NOVENO FESTIVAL DE JAZZ (2018), PARTE 1

Texto y foto por Ana Leticia Romo García

IMG_0626Por novena ocasión tenemos en Aguascalientes el honor de investir un excelente Festival de jazz,, ahora con grupos de la región centro occidente (Aguascalientes, Zacatecas, Michoacán, San Luis Potosí, Jalisco, Colima, Nayarit  y Guanajuato), así como grupos invitados de la Ciudad de México, Querétaro y Colombia-Bélgica. El evento se llevó a cabo del 25 de  agosto al 1 de septiembre en el ya tradicional espacio Víctor Sandoval de 20:00 a 23:00 horas. Así, el lunes 27 el foro le correspondió a los grupos de Azucena Isabel, cuarteto de San Luis Potosí, y a Tank trío de la Ciudad de México.

En el primer caso, la voz de Azucena sorprendió a los oyentes y nos deleitó con un excelente programa que incluyó boleros, blues, fusión, bosa nova, góspel like, canto latinoamericano y temas de autoría personal, que incluyeron nombres como: Chabuca Granda, D´javan, Armando Manzanero o Nancy Wilson, entre muchos otros. El cuarteto se compone de la voz de Azucena, la batería de Karina Colis, el bajo de Édgar Gómez y la guitarra de Alex Rivera. El arranque de la velada fue una delicia de música suave y melodiosa que despertó la sensibilidad de muchos de los presentes.

En franco contraste, llegó la música de Tank trío (Sax-Federico Hulsz, Contrabajo- Alonso López y Batería-Pablo Aguirre), y digo esto porque desde la primera pieza la batería impuso un ritmo rápido, nuevo, preciso, fuerte y muy viril (por decirlo de alguna manera), para dar en la segunda parte del concierto otro acercamiento al jazz, donde en el juego del encuentro y la improvisación, el excelente Sax-trío logró que los asistentes se diluyeran en el sonido, viajando hacia donde cada quien logró percibir y apreciar.

En definitiva, un excelente concierto que dice mucho de la calidad de nuestro jazz y de las bondades de este fantástico festival, ya que el público en absoluto silencio (por no decir si  aliento), le dio a los artistas el espacio necesario para hacerles el centro de atención y no como suele suceder en bares y restaurantes donde el ruido y las conversaciones son un verdadero insulto para los músicos y su arte.

Qué gusto que las autoridades retomaron este excelente proyecto, ya que en 2017 muchos “jazzómanos” (al menos llenamos al 90% este concierto) verdaderamente lamentábamos la posible desaparición del mismo. ¡Enhorabuena por la oportunidad de poder presentar y escuchar  a tantos músicos talentosos. Ahora estamos seguros que este festival  pronto será toda una tradición y cumplirá muchos años!