HAMBRE (FRAGILIDAD DE LOS CÓDIGOS MORALES)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

¿La moral debe estar por encima de la sobre vivencia? Jimena Eme Vázquez, dramaturga, a través de tres personajes, caracterizando número igual de perros en escena, son los personajes de su texto, nos adentra en los valores, en situaciones límites, morir de hambre o comerse a…. Una lucha interna en cada uno de ellos, será cierto que la moral es primero o salvar la existencia en contra de lo establecido.

 

Cito la sinopsis: “HAMBRE es una puesta en escena que busca reflexionar sobre la fragilidad de los códigos morales que establecemos y cambiamos en diferentes circunstancias, sobre todo en aquellas que nos llevan al límite. ¿Qué nos hace ser humanos? ¿Qué nos convierte en una raza superior entre los seres vivos? ¿Cómo nos comportaríamos en las circunstancias de un perro hambriento?” La obra es similar, por no decir que inspirada o una copia, en los poemas de T. S. Eliot conocida en el teatro mexicano como CATS, donde los gatos representan las diferentes condiciones y comportamientos de los seres humanos. En el caso que nos concierne la obre lleva por título HAMBRE y en lugar de los felinos son tres perros los cuales nos adentran en la conducta humana ante la adversidad, el encierro, la falta de alimento, la esperanza de ser rescatados y la esquizofrenia ante la impotencia.

 

La dirección de Fernando Reyes, apoyada en escenografía e iluminación muy sencillas de Miguel Moreno Mati, y un vestuario contemporáneo (los perros no están disfrazados, son actores que hacen “creer” que son caninos), sin embargo dialogan entre sí, filosofan desde el punto de vista de la moral, viven emocionalmente, hay sentimientos de culpa y justificación por sus actos. Un suicidio conlleva a lo anterior, reflexionar sobre la diferencia entre una muerta accidental o privarse de la vida. Saciar el hambre es el objetivo por lo que dos, en realidad los tres deciden…

 

Tres perros: Bull, un viejo cojo, Border, una cachorra hiperactiva y Coker, una perra mal encarada, cobren vida y sentido teatral con las actuaciones de Alejandra Reyes, Fernanda Aragón y Juan Carlos Medellín. Ellas entregadas, dan su máximo esfuerzo, se debe reconocer su profesionalismo, sin embargo, hay altibajos, convencen y dejan dudas. En el Caso de Juan Carlos ha demostrado a lo largo de sus incursión teatral participaciones dignas de un actor, no sé por qué no tiene mayor reconocimiento en el medio, tal vez algún día éste le haga justicia.

 

HAMBRE, inspirada o no en T. S. Eliot, se representa en el Teatro La Capilla (Coyoacán, Ciudad de México), los miércoles a las 20:00 horas, hasta el 27 de junio del presente año.