MÉXICO 68

Texto y fotos porEugenia Galeano Inclán

P1220287Para nuestro país, el año de 1968 fue trascendental en su historia, para bien y para mal. En lo positivo, la capital mexicana fue  seleccionada por el Comité Olímpico Internacional para ser la sede de los Juegos Olímpicos, oficialmente denominados Juegos de la XIX Olimpiada, evento multideportivo internacional. Una distinción muy importante, toda vez que fueron los primeros Juegos Olímpicos que se celebrarían en América, se abría una nueva puerta para esta justa tan gloriosa. Por lo tanto, México había logrado un gran honor, pero también un tremendo compromiso. Tenía que construir instalaciones adecuadas, programar transportes, albergar a más de cinco mil atletas, aparte de directivos, funcionarios y visitantes.

En lo negativo.muy poco antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos, se inició un movimiento estudiantil de tamaño considerable. Dicho movimiento fue iniciado por alumnos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), del Instituto Politécnico Nacional (IPN), El Colegio de México (Colmex), la Escuela de Agricultura de Chapingo, La Universidad Iberoamericana, la Universidad La Salle, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), pero luego se sumaron al movimiento, participando activamente: profesores, intelectuales, amas de casa, obreros, campesinos, comerciantes y profesionales de la Ciudad de México y de estados, como Coahuila, Michoacán, Durango, Puebla, Nuevo León, Sinaloa, Oaxaca y Veracruz. El órgano directriz del movimiento se constituyó como Consejo Nacional de Huelga (CNH) y emitió un pliego petitorio, a través del cual solicitaban al Gobierno ciertas acciones específicas como liberar a presos políticos, reducir o eliminar el autoritarismo, mayores libertades políticas y civiles, menor desigualdad y la renuncia del PartidoRevolucionario Institucional (PRI). Ante tales peticiones, las autoridades definieron el movimiento como una revuelta política tendiente a derrocar al gobierno y dejaron de lado que el movimiento básicamente era estudiantil. Comenzaron a vigilarlos, seguirlos y reprimirlos.

Se aproximaba la fecha de los Juegos Olímpicos y cualquier disturbio perjudicaría la imagen de México ante el resto del mundo. Considerando que el CNH representaba una amenaza inminente y que, por ende, necesitaban cortar de cuajo el movimiento, los altos mandos gubernamentales organizaron la Operación Galeana, consistente en un operativo militar planeado por el gobierno y ejecutado por tres batallones del ejército conforP1220289mando el Destacamento Militar Olimpia, con apoyo de la Dirección Federal de Seguridad de la Secretaría de Gobernación y el grupo paramilitar Batallón Olimpia. Su objetivo principal era terminar con el Movimiento Estudiantil y así lo hicieron. Para ellos, el fin justificaba los medios. En una de las mayores concentraciones del CNH convocada para el día 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, Tlatelolco, el operativo sorprendió a todos con un artero ataque que desembocó en una masacre. Las ráfagas de balas dejaron un número indeterminado de muertos y heridos. La Plaza se tiñó de sangre al igual que el corazón del pueblo de México. Diez días después, el 12 de octubre de 1968 fueron inaugurados los Juegos de la XIX Olimpiada.

Fue tan doloroso que poco se habló del tema, ni siquiera se hizo un recuento de muertos o heridos. Numerosas familias quedaron de luto y otras tantas ni siquiera recuperaron el cuerpo de su ser querido. Existe literatura al respecto y cada quien da su punto de vista, pero sólo aquellos que presenciaron los hechos pudieron darse cuenta de la magnitud. A medio siglo de distancia, sabemos que no hubo juicio alguno y mucho menos castigo a los orquestadores ni a los ejecutores de la matanza.

En conmemoración del quincuagésimo aniversario de aquellos nefastos sucesos, Teatro El Milagro presenta la obra México 68, escrita y dirigida por David Olguín. En su material promocional se lee lo siguiente: “En el contexto de la celebración por los cincuenta años del movimiento estudiantil de 1968, El Milagro decidió contribuir a la discusión y a la reflexión públicas sobre esa gesta histórica, con un espectáculo lúdico y desacralizador. Hacemos una parábola sobre el autoritarismo y una reflexión crítica que contrasta el pasado y el presente, sin el afán documental o testimonial que abunda en las miradas actuales sobre el 68. En la Casa del Orden, un padre intolerante –miope, dientón e inflexible-, en un mundo reglamentado hasta el absurdo, asfixia a su familia y a sus jóvenes hijos. No cuenta con que su edén ”candorosa y provincianamente intocado” habrá de sublevarse. El miedo es el fantasma que recorre la Casa”.

David Olguín, autor de México 68, no quería que ésta fuera una obra documental ni testimonial, así que acude a la ironía que es la única vía “eduP1220319cada” para expresar indignación. El texto de David, como siempre, es de buena factura, sin haber una recreación de los hechos, despliega un abanico de escenarios que aluden a lo ocurrido desde diferentes perspectivas. Desde luego, capta el interés absoluto del público. El relato está conformado por varios cuadros que se van sucediendo y/o alternando. Para dar idea de lo que los estudiantes sentían en su momento, se percibe la zozobra que priva en una barricada. Los jóvenes están dispuestos a defender sus ideales hasta lograrlos, pero, a causa de las represiones, sus rostros reflejan el miedo y la incertidumbre. Para rendir honores a las víctimas y a los deudos, en forma simbólica se hace referencia a la joven Luz de las Mercedes Monroy y Castro, cariñosamente conocida como Lutecia, quien es recordada día a día, minuto a minuto por Cronopio, cuya labor es realizar transmisiones vía internet desde su casa. Mientras lo hace, trata de ahogar su pena en ron de mediana calidad. El aspecto del autoritarismo se refleja en el cuadro más prolongado denominado la Casa del Orden, donde toda la familia lleva por nombre Gustavo o Gustava. El padre con vara en mano indica lo que deben hacer y lo que no. Esto podría ser una sátira de la interrelación gobierno-pueblo. La farsa política se capta a través de una mascarada que es una alegoría de los dirigentes que en esa época movían los hilos de la política mexicana. Las máscaras que porta el elenco no dejan duda alguna de a quienes representan. Para finalizar, se idealiza a los caídos, tras la matanza. Uno de los líderes que se comportó como héroe era hombre al momento de caer, pero luego es recordado como mujer, con lo cual se reverencia la inclusión absoluta haciendo patente la igualdad del ser humano.

Participan en México 68: Mauricio Davison como Cronopio, Mar Aroko como Bocaza y Madre; Yenizel Crespo como Maguita y Lea; Manuel Cruz Vivas como Kinkos y Sócratres; Ramiro Galeana Mellín como Tartajoso y Jayaxtreinta y tres; Valeria Navarro Magallón como Troia y Barros; Viridiana Tovar Retana como Cuca y Barragano e Iván Zambrano Chacón. Cada uno de ellos ofrece una formidable labor histriónica, corporal y vocal. En tanto que Mauricio nos conmueve con el dolor que embarga su corazón, los jóvenes se muestran polifacéticos adoptando actitudes diversas, además de ciertas particularidades, para cada personaje que interpretan.

La escenografía e iluminación son de Gabriel Pascal, quien dimensiona los espacios con creatividad para lograr los entornos apropiados. El diseño del vestuario es de Laura Martínez, en consistencia con la idiosincrasia de cada personaje.

Coadyuva a la ambientación una atinada selección de música popular en aquellos tiempos de la autoría de Jimi Hendrix, Black Sabbath, los Doors, los Beatles, los Hitters, Metallica, Ed Cox y Clown Core.

P1220325Complementan el equipo creativo: Mar Aroko en arte gráfico;Dano Ramírez en traspunte;Neftalí Zamora como Jefe del Departamento de Máscaras y escultor; Tania Guzmán como Coordinadora de proyecto de máscaras; Neftalí Zamora, Sergio Rosas, Tania Guzmán, Taller TalifxMonsterStudio en realización de máscaras. Mención especial para Virginia Molina Cázares, quien hace su debut como Productora Ejecutiva y lo hace en forma brillante, sobre todo, tomando en cuenta los múltiples elementos que requiere esta obra.La producción es de Teatro El Milagro.

El fatídico 2 de octubre de 1968 desde diversos panoramas para ver de frente la natural candidez y el ímpetu de aquellos estudiantes que no tenían idea de lo que les ocurriría, la maquiavélica orquestación de ciertos dirigentes, el autoritarismo, la injusticiay,finalmente, el dolor que perdura. Un montaje original para rendir honores a los desaparecidos y a los deudos, y que hace que en nuestros oídos retumben las voces generalizadas de: ”2 de octubre no se olvida” y “Ni perdón, ni olvido.”

México 68se presenta jueves y viernes a las 20:30, sábado a las 19:00 y domingo a las 18:00 horas en elTeatro El Milagro, ubicado en la calle Milán número 24, colonia Juárez, Ciudad de México. Duración aproximada: 95 minutos. Costo de la localidad: $250.00 pesos.Maestros, estudiantes e INAPAM con credencial vigente: $160.00. Vecinos de la colonia Juárez, maestros y estudiantes de teatro: $60.00 pesos.