NADA QUE TEMER (APROXIMACIÓN TENTATIVA AL ESTUDIO DEL HOMBRE)

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

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Desde el origen de la humanidad en el planeta Tierra, sus habitantes comenzaron a marcar las diferencias entre géneros. La mujer debía ser femenina y el hombre, masculino. Se impusieron ciertas normas de conducta que los padres aplicaban a partir del nacimiento de sus hijos. En tanto que en algunos aspectos se han logrado avances, en otros, se ha empeorado.

Se ha logrado superar la costumbre de que la mujer sólo podía dedicarse al hogar, no le estaban permitidos los estudios profesionales y ni siquiera podía votar. Hoy en día ya se puede ejercer el voto. En nuestro país, ese derecho apenas fue concedido a partir de 1953. El ingreso de la mujer a la educación superior ocurrió alrededor del año 1940. Sin embargo, el índice de inscripción de mujeres en aulas universitarias era bajísimo. Según los anuarios estadísticos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), entre sus estudiantes, las mujeres alcanzaban un 20.73% en el año 1940. Para el año de1950 este índice era de 18.26% y para 1960 de 17.62%. No fue sino hasta el año 1970 en que esos bajos índices comenzaron a subir.

En consecuencia, por el lado de la educación, hoy en día abundan las mujeres profesionistas que se encuentran trabajando activamente. Con respecto a la votación, ya no sólo pueden ejercer el derecho de votar sino también el de que se vote por ellas, puesto que también existen candidatas a puestos públicos. Se supone que en lo personal hay mayor libertad, ahora se puede decir públicamente que se es heterosexual, homosexual, bisexual, transexual o lo que uno desee ser, pero la diversidad tampoco es aceptada por todos, siempre hay partidarios y detractores. Lo cotidiano sería mucho más sencillo si todos nos viéramos unos a otros simplemente como seres humanos sin hacer diferencias. Con respeto, podríamos caminar juntos, apoyándonos, y las colaboraciones, alianzas o compromisos se darían mejor. Lo lamentable es que muchos no comprenden esto, son gente que se cierra y que tiende a la segregación, discriminando, sin ver a los demás como semejantes. Los arquetipos quedan tatuados en la mente de las personas y más que ser benéficos, perjudican seriamente.

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Mediante los noticieros, sabemos que la incidencia de crímenes de género se ha incrementado en forma alarmante. Además de la violencia que impera, esto podría ser una de las secuelas de los arquetipos aprendidos desde la primera infancia.

Lydia Margules, nacida en México, egresada del Núcleo de Estudios Teatrales (NET), con estudios de posgrado en París, Francia, fundadora y directora de la compañía Museo Deseo Escena desde 2006, ha dedicado gran parte de su vida al teatro. Por su sensibilidad y conciencia social gusta elevar las voces de otros desde su trinchera para sembrar una semilla en pro de un mundo equitativo. En esta ocasión, preocupada por la violencia de género, decidió hacer un análisis profundo al que denominó Aproximación tentativa al estudio del hombre. Para este proyecto, organizó un laboratorio teatral al cual convocó a un elenco masculino. Comenzaron con trabajo de mesa. Una vez definido lo que Lydia quería plasmar en escena, acudieron a literatura alusiva, entablaron conversaciones, intercambiaron ideas y estructuraron. Posteriormente, dieron inicio a ensayos.

De la literatura, tomaron como base el poema Yo soy el individuo -Soliloquio del individuo- escrito por Nicanor Parra, nacido en 1914, en una comuna precordillerana de la Provincia de Ñuble, en la Región del Biobío, Chile y fallecido en enero del año en curso. Nicanor Parra se desempeñó como poeta, matemático y físico. Se considera que su obra ha influenciado de manera profunda la literatura hispanoamericana. Durante su trayectoria obtuvo muchas distinciones como el Premio Nacional de Literatura en 1969 y el Premio Miguel de Cervantes en 2011, además de haber sido candidato al Premio Nobel de Literatura en varias ocasiones. Muchos de sus textos han sido traducidos a diversos idiomas. También se le conoce como el creador de la antipoesía.

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En el poema de referencia, Nicanor Parra describe la historia de la humanidad hablando en primera persona e incluyendo algunos pasajes autobiográficos.

Así mismo, la Aproximación tentativa al estudio del hombre de Lydia Margules fue intitulada Nada que temer,en honor al poema homónimo escrito por Jacques Prévert, en el que alude a los muertes y, entre otras cosas, dice:“sus muertos están bien muertos”.Jacques Prévert (1900-1977) fue un poeta, autor teatral y guionista cinematográfico francés.

Una de las características del trabajo de Lydia Margules es que da particular relevancia al lenguaje corporal. Es probable que en Nada que temerla corporalidad diga más que la palabra. Los textos propuestos por los participantes durante el laboratorio y compilados en la dramaturgia de Karla Villegas son cortos y se repiten una y otra vez durante la representación. Se refieren a la valentía, la fuerza viril y aluden a varios de los arquetipos de masculinidad. El principio y el final son tomados de Yo soy el individuo.  Las frases comienzan con:“ser hombre es  …”, o bien, “ser hombre tiene que ver …”, hablan de leña, fuego, sexo, puños, dolor, resistencia, lastimar y hasta de la postura que deben adoptar al sentarse.

El movimiento es constante. El elenco se desplaza a ritmo de estridencias musicales. Mientras enuncian sus parlamentos realizan sus rutinas personales. Las secuencias coreográficas son similares, pero individualizadas. Cual satélites en órbita, cada uno va por su lado. De vez en cuando parecieran tratar de arrancarse las ideas arcaicas. Hay que entender que tales ideas están arraigadas dentro de su ser y marcan su comportamiento que en ocasiones les es cómodo, pero en otras, les pesa, los lastima o les limita expresar su sentir. Para desecharlos se requiere de una catarsis profunda y dolorosa.

En las normas que enuncian hay de todo. Algunas son absurdas, como:“que los hombres tienen que saber construir y saber destruir”, otras no son ciertas del todo, como:“los hombres tenemos sexo, no hacemos el amor”, lo cual aplica en la mayoría de sus relaciones, pero no cuando están enamorados, y otras más son contundentes:“un mal hombre no es un hombre, es un animal”.

En escena tanto los recorridos como las palabras se superponen, igual que si se encontraran en una Torre de Babel. La energía que emana de las dinámicas coreografías envuelve al espectador y lo conduce a la reflexión de si debieran o no seguir vigentes las costumbres que han regido el ser masculino.

El elenco está conformado por: Alexandro Guerrero, César René Pérez, Marduk Serrano y Emilio Savini, quienes ofrecen un trabajo muy comprometido y corporalidad extraordinaria. Para ejecutar sus rutinas requieren de particular concentración, puesto que cada quien va por su lado, deben aislarse -al menos mentalmente- del movimiento de sus compañeros, además de lograr la sincronización entre parlamentos y rutinas. La individualización también se observa en el elenco, en virtud de que la fisonomía, complexión y edad son distintas entre ellos.

Equipo creativo de Nada que temer: Idea original de Lydia Margules y Karla Villegas. Dramaturgia de Karla Villegas. Puesta en escena, producción general, diseño de espacio e iluminación de Lydia Margules. Diseño de vestuario de Saúl H. Liera. Diseño sonoro de Ricardo Cortés. Asistencia de dirección y producción de Homero Hernández.

La presentación del trabajo en proceso de Nada que temer(Aproximación tentativa al estudio del hombre) se llevó a cabo en el Foro La Nabe, ubicado en José María Vértiz, número 86, colonia Doctores, Ciudad de México. Fue una fecha única y tuvieron teatro lleno. Al final de la función recibieron un cálido aplauso por parte de los asistentes, entre quienes se encontraban la maestra Rossana Filomarino, destacada coreógrafa y bailarina, y el primer actor Enrique Arreola. Para concluir el evento, hubo una charla entre los participantes y el público, donde relataron pormenores del proceso y hubo preguntas y respuestas. Lydia Margules explicó que el montaje aún no está terminado y que continuarán afinando detalles.

Nada que temer (Aproximación tentativa al estudio del hombre) será estrenada en octubre en el Centro Cultural Carretera 45 Teatro. Se trata de un trabajo bien diseñado y desarrollado por parte de un equipo comprometido con el teatro y los valores sociales. Así que estén pendientes de la cartelera teatral. Cuando vayan, inviten a amigos. Tal vez viendo desde fuera los obsoletos arquetipos del comportamiento masculino, opten por arrancárselos y ser ellos mismos. Todos anhelamos un mundo mejor donde prevalezca la equidad y deje de haber violencia de género.