LA MORDIDA (LA CORRUPCIÓN BUROCRÁTICA)

Por: Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

 

Todos los que hemos tenido la necesidad de realizar trámites ante cualquier oficina gubernamental hemos padecido la corrupción burocrática, siempre nos “falta” un requisito para obtener un sello y una firma, simplemente una constancia, este es el tema entorno al cual gira la obra LA MORDIDA.

La producción y actuaciones están a cargo de la compañía Teatro Penitenciario, integrada por personas que en algún momento de su vida perdieron su libertad y estuvieron recluidos en una cárcel, sin embargo, han cumplido sus respectivas sentencias, se han rehabilitado y el teatro es un medio para ellos de reintegración social.

Lo anterior surge de un proyecto artístico, pedagógico, laboral y de reconciliación social auspiciado por el Foro Shakespeare que consiste en la formación de actores internos -en los reclusorios- de forma profesional a través de talleres teatrales y pedagógicos, puestas en escena dentro de las cárceles con asistencia de público externo, con calidad y dignas de todo el reconocimiento por parte de quienes hemos tenido la oportunidad de asistir.

Ante la falta de un programa de mano se desconoce la autoría aun cuando por los antecedentes se puede suponer se trata de una creación colectiva por parte de la propia compañía. Se publicita como una comedia, creo en realidad se trata de una farsa, dirigida por Artús Chávez, de la compañía La Piara Teatro.

Entrarle con el “moche”, como se dice ahora, es motivo para reír a más no poder, si bien es hilarante la propuesta, el tratamiento, también conlleva a la reflexión de los padecimientos de los ciudadanos, la corrupción y el cinismo de los funcionarios públicos. Una crítica a la sociedad mexicana y una denuncia contra la impunidad y el desgaste moral de los “servidores!” públicos.

Bajo un excelente dirección, siempre amena, aprovechado la máximo las limitaciones del espacio, con una escenografía realista pero mínima, la recreación de una oficina, Artús lleva a su elenco por los vericuetos ya mencionados y explota todo su potencial, es increíble, ayer recluidos en la penitenciaría, hoy actores de gran nivel, profesionales, entregados, gozando del escenario, es ejemplo, excepcional si se quiere, sin embargo, se demuestra que es posible la readaptación.

Ismael Corona (Agapito), Javier Cruz (Licenciado), Héctor Maldonado Perico) y Antonio Hernández (Luisito), dignos de toda loa, dignos de un quehacer teatral con dimensiones sociales, por fortuna su sinceridad sobre sus antecedentes y procedencia es comprendida y aplaudida por el público. Mención especial merece Héctor  interpretando a varios personajes es el deleite del montaje.

 

LA MORDIDA se representa en el Espacio Urgente 2 del Foro Shakespeare (Ciudad de México), hasta el 16 de junio, lunes y martes 20:30, sábados 19;00 horas.