KYBALIÓN (SIETE PRINCIPIOS, CAMINO HACIA LA VERDAD)

Por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

Bajo la dramaturgia y dirección de Sergio Rüed, el teatro enmarca siete principios de la alquimia hermética, filosofía basada en el poder de la mente y el dominio de sus variantes. Estos son: mentalismo, correspondencia, vibración, polaridad, ritmo, causa y efecto, y generación. El texto está inspirado en el libro homónimo del título de la obra, de Hermes Trismegisto, por lo cual no entraré en la explicación de cada uno de ellos, además de no ser motivo de la presente, simplemente los remito a la publicación antes citada.

 

Esta postura gira en torno a un fondo dramatúrgico, a partir del secuestro de un infante y todas sus consecuencias, una familia se destruye: la madre buscando a su hijo sin descanso; por otra parte, el padre se dedica a la meditación. Esos casos donde a pesar de haber pagado el rescate, la víctima es privada de la vida. Años para resolver el caso y dar con los responsables. Un día se presenta en la morada del padre un ser misterioso, quien propone la firma de un contrato para…, quien resulta ser el mismo Lucifer. Hay una serie de planteamientos, de disertaciones en torno a las circunstancias, mismas que en forma sutil desencadenan una relación con los siete principios antes mencionados. No es una cátedra de carácter religioso o místico, sólo una forma filosófica de encausar la vida para alcanzar la felicidad y la tranquilidad existencial.

 

Se debe reconocer la belleza y profundidad en las palabras y pensamientos emanados de la sensibilidad de Sergio Rüed, una forma diferente de presentar un texto. Si alguna vez he mencionado que hay obras que invitan a la reflexión, ésta lo hace con creces, de hecho, por sí misma, es una reflexión, va más allá de lo visceral, del romanticismo, de lo panfletario, es una oda al humanismo en el más estricto sentido del término. Un diálogo entre Hermes, Buda, Heráclito y Lucifer. Más importante aún, una charla con el público que absorto se embelesa con lo expresado.

 

Sin embargo, el teatro va más allá de un texto, requiere de un director y de un elenco que engrandezcan la dramaturgia. Sergio lo logra, a partir de la sencillez escenográfica, curiosamente realista, lleva a buen puerto el conjunto, en forma integral une ideas y acciones, si bien hace de la palabra un mar en cuyas aguas hay una inmersión por parte de los espectadores, mediante una acción calculada, pausada y profunda todo queda al alcance, no se requiere de inspecciones que el teatro no está obligado a provocar. El reparto lo integran Adrián Alarcón, excelente, lo mejor de su carrera, por fin encontró un equipo acorde con sus capacidades histriónicas; Yun Flores, entregada y convincente en sus intervenciones y el propio Rüed, quien muestra en todo momento que más qué actuar, siente, vive todo lo que dice en el escenario.

 

Kybalión concluyó su temporada en el Foro Novo, con gran éxito y llenos totales, por fortuna, como lo comentó Adrían Alarcón -a quien no le perdono me haya invitado a la última función- ya están en la búsqueda de otro espacio y reponer el montaje a la brevedad posible.