LA BODA DE LOS PEQUEÑOS BURGUESES (DEL FRENESÍ AL AMARGO DESENCANTO)

Texto y foto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

La bodaBertolt Brecht, pilar del teatro universal, nos legó una singular boda que transcurre “desde el frenesí ilusionado al amargo desencanto en una progresiva deconstrucción” (Programa de mano). Estamos frente a una adaptación, muy a la mexicana por el entorno en que se desarrolla, a cargo de Antonio Zúñiga, bajo la dirección de él mismo y el maestro Luis de Tavira. El título: La boda de los pequeños burgueses.

En honor a la verdad la versión queda a deber, si bien se conserva la esencia hay modificaciones sustanciales que tergiversan el fondo. Un texto llevado a escena en varias ocasiones en nuestro país, al escuchar de qué obra se trata y quién la escribió, las expectativas son altas, más si se toma en cuenta otras adaptaciones de Antonio. Él ha hecho muchas, inclusive de Madre coraje, dirigida a los infantes, del citado dramaturgo.

Una propuesta oscilante entre la farsa y la comedia, bajo la tutela de Antonio y Luis de Tavira, lo increíble es la intervención de este último, sin saber qué tanta fue su participación. El citado enlace matrimonial de Julieta y Román -¿tendrá algo que ver con los personajes de Shakespeare?-, sigue un guión predeterminado bajo la supervisión de un maestro de ceremonias o director. Inicia con la ceremonia religiosa para dar paso al banquete, digo de invitados sui géneris, de barriada con pretensiones ajenas a su condición social, clase media baja, ubicados en un México intemporal. Lo cierto es que los únicos que se divierten son los actores con su fiestecita, los espectadores gozan de algunos momentos de humor.

La escenografía, en principio un híbrido, porque a fin de cuentas está concebida con tiras de madera a lo largo y ancho del escenario y un simulacro de pasto, los marcos de unos cubos con sus respectivas plataformas, estos en su interior con una visión más realista sin apartarse de lo fársico, una iluminación sencilla cuya base son hileras de foquitos tipo navideño, diseñadas ambas por Jesús Hernández; el vestuario, de Derildy Bosch, de lo más folclórico, nuevamente en torno fársico. Al final un desenlace inesperado y desnudos poco menos que cursis.

Las actuaciones las encabezan Antonio Zúñiga, Mercedes Hernández, Isabel Benet y Cristián Cortés, entre otros. Antonio, como criticamos unos aspectos reconocemos otros, es el único digno de admirarle su profesionalismo, entrega y versatilidad, éstas son algunas de sus cualidades, el resto -cómo ya se mencionó- felices con su fiestecita escénica.

La boda de los pequeños burgueses, coproducción de la Coordinación Nacional de Teatro (Instituto Nacional de Bellas Artes) y Carretera 45, se presentará hasta el 30 de septiembre, jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas, en el Teatro El Galeón del Centro Cultural de Bosque, Ciudad de México.