SHANGHÁI (AGONÍA Y FIN DE UNA RELACIÓN)

Texto por Alejandro Laborie Elías, crítico de teatro

Imagen del cartel promocional

Shanghaái (1)Una pareja -dos hombres- viven una tormentosa, enfermiza, dependiente, sadomasoquista y hasta esquizofrénica relación. Estamos frente a la agonía y fin, una ruptura más física que emocional, en Shanghái, escrita por Gibrán Ramírez Portela, bajo la dirección de Pablo Marín. El volante publicitario expresa: “La puesta es un estudio violento, minucioso, casi científico sobre la separación amorosa…” (Las cursivas son mías)

A fuerza de ser sincero, sobre todo objetivo, de “casi científico” no tiene nada y en lo que a mí concierne dramatúrgicamente la obra es paupérrima, no hay nada en el contenido que no hayamos visto y oído en decenas, cientos de textos. Carece de una estructura psicológica definida, sólo dos desquiciados en escena, viviendo una circunstancia inexistente, más bien alucinan en un “viaje simbólico”, ambos buscando y encontrando problemas donde no los hay, las telarañas están en sus mentes irracionales y en la falta de imaginación del autor.

Uno de los susodichos un día de la nada decide radicar en Shanghái y, literalmente, arrastrar al otro al citado destino. La pobreza dramatúrgica es tal que por momentos el protagonista es un avión y en forma paralela la aeromoza. Una obra, por cruel que parezca el calificativo, instrascendente.

La dirección de Pablo Marín remarca lo antes dicho. Unas sillas con las que pretende crear simbolismos, unas esferas alumbradas en rojo para que la mente del espectador ubique la historia en la citada ciudad. El escenario le queda grande, pudo trazar una línea a lo ancho y ya, de ahí, en buena parte del montaje, no se desplazan los actores, formaditos con una acción mínima. En complicidad con Ramírez abusa de la narrativa, nuevamente sin acción, y se vale de distractores para justificar su intención. Cuatro en escena, omito los nombres porque el volante publicitario menciona a seis, como no los reconozco no les puedo atribuir su colaboración en lo que pretende ser una propuesta teatral.

Shanghái tiene temporada hasta el 22 de agosto, martes y miércoles a las 20:00 horas, en el teatro Sergio Magaña -por cierto éste cumplió 27 años de su habilitación como espacio escénico el 26 de julio-, ubicado en la Ciudad de México.