PERRO TEATRO

Fuente: Alegría Martínez

https://sclaberinto.blogspot.mx/p/blog-page_33.html

Cómprame es un montaje que encara a la ceguera general frente al entramado problema de la trata de personas. Es una obra que hace un llamado a dejar de ser cómplices silenciosos de un delito que se reproduce como enfermedad progresiva e incurable. En escena, tres mujeres vestidas de negro con zapatos rojos muestran un rostro que se vuelve el de quienes son transformadas en una mercancía de alto costo y nulo valor humano.

La dramaturgia, que parte de investigación documental, periodística y testimonial, de Gilberto Guerrero, autor y director, cuenta con la producción ejecutiva de Ana Luisa Alfaro —fundadores ambos de la Compañía Perro Teatro, dedicada desde hace décadas a generar un teatro social crítico—, conforma micro escenas sustentadas en una realidad  lacerante que generan en el espectador la pregunta sobre lo que aporta su indiferencia.

Tres actrices y un actor dan vida a un collage de historias que muestran a una sociedad corrupta, indolente y perversa, que ha hecho de la trata de personas el segundo negocio ilegal más redituable del mundo, a partir de una diversidad de factores que en una importante mayoría de los casos escapan a la posibilidad de ser detectados, en parte, porque el inicio del ultraje se da en la propia familia, en la intimidad de la casa.

El hambre, la ignorancia, la baja calidad de vida, el poder, la ambición desmedida, la corrupción y, desde luego, el desprecio hacia la población femenina, vista como una masa animada proveedora de placer, son parte del caldo de cultivo del problema que desde el escenario aborda Perro Teatro.

Vertiginosas escenas en las que cada personaje es una nueva víctima bajo la dominación de un hombre que esboza el perfil del proveedor, proxeneta, vigilante, extorsionador, traficante de mujeres, pero también del padre, el tío o la figura que deja de ser protectora para volverse el abusador, conforman metáforas que retoman la imagen, el ritmo, la fuerza de la violencia que muchas veces envuelve a estas circunstancias.

Como si se tratara de un intermitente viaje por la diversidad de situaciones de abuso, la dramaturgia de Gilberto Guerrero abarca también a esa parte poco expuesta del problema, en la que otras mujeres fungen como facilitadoras, cerebros del negocio y cómplices de la organización delictiva.

El texto retoma la realidad con la crudeza que la caracteriza, mientras la propuesta escénica de Guerrero elabora acciones que parecen surgir de una oscuridad que las arroja con fuerza a unos pasos del espectador para ser engullidas y seguir generando, como en una pesadilla, imágenes, palabras, cuestionamientos y lacerantes certezas.

Martín Becerra, Karen Daneida, Nallely Cardona, Ruth Rosales y Karen Condés conforman el elenco de este montaje que golpea la conciencia, rumbo a la pregunta respecto a lo que se puede hacer si se consigue ver de frente el problema, como punto de partida.

Francas y valientes ante el desafío de presentar las diversas caras del conflicto, las actrices y el único actor de Cómprame, que en una de las escenas interpreta a una niña hincada y con la cabeza baja, que logra expresar con medias frases el abuso constante al que es sometida, conducen al público por una realidad asfixiante.

Como si los personajes salieran de un escondite tras infranqueables muros, los rostros de las mujeres sometidas para servir como esclavas sexuales se esculpen en el de las actrices que prestan su voz y su cuerpo a todas aquellas que, por infinidad de motivos, son parte de un negocio inhumano.

Cómprame es una obra que desde el escenario vocifera extractos de las historias de terror y abuso que cada día se cometen en el mundo, ante miradas que evaden la solapada masacre.