NADA

Texto y fotos por Eugenia Galeano Inclán

Desde el nacimiento se comienzan a crear apegos. En forma natural el primer apego del bebé es hacia la madre, por ser ella quien lo alimenta, cuida, protege, limpia y brinda cariño. Poco a poco, los apegos se van extendiendo tanto a personas como a objetos. Al principio, solo nos apegamos a lo que nos rodea, al paso del tiempo, cuando se tienen ingresos propios, nos fijamos metas y luchamos por aquello que anhelamos.

nada1Los niños no conocen el valor adquisitivo ni el esfuerzo que implica adquirir algo. Si ellos desean un juguete, lo piden de regalo o como premio. Ven la vida de un modo distinto, tienen pocas obligaciones, basta con portarse bien, asearse, acudir al colegio, cumplir con las tareas y estudiar. No tienen que luchar para que haya comida en su mesa ni preocuparse por cuestiones financieras. En sus ratos libres conversan o juegan con sus amigos y son felices. Tampoco se dan cuenta de que ciertos peligros los acechan. Por ejemplo, en la actualidad, esos riesgos pueden provenir de las redes sociales. Su inconsciencia y su espíritu aventurero pueden llevarlos a aceptar retos de los cuales podrían salir lastimados o, incluso, perder la vida.

Esta inconsciencia es la que eligió para Nada, la novelista danesa de ascendencia austro-germana JanneTeller (1964). En 1995 decidió salir de su zona de confort, renunciando al cargo que ocupaba en Naciones Unidas, para dedicarse de lleno a la literatura. Además de novelas, ha escrito ensayos y relatos, que le han valido diversos premios y becas. Sus libros filosóficos han provocado controversias en Dinamarca.  Entre sus novelas más conocidas están: La isla de Odín (1999), The Trampling Cat (2004) y Come (2008). Su obra ha sido traducida a catorce idiomas.

La trama de Nada versa sobre lo ocurrido a Pedro (Pierre) Aynthon, un adolescente que de pronto siente que la vida no tiene sentido. Abandona sus clases y se trepa en un ciruelo. Sus compañeros quedan asombrados e intentan convencerlo de que regrese. En su afán por hacerlo volver, tratarán de reunir cosas que les son preciadas por alguna razón. “En su reto arriesgarán parte de sí mismos y descubrirán que solo al perder algo se aprecia su valor. Aunque entonces puede ser demasiado tarde…”.

La acción da inicio en el colegio, nada2cuando Pedro les comunica que no le interesa Nada y que se marchará. El curso de la vida cotidiana continúa en el colegio, ellos marcharán a paso redoblado, se quejarán de las tareas, jugarán, criticarán a los maestros, tal vez, imitándolos para hacer reír a los compañeros, pero no pueden quitarse de la cabeza a Pedro y se comprometen a hacer hasta lo imposible por rescatarlo. Van a buscarlo, hablan con él, hasta se burlan de él diciéndole que no tiene por qué estar trepado en un ciruelo, pero él responde: “es mejor estar sentado en la nada que en algo que no es nada”. Al ver que sus esfuerzos son infructuosos, Ian, Hans, Ana, Lucía y Sofía arman un plan: reunirán objetos con significado: “la dinámica es encontrar cosas importantes”. Si lo logran, atraerán a Pedro y, finalmente, habrá de regresar. Sin embargo, el ímpetu juvenil hace que conforme aumentan su arsenal de elementos significativos caen en excesos, lo cual siempre es peligroso.

El texto de Janne Teller es tan interesante como devastador; la historia es narrada con crudeza, la psicología de los personajes está bien delineada. Lo cierto es que el espectador experimenta variadas emociones. Bárbara Perrín Rivemar, joven actriz y dramaturga mexicana, capta la esencia del texto original al desarrollar la adaptación para el montaje en nuestro país, luego de haber sostenido conversaciones con Mariana Giménez, y conjuntar la visión de ambas.

La labor de dirección por parte de Mariana Giménez es formidable. Lleva de la mano a su elenco a actuar como si fueran adolescentes y al público a entrar en esa convención. Su trazo escénico está bien diseñado. La corporalidad ocupa un lugar relevante en el montaje. Aprovecha a fondo el espacio escénico, tanto así que hay ciertas acciones fuera de foco, en las laterales o, incluso, en el techo. El ritmo es preciso.

nada3La labor histriónica, corporal y expresiva del elenco es extraordinaria por parte del elenco conformado por: Andrea Riera, Pablo Marín, Lucía Uribe, Lila Avilés, Alan Uribe,  Leonardo Zamudio y Nick Angiuly (Pedro). Además de sus personajes, algunos de los jóvenes interpretan a otros, sean compañeros, padres, maestros o mascotas.

Patricia Gutiérrez diseña una escenografía a base de símbolos y también imparte acertadamente la iluminación. Lucía Romo se encarga de la producción ejecutiva.  Carlos Brown es el diseñador y realizador de vestuario, para lo cual utiliza variedad de estilos y prendas complementarias que brindan sorprendente versatilidad. José Miguel Delgado está a cargo del diseño sonoro. La producción es de Teatro UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México).

Nada es una historia que mueve y conmueve. Al visitar este colegio, el espectador queda encantado con la simpatía y espontaneidad de los chiquillos, para luego, adentrarse con ellos en un torbellino de pasiones y sentimientos. Interesante texto, buena adaptación, admirable dirección e interpretaciones comprometidas. La temporada recién concluyó con teatro lleno. Se estuvo presentando en Teatro Santa Catarina, ubicado en Jardín Santa Catarina número 10, Coyoacán, Ciudad de México.