NADA (¡RESISTIRSE ANTE UNA TERRIBLE VERDAD!)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen de la información de prensa

NadaAcaban las vacaciones, el regreso a clases. Un grupo de niños atónitos ven cómo uno de sus compañeros abandona el aula, intempestivamente se sube a un árbol (ciruelo) y desde ahí exclama: “Nada importa, hace mucho que lo sé. Así que no merece la pena hacer nada. Eso acabo de descubrirlo.” El pesimismo lo invade, lo interesante es la fundamentación con cierta lógica de su premisa. Infantes a punto de concluir sus estudios a nivel primaria. Los condiscípulos del susodicho se resisten ante una real o aparente verdad.

El grupo no concuerda con su forma de pensar y buscan una forma de hacerlo cambiar de opinión. De todo lo anterior y más se desprende un cruel fondo, más por tratarse de pequeños quienes están a punto de dejar de serlo. La obra lleva por título Nada, puesta en escena basada en la novela homónima de Janne Teller, adaptada por Bárbara Perrín y dirigida por Mariana Giménez.

Urden un plan de acción para convencer a Pedro -el de la loca idea ya mencionada- de su errónea concepción de la existencia, de la razón de ser en la vida. Toman una vieja y abandonada fábrica como cuartel general, ahí inicia una horripilante odisea que los conducirá a… Lo que empieza como una noble causa acabará como un verdadera tragedia. Todos y cada uno de los involucrados están dispuestos a sacrificar lo más querido hasta rebasar los límites razonables, aportar lo más importante, desde un simple objeto hasta… Texto macabro, digno de competir con los cuentos de Édgar Allan Poe, de hecho éstos son rebasados con creces por Nada. Pedro, ejercitando el arte de no hacer nada, el resto con el propósito de rescatarlo, tratando de convertirse en alguien, en trascender. Propuesta no apta para seres susceptibles al sufrimiento.

Mariana Giménez sorprende al público, lo aprehende de principio a fin, le toca las fibras sensibles, lo paraliza en las butacas a sabiendas que lo representado es ficción o ¿no? Prescinde, literalmente, de escenografía, sólo una base cuadrada donde casi toda la acción se desarrolla; un vestuario casual y una iluminación con la que se acompaña las acciones físicas y emocionales. El movimiento escénico adquiere carácter coreográfico, apoyado en una acertada musicalización. Curiosamente, Pedro, el supuesto protagonista, sólo es el detonante, quien transformará la vida de los pequeños condiscípulos. Mariana lo sabe y le da el rol, sin exageraciones o limitaciones, que le corresponden en el desarrollo de la trama. Integra a todos los miembros del elenco, no hay protagonismo, todos son parte integral de la unidad, no uniformidad. Sin discusión una gran dirección, comprendida y asimilada al pie de la letra por: Lila Avilés, Andrea Riera, Lucía Uribe, Leonardo Zamudio, Pablo Marín y Raúl Briones.

Nada, en una nueva temporada en el Teatro El Granero del Centro Cultural del Bosque (Ciudad de México), permanecerá en cartelera hasta el 29 de julio, los jueves y viernes a las 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas.