KING

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

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Continúa el Ciclo de Teatro Isabelino, proyecto conjunto de la Maestría en Dirección Escénica de la Escuela Nacional de Arte Teatral (ENAT), y el elenco de la Compañía Nacional de Teatro (CNT), donde se están presentando obras dirigidas por quienes cursan la citada Maestría.

Una de las características por las que el insigne autor William Shakespeare ha trascendido a través del tiempo y el espacio es la forma en que profundiza en la psicología de sus personajes. No se limitó a crear historias interesantes, sino que supo reflejar el sentir íntimo de quienes las viven, logrando con esto que el lector y/o espectador se vea reflejado al experimentar lo mismo que alguno de los protagonistas, en algún momento de su vida.

Para su examen del primer año de la Maestría en Dirección Escénica que cursa Daniel de la O toma como inspiración El Rey Lear (King Lear), una de las obras más emblemáticas de Shakespeare, y la presenta bajo el título de King.

Daniel de la O es escritor, dramaturgo y psicoterapeuta. Inició su trayectoria dramatúrgica con Salida Exit, para luego obtener reconocimientos con Voces de un asesino de cara larga y sin sonrisa, con la que se hizo merecedor del primer lugar del Concurso Nacional de Composición Dramática de Monólogo Víctor Hugo Rascón Banda 2004. Después ha escrito algunas obras alusivas a las distintas fases del duelo, de entre las cuales destaca Negación, donde tocó fibras muy sensibles del ser humano. Por su formación en psicoterapia, al igual que Shakespeare, es un autor que pone particular atención al estado anímico de sus personajes.

En el material promocional, se describe a King con las siguientes palabras: “Bienvenido al mundo de los locos. El socio fundador de la corporación King cree que es un rey y ha decidido repartir su poder entre sus hijas, solo para descubrir que es un miserable esclavo de la naturaleza y de los elementos”. En King, Daniel de la O conserva los nombres de los personajes como aparecen en la versión original. En cambio, el protagonista no es un monarca sino el rey de una muy exitosa corporación. La historia versa sobre un hombre que desea dividir sus riquezas y propiedades entre Goneril, Regan y Cordelia, sus tres hijas, pero, a causa de una confabulación e intrigas, excluye a una de ellas. Por otro lado, el mejor amigo de King también está atravesando serias dificultades con sus hijos Edwina (legítima) y Edmund (bastardo). La pregunta es si ambos padres tomarán o no buenas decisiones con respecto a sus bienes y sus descendientes.

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Si tomamos en consideración que los recién egresados de la maestría no cuentan con patrocinios, están haciendo maravillas al utilizar su ingenio en lugar de grandes recursos financieros para escenografías, vestuario y demás implementos que se requieran en escena.

El texto de Daniel de la O es de buena factura, conserva la trama original, añadiéndole una amplia gama de estados anímicos, donde igual hay momentos dramáticos que terroríficos o caricaturescos. En cuanto a su labor de dirección tiene muchos aciertos y uno que otro tropiezo. No se ciñe a lo tradicional y combina diversas técnicas. Se arriesga con ciertas innovaciones: prescinde de diseño sonoro y lo sustituye mediante golpecitos, tronidos, chiflidos, coros, pisadas y mucho más provenientes de los intérpretes, reserva la primera fila del foro para su elenco, de tal modo que cuando están fuera de foco dan la espalda al público, pero continúan en sus personajes ejecutando algunas acciones alternas, dimensiona bien los espacios e incluye multiplicidad de voces, traslada la historia a nuestra época y tomando en cuenta de la importancia que tienen los teléfonos celulares hoy en día, los incluye. Resuelve atinadamente la ceguera de uno de los personajes. En cambio, con el uso de materiales orgánicos se ensucia tanto el escenario como el vestuario. Su trazo escénico es de buen diseño, el desplazamiento actoral es fluido, las coreografías son pertinentes. El ritmo es irregular, va de más a menos, al principio es dinámico y hacia el final algo lento, para recuperarse al cierre.

El montaje tiene una estética particular. Para crear el entorno de King, a Michelle Anides, diseñadora de escenografía, le basta una escalera, cajas de cartón y enormes lienzos de papel de buen grosor. Anabel Ortega diseña un vestuario muy versátil utilizando prendas de uso común. El diseño de iluminación es de Bárbara Riquelme, a base de penumbras con apoyo en luces ajenas a las que se acostumbran en teatro.

Encabeza el elenco Óscar Flores, quien da vida a King, aportándole numerosos matices, haciendo gala de su larga trayectoria como actor. Óscar ofrece un espléndido desempeño histriónico, corporal y vocal. Destacan las bellas Leonora Cohen (Regan) y María del Mar Náder (Edwina), por sus interpretaciones y por el manejo de sus respectivas voces, mismas que impostan y modulan, a fin de que se escuchen totalmente distintas. Ana Lucía Robleda (Cornelia) conmueve como la hija amorosa. Gustavo Linares se muestra polifacético. Vicente Eduardo Cervantes (Kent) e Isabel Balboa (Goneril) logran buenas interpretaciones. Adrián Carreón (Edmund) tiene altibajos en su labor histriónica.

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Complementan el equipo creativo: David Olguín, Ricardo Díaz, Gabriel Pascal, Ignacio Escárcega y Lydia Margules como asesores, e Isabel Balboa como asistente de dirección.

La producción es de Grupo Máquina de Guerra. King es presentada por la Secretaría de Cultura, el Instituto Nacional de Bellas Artes, la Escuela Nacional de Arte Teatral, la Maestría en Dirección Escénica de la ENAT y Teatro El Milagro.

King ofreció al espectador un póker de reyes -un inmortal autor, un comprometido dramaturgo y director, un personaje controversial y un experimentado actor-, y muchos aprovecharon la oportunidad, ya que su brevísima temporada tuvo localidades agotadas. El Ciclo de Teatro Isabelino continúa, así que puedes ver alguna de las obras restantes. ¡Consulta la cartelera!

La cita es en Teatro El Milagro, ubicado en la calle Milán número 24, colonia Juárez, Ciudad de México.