PEQUEÑA HISTORIA DE UN RECUERDO, VENCEJO

Texto y foto por Julieta Orduña Guzmán

vencejoLa palabra Alzheimer actualmente nos aterra y, en ocasiones, es objeto de burlas y chistes “ya estás grande y se te olvida todo, ya tienes Alzheimer”, pero esto no es tan cierto, debido a que esta enfermedad -antes considerada como senil- no solo la tienen los ancianos, sino que ya existen casos de personas en edad madura, 40 a 50 años, que inician con ese proceso degenerativo hasta llegar a la muerte. Este comentario viene a consideración porque se presentó la obra Pequeña historia de un recuerdo, Vencejo, en la Caja Negra, el pasado 22 de enero, llevada a cabo por la compañía Proscenio, quienes fueron invitados por el colectivo Segundo Piso, quien tiene como objetivo en este ciclo de obras, donar las funciones a los damnificados por el terremoto en algunos lugares de Oaxaca. ¡Muy loable su acción y se merecen un gran aplauso por esa solidaridad!

Vencejo ha sido un trabajo presentado en varios espacios durante el 2017, el cual ha tenido muy buena respuesta por tratar este tema médico tan delicado y complejo, con una sutileza tal, combinando la dramaturgia de Verónica Marín Cienfuegos con el teatro del cuerpo, del cual el director, Daniel Viveros, es experto en dicha técnica actoral.

Las actrices: Noemí Ortiz y Cecilia Loy, nos llevan a la historia de dos hermanas muy unidas hasta que la enfermedad las separa; una de ellas, Vencejo, inicia el proceso de olvido de espacio, tiempo y de su propia existencia. Hay tiempos de silencio donde la escenografía -llena de fotos y papeles con algunas frases alusivas a comentarios sobre el Alzheimer- dan pauta para la reflexión.

La puesta en escena es corta, quizá 40 minutos; sin embargo, no acaba ahí, ya que se da un proceso de convivencia con el público y se realiza un conversatorio acerca de esta enfermedad y sus consecuencias. Participan aquellos que han tenido algún familiar o vivencia de este tipo, y se da una especie de terapia grupal donde los que no habían tenido idea de esta compleja enfermedad se van con un gran mensaje de apoyo y solidaridad hacia las familias que lo padecen.

Un montaje con alto contenido social, que vale mucho la pena, de esos contenidos que hace falta que los grupos teatrales aborden, y que el arte sea el vehículo para esparcir mensajes a la humanidad.