NIÑO, AUTOPSIA PSICOLÓGICA (EL SUICIDIO COMO UN MAL UNIVERSAL)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen de la publicación en Facebook de Minerva Velasco.

Niño, autopsia

El suicidio infantil, entre adolescentes y en los adultos ha cobrado dimensiones alarmantes en el ámbito mundial. Las causas son de lo más variado: la soledad, el aburrimiento, la falta de cariño, la angustia por los exámenes escolares, económicas, el abuso sexual…una lista interminable. En términos generales continúa como una incógnita, más allá de las causas, qué conduce a una persona a tomar una solución tan drástica. Tanto o más desconcertante es por qué no piensan en sus allegados y las consecuencias traumáticas, en ocasiones de culpa, sobre todo cuando hablamos de niños.

Con la intención de alertar a los espectadores sobre esta problemática, acerca de las señales que pueden prevenir el suicidio, Mario Gabriel Bárcenas Castellanos nos presenta, en NIÑO, AUTOPSIA PSICOLÓGICA, la historia de un pequeño, Jorge, de tan solo 11 años de edad, quien toma la decisión de privarse de la vida. Además de los trámites burocráticos, la madre, Alma, es obligada a enfrentarse a una psicóloga forense, ésta a su vez sufre similar problemática: el suicidio de su padre. El niño ya muerto se aparece, como alucinación, a través de una televisión una metáfora. Alma lo cuestiona del por qué de su determinación, hay varias respuestas y conjeturas. Un giro inesperado, la especialista está más trastornada que la progenitora

Un texto fuerte, llega a lo más profundo, más para quien ha estado cerca de situaciones similares. La terapia, desde el punto de vista dramatúrgico, está bien planteada a través de varias escenas, afortunadamente no es amarillista, eso sí, una alerta roja, una forma de no pasar por alto esta desgracias humana. Escrito con sutileza, con delicadeza para no herir susceptibilidades. El gran acierto es cómo con tan sólo dos personajes se adentra en un problema mundial y cumple en forma perfecta con la alerta de algunas medidas de prevención, lo focos rojos que anteceden a las suicidas.

Abel Gónzalez Gómez es responsable de la dirección. Para no variar, la puesta es minimalista -una banquita, un banco, una silla, una televisión y una cámara de video- el empleo del multimedia, uno de los mejores realizados, en este caso apoya lo que acontece en el escenario, no es distractor, es parte de la representación, no adquiere el rol de protagonista, es austero pero fundamental, hay que reconocer la propuesta de Mario Martínez en este sentido. La dirección se aparta de cualquier exabrupto, a pesar de que los personajes enfrentan situaciones límite, las actrices captan  perfectamente tanto lo emocional como lo físico planteado por Abel.

Minerva Velasco (Alma), excelente, con buen ritmo, asume las pausas necesarias, le da a cada palabra su tiempo y emocionalidad, parece que no caracteriza sino que está contando una vivencia personal; Andrea Méndez acorde a los requerimientos, ella si tiene excesos, sobre actuación, más en un monólogo, en su favor se puede decir que así está marcado su personaje, sin embargo no desmerece.

Niño, autopsia psicológica tiene temporada en Foro 37, Londres 37, col. Juárez, Ciudad de México, hasta el 27 de octubre, los sábados a las 20:15 horas.