por un lado, desde su apertura ha aportado un importante ingreso económico en beneficio del poblado, sin embargo, sus aguas son tóxicas, dañinas a largo plazo para la salud. ¿Se debe alertar, cerrar y remodelar? Se convoca a una asamblea pública, ahí se determinará el destino del conflicto.

Gaitán logra una gran adaptación, moderniza el tema y lo enriquece con una visión conceptual contemporánea. Hay una buena dosis de humor, de ironía, de sarcasmo, esto es, a través de la hilaridad aborda la seriedad. Lleva a los espectadores mediante un hilo conductor congruente con cada personaje, invita a la reflexión, no en forma pasiva, por el contrario, el público -una parte- participa con unas pistolitas que disparan burbujas de jabón, éstas se utilizan cuando hay un comportamiento reprobable e inmoral por parte del protagonista, el Dr. Stockmann.

Como director emplea el multimedia apoyado con voz en off, fundamentalmente para instruir sobre el uso y sentido de las pistolitas. Con la colaboración del gran maestro Alejandro Luna, se presenta una escenografía sobria, sutil y elegante: un mapa del barrio de Coyoacán, reproducción de uno elaborado en 1847 por espías estadounidenses. Una formidable y creativa iluminación. Juventud y experiencia se dan cita en el mismo escenario. Gaitán con maestría embona las diferentes, más bien opuestas personalidades, sin caer en lo panfletario -sólo en el discurso moralista de la conclusión-, conjuga las ideas políticas del socialismo y psicológicas del psicoanálisis, así como un severo cuestionamiento al capitalismo. Dramaturgo-director se encuentran estéticamente para beneficio del teatro.

Luis Rábago y Antonio Rojas excelentes, sobre todo el primero, convincente, nuevamente en uno de sus mejores papeles en su larga trayectoria. Los acompañan Amanda Schmels, Ana Paola Loaiza, Miguel Cooper y Rodrigo Alonso, quienes dan realce a la puesta cuando se vuelven protagonistas.

Este enfrentamiento entre lo público y lo privado, cuando dos posturas son válidas por contradictorias que parezcan entre sí, se representa bajo la producción de la Compañía Nacional de Teatro y escenifican en el Teatro Julio Castillo, de la Unidad Cultural del Bosque, Ciudad de México, hasta el 12 de agosto, jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas.