PSICOMANÍA (FETICHES, FILIAS, TRAUMAS)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Una mujer y dos hombres, no se conocen entre sí, se enfrentan a una especie de terapia grupal, viven en un infierno, son víctimas de sus propios demonios: fetiches, filias, traumas, apegos, psicosis y adicciones. Alan Blasco -autor y director- nos sumerge en una obra, Psicomanía, con la pretensión de dar una mirada mordaz del ser humano y su soledad; de la hipocresía y el cinismo por mantener intereses evitando el bochorno y la vergüenza, en palabras del propio dramaturgo.

Martha, la más desquiciada, esquizofrénica; puta por vocación, reniega de todo. Un ex sacerdote, acepta le encantan las mujeres, le provocan, le excitan, además es casto pero ha tenido sexo con animales. Andrea -nombre en italiano de hombre- tiene en su haber un intento de suicidio, soltero, pintor fracasado; su hermano muerto, a su madre le provoca repugnancia. Lo anterior es sólo una parte del conjunto de sus problemáticas.

La pregunta es: ¿Cuántos seres humanos están en similares situaciones? Tal vez millones, sin embargo, conviven con los “sanos”. Blasco se vale de tres personajes para representar situaciones límite, acompañadas del alcohol y medicamentos que a la postre se convierten en adictivos.

No considero que estrictamente sea una obra psicológica, de hecho también se aparta en mayor o menor medida de la estructura teatral convencional; es una radiografía social, sin embargo, no es moralista, es la realidad de un mundo que se debate entre las enfermedades mentales. Todos afectados, la única posible cura es enterrar los recuerdos y mirar hacia el provenir… ¿será posible?

Como director, lo que ya es costumbre en este tipo de obras -teatro de arte, por separarlo de lo comercial- no hay escenografía, tan sólo tres sillas, el resto utilería. Por ello todas las muestras de desquiciamiento recaen en los actores; ante un escenario desnudo toda la responsabilidad está en ellos. Un acierto es que a pesar de ser conflictivos en máximo grado, la dirección los deja en el límite para no rebasar la frontera de la sobreactuación. El vestuario es casual, sin mayores pretensiones, como acudirían a una sesión como la antes mencionada. El conflicto es quién de los tres coordinará la terapia grupal.

César Azanza (Andrea), Sofía Sojo (Martha) y Daniel Chávez Camacho (Checo) compenetrados con sus personajes, más con las situaciones y las emociones, inclusive en sus respectivos monólogos; personalidades bien definidas cuando en apariencia existe una búsqueda de la propia identidad.

Psicomanía se representa en Un Teatro (Ciudad de México), los miércoles a las 20:30 horas, hasta el 30 de octubre.