FENRIR: EL DIOS LOBO (DECISIONES Y CONSECUENCIAS DE LA IDENTIDAD)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Una obra, Fenrir: el dios lobo, se adentra en la madurez, la pertinencia, la toma de decisiones y sus consecuencias, así como en la construcción de la identidad, desde la perspectiva del dramaturgo Yafté Arias. Parte de una profecía que pesa sobre el protagonista, en síntesis, devorar a Odín y así desatar el Ragnarok, el fin del mundo.

Un texto audaz, ante todo mitológico, bien estructurado, capta la atención en todo momento, eso sí, hasta cierto punto lineal. Estamos ante la primera parte de una trilogía donde Fenrir transitará desde su niñez hasta su muerte. Los requerimientos para su puesta pueden ir desde lo más simple (lugares comunes) hasta lo más complejo, este último fue el camino escogido por Andrea Cruz Meléndez, como directora. Un espacio prácticamente vacío, sólo dos grandísimas espadas y una red. Sin embargo, existe un atractivo visual innegable. ¿Cómo lo logra? Un vestuario mitológico (recuerda o remite a los vikingos), diseñado por Érika Gómez; una iluminación con mucha penumbra en algunas escenas y otras muy iluminadas, valga la expresión, a cargo de Sara Alcantar. Unas máscaras, parte fundamental del atractivo visual y un títere gigante, un lobo capaz de tragarse, literalmente, por completo a algunos personajes. Artes marciales, en conjunto se trata de una coreografía impactante, de mucho esfuerzo físico; percusiones y cantos -incluso coros- místicos. Así narrado no se puede entender la magia escénica, hay que ver el montaje para adentrarse en un mundo onírico. Existe un pero: exceso de volumen de voz, esto es gritos, más si se toma en cuenta lo reducido del escenario y el área de butaquería. Llama la atención que el boletín de prensa expresa en forma precisa que los destinatarios principales son adolescentes entre los 12 y 18 años de edad, creo también es para adultos, de hecho es más fácil que aprecien el texto.

Pareciera que en escena hay un buen número de actores, en realidad sólo con cinco; Mariana Morado, Omar Esquinca, David del Águila, Hugo Rocha y Jorge Escandón. Un grupo integrado, conjuntado, todos aportando, todos llevan su trabajo en bien del conjunto, aceptan el reto de las situaciones límite en lo físico y en lo emocional.

Fenrir: el dios lobo, hijo de Odín, es llevado a escena por la Compañía Teatrapos (teatro para jóvenes audiencias), los lunes y martes, hasta el 6 de noviembre, a las 20:00 horas, en el Teatro El Granero del Centro Cultural del Bosque, Ciudad de México.